Connect with us

Opinión

Estrellas del Béisbol: El Principio 7ta parte de 7

La apuesta de Wright pareció pagarle dividendos, ya que Cincinnati anotó dos carreras en la primera parte del inning 11, pero la tensión evidentemente llegó a ser mucha aún para los Red Stockings.

Por Héctor Barrios Fernández
www.beisboldelosbarrios.com

…Continuamos con el último capítulo de esta serie.

Nos quedamos en que Harry Wright apeló a la más alta autoridad que era, Henry Chadwick, Presidente del Comité de Reglas de la Asociación Nacional, quien declaró que el juego debería continuar.

La apuesta de Wright pareció pagarle dividendos, ya que Cincinnati anotó dos carreras en la primera parte del inning 11, pero la tensión evidentemente llegó a ser mucha aún para los Red Stockings.

Asa Brainard permitió un sencillo, dejó que el corredor llegara a tercera en un lanzamiento descontrolado conocido en el ambiente como wild pitch, después vio, sin que pudiera hacer algo, cómo el primera base de los Atlantics Joe Start conectó una pelota hacia la multitud que se encontraba junto a la línea del jardín izquierdo.
El jardinero izquierdo se las arregló para evitar mayor daño pero se anotó una carrera y el siguiente bateador empujó a Start para empatar de nuevo el encuentro.

Momentos después había aún un hombre en primera y solamente un out.
El siguiente bateador de los Atlantics conectó por los rumbos del primera base de los Red Stockings, Charlie Gould, quien dejó que la pelota se colara entre sus piernas, se tropieza y después tira sobre la cabeza del tercera base mientras el corredor anota la carrera del gane.

Después del juego, Harry Wright, se encaminó a la oficina de Western Union y escribió un acalorado telegrama:

“Para el “Cincinnati Commercial.”
Junio 14.
Atlantics 8, Cincinnati 7.
El juego más fino jamás jugado.
Nuestros muchachos lo hicieron con nobleza, pero la fortuna estuvo contra nosotros.
Aunque batidos, pero no caídos en desgracia.”

Cincinnati estaba devastada.
La extraordinaria racha de los Red Stockings había llegado a su fin.
Los fanáticos dejaron de ir a los juegos.
Los inversionistas, una vez entusiastas y animados, retiraron su patrocinio quejándose de la baja asistencia, la demanda irrazonable de los jugadores en cuanto a su salario, no se hizo esperar.
El equipo se desintegró.
“La béisbolmanía había corrido su curso.”
Publicó la Gaceta de Cincinnati.
“No hay futuro como deporte profesional.”

Harry Wright sabía que eso no era verdad y sólo cambió de lugar.
A invitación de un grupo de promotores de Nueva Inglaterra, tomó a lo mejor de los Red Stockings, así como el nombre del equipo y se lo llevó a Boston. Wright no se disculpó.

“El béisbol es ahora un negocio,” dijo, “y estoy tratando de organizar nuestros juegos para hacer de ellos un éxito y poder pagar a mis jugadores, sin importar mis sentimientos y poniendo lo mejor de mi habilidad.”

Llevando a sus estrellas de ciudad en ciudad, dijo el Sporting Times, Wright ha garantizado que: “sus jugadores estrellas, de ahora en adelante pondrán nuevos precios a sus músculos, a su resistencia física y a sus habilidades.”

El béisbol ha instituido una paga a sus jugadores.
Más tarde un escritor del Sporting Life explicó con lujo de detalles lo que el ejemplo de Wright significó para el juego:

“Cada magnate en el país está endeudado con este hombre por el establecimiento del béisbol como un negocio, y cada patrón por proporcionarle las herramientas necesarias para un modo de recreación sistemática.
Cada jugador está en deuda con él por tener una ocupación con la cual él tiene un mejor sustento y el país por sumar una industria más para proporcionar empleo.”

Harry Wright, dijo Henry Chadwick, fue “el padre del béisbol profesional.”

El día de San Patricio, el 17 de marzo de 1871, en el Colliers Café de la esquina de la calle 13 y Broadway en Manhattan, la acción ficticia de que el béisbol era un deporte puramente amateur, llegó a su fin.
Esa noche, la vieja Asociación Nacional de Jugadores de Béisbol se dividió, entre los clubes que determinaron mantener vivo el juego de caballeros que promocionaron los Knickerbockers y una nueva marca de béisbol con la también nueva Asociación Nacional de Jugadores Profesionales de Béisbol.  La nueva liga inicialmente incluía nueve equipos:
Los Red Stockings de Boston, de Harry Wright, Chicago White Stockings o Medias Blancas, los Atléticos de Filadelfia, los Mutuals de New York, Olímpicos de Washington, los Haymakers de Troy (New York), los Kekiongas de Fort Wayne (Indiana), los Forest Citys de Cleveland y los Forest Citys de Rockford (Illinois).
Después tantos como 13 equipos competirían por el campeonato de la liga, cada equipo debería jugar cinco juegos contra cada uno de los otros, obteniendo el campeonato el equipo con más victorias.

Los Red Stockings de Harry Wright dominaron la liga, comprando jugadores estrellas tan rápido como otros equipos más débiles podían producirlos y ganando el título en cuatro de las cinco temporadas que tuvo la Asociación.

La depresión económica hizo que bajara la asistencia del público.
Las franquicias más pequeñas colapsaron.
Los jugadores saltaban de equipo en equipo en busca de mejor estabilidad y mejores sueldos.
Los aficionados se quejaban de gente borracha en los juegos y de rumores de arreglos entre jugadores y apostadores.

En el invierno de 1876, la Asociación Nacional o National Asociation como la conocemos en inglés, estaba en problemas, y el dueño de los White Stockings de Chicago, William A. Hulbert, vio la oportunidad que había estado esperando.
Era un empresario del carbón, con valiosa simpatía de los hombres que trabajaban para él, ya fuera en las profundidades de las minas o jugando en el campo.
El fuego arrasó su estadio cinco años antes.
Se propuso, tan rápido como pudiera, construir uno mejor y el más rentable equipo de béisbol, secretamente se atrajo a “Cap” Anson, la estrella más grande de los Atléticos de Filadelfia y a cuatro de los mejores jugadores de Boston: Ross Barnes, Deacon White, Cal McVey y Al Spalding.
Entonces seguro de que la National Asociation objetaría sus acciones, resolvió fundar una nueva liga, con él mismo al timón.
El 2 de febrero de 1876, se reunió en el Grand Central Hotel de Manhattan, con siete dueños de los otros equipos, tan deseosos como él, de fundar una nueva liga.
Entonces formaron la Liga Nacional de Clubes Profesionales de Béisbol. Fueron ocho equipos iniciales. Boston, Chicago, Cincinnati, San Luis, Hatford, New York, Filadelfia y Louisville, todas grandes comunidades con potenciales 75,000 clientes.

Así surgió la Liga Nacional.
Espero sus amables comentarios en: info@beisboldelosbarrios.com

Click to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Boletín

Recibe nuestro boletín en tu bandeja de entrada.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Trending

Opinión

More in Opinión