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Opinión

Estrellas del béisbol: Cita con el recuerdo

Por si eso fuera poco, al manejador Joe Torre le fue diagnosticado cáncer de próstata que por fortuna logró superar.    

Por Héctor Barrios Fernández

www.beisboldelosbarrios.com

PARTE OCHO

A pesar de que los Yankees ganaron la Serie Mundial de 1999, no siempre las cosas fueron bien para ellos ese año.                         

Fallecieron Joe DiMaggio y Jim «Catfish» Hunter, dos ilustres Yankees. También pasaron a mejor vida los papás de Paul O’Neill, Luis Sojo y Scott Brosius.


Por si eso fuera poco, al manejador Joe Torre le fue diagnosticado cáncer de próstata que por fortuna logró superar.    

Jugando para los Cañeros de Los Mochis en la temporada 1956-57, William «el Grillo» Serrell conectó cuatro cuadrangulares en un juego contra los Yaquis.


Ese día el gran lanzador «Panchillo» Ramírez fue bombardeado a placer por «el Grillo» Serrell.

 

En la pelota de verano entre otros han hecho la gracia Dereck Bryant, Roy Johnson, Ricardo Saenz, Miguel Ojeda, Jorge «el Chato» Vázquez.

Los juegos interligas iniciaron en 1997.


El 30 de junio de ese año los Rangers de Texas visitaron a los Dodgers de Los Ángeles, por lo tanto los lanzadores texanos tenían que tomar turno al bat.


En la sexta entrada el pitcher Bobby Whitt vino a tomar su segundo turno en el juego.


Prendió un lanzamiento de Ismael Valdez y envió la pelota a las gradas para un cuadrangular.


Éste fue el primero que un lanzador de la Liga Americana conectaba desde 1972.

Por 12 temporadas consecutivas Greg Maddux ganó por lo menos 15 juegos, su preciso control le permitió lanzar más de 30 entradas consecutivas en 1999 sin regalar base por bolas.


En 1994 y 1995 su PCL fue de 1.56 y 1.63, fue el primer lanzador desde el legendario Walter Johnson en 1918 y 1919 en tener menos de 1.80 en temporadas consecutivas.


Esas fueron parte de sus cuatro años seguidos que ganó el prestigiado trofeo «Cy Young.»   

Joe Torre estuvo en 2,209 juegos como jugador y nunca participó en una Serie Mundial.
Como manejador tuvieron que pasar 2,059 para que estuviera en una y la ganó cuando llegó a los Yankees.
Antes manejó a los Mets, Bravos y Cardenales.  

Los Piratas de Pittsburgh estaban a punto de dejar en libertad al débil bateador y primera base de ligas menores Tim Wakefield cuando su manejador Woody Huyke recordó que Tim lanzaba la bola de nudillos, por lo que le sugirió que lo intentara desde la loma.


Después Wakefield ayudó a los Piratas a ganar su División Este de la Liga Nacional y ganó dos juegos en los play off.


Después con Medias Rojas fue un buen lanzador.

La de 1990 fue la última temporada de Bo Jackson con los Royals de Kansas City quienes determinaron que él había terminado su carrera en el béisbol y lo dejaron libre, nadie lo supo mejor que el mismo Jackson después de sufrir una grave lesión jugando fútbol americano para los Raiders de Oakland.


A pesar de eso regresó al año siguiente con los Medias Blancas de Chicago, no jugó en Grandes Ligas en 1992 y se retiró en 1994 con los Angelitos de Anaheim.

En Ligas Mayores son varios los lanzadores que han ponchado a 10 o más  bateadores en un juego pero también han regalado 10 o más bases por bolas, entre ellos algunos muy conocidos como el mismísimo Nolan Ryan, Red Ruffing y otros, pero solamente a Bob Feller y a Sam McDowell les ha sucedido dos veces.


Tres de los mencionados son Salones de la Fama.    

No es común que un equipo vaya del último lugar al primero en la temporada siguiente y menos que sean dos equipos que presenten la misma situación, además que se enfrenten en la Serie Mundial y ésta sea calificada por muchos como la más emocionante de todas.


Tal es el caso de los Mellizos de Minnesota y los Bravos de Atlanta en 1991.  

Una de las más raras jugadas en el béisbol es el triple play.


El 17 de junio de 1990 los Mellizos de Minnesota, últimos de la División Oeste de la Liga Americana, les realizaron dos a los Medias Rojas de Boston primer lugar de la división Este. 

En el béisbol no es común que salga un batazo elevado a los jardines y se escuche una voz diciendo: «la tengo papá… la tengo, es mía, hazte a un lado.»


Eso pudo haber sucedido el 31 de agosto cuando los Ken Griffey cubrieron los jardines de los Marineros de Seattle en juego de temporada regular.  

Desde los inicios del béisbol profesional, tanto dueños de equipos como jugadores han tratado no solamente de proteger sus intereses económicos sino de obtener la mayor ventaja posible.


En 1890 funcionó con ocho equipos la Liga de los Jugadores o Liga de la Hermandad.»


En su mayoría con jugadores de Grandes Ligas que dieron el salto a la nueva organización.
Algo así como la ANABE en México muchos años después.


Como protesta por el trato que recibían por parte de los dueños de equipo. Uno de los grandes promotores fue John Montgomery Ward quien fuera brillante lanzador, paracorto y segunda base, además paralelo a eso estudió la carrera de Leyes en la Universidad de Columbia.


Los «Rojos» de Boston fueron los campeones.    

La búsqueda de mejores condiciones laborales ha sido un tema permanente dentro de la agenda de los jugadores de Grandes Ligas.


Así como fundaron la Liga de la Hermandad de muy corta duración, catalogada como una de las Ligas Mayores que ha habido, en 1900 alentados por Samuel Gompers nacido en Londres y Presidente de la Federación del Trabajo, fue formada la Asociación Protectora de los Jugadores.

Cuando Tommy John subió a la loma de lanzar en el día inaugural de la temporada por su equipo Yankees de New York en 1989, estaba iniciando su temporada 26 en Grandes Ligas, todo un récord en la Era moderna.


El zurdo de 45 años de edad obtuvo el triunfo 287 en su brillante carrera venciendo a los Mellizos de Minnesota 4-2. 

En 1988 los Yankees se convirtieron en el primer equipo en la historia del béisbol en conectar 10,000 cuadrangulares.
El 20 de abril Claudell Washington tuvo ese honor al conectar de cuadrangular contra los Mellizos.
En el mismo juego Jack Clark conectó el 10,001.

 

El popular grupo de música «Country» «The Statler Brothers» tuvo un éxito en los 70s, llamado «Don’t wait on me» en el que se referían a ciertos eventos que nunca sucederían.

Uno de los versos de la canción dice:
“Cuando las luces se prendan en Wrigley Field.”

 

Para 1988 continuaban cantando la canción, pero en un principio su aviso, declaración o advertencia causaba una incrédula risita en las audiencias.


Espero sus amables comentarios en: info@beisboldelosbarrios.com

Los inicios del béisbol en:
«Pláticas de Beisbol» Invitado especial, el Profesor Héctor Barrios Fernández. – YouTube

 

 

 

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