La Habana, 7 jul (Prensa Latina) El planeta se rinde hoy ante el poder de una pelota suspendida en el aire: por primera vez, se celebra el Día Mundial del Voleibol, una fiesta global para honrar el juego que nació en 1895 y conquistó al mundo.
Con una red por frontera y el cielo como límite, el voleibol ha demostrado durante más de un siglo su capacidad de unir a millones en torno al espíritu de equipo, la superación y la belleza de lo simple.
Desde su creación por William G. Morgan como «mintonette», hasta su actual presencia en más de 200 países, el voleibol ha evolucionado hasta convertirse en una pasión compartida que trasciende edades, géneros y geografías.
La iniciativa, promovida por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), conmemora el aniversario de la primera exhibición pública del deporte y se propone como un punto de encuentro anual para jugadores, clubes, aficionados y comunidades enteras. Este 2025 marca un hito: el nacimiento oficial de una jornada consagrada al deporte del salto, la táctica y la armonía.
En Cuba, la efeméride se siente como un eco propio. Aquí el voleibol es historia, leyenda y orgullo nacional. Las Morenas del Caribe, símbolo de garra y elegancia, marcaron una era con su reinado con sus tres títulos olímpicos, tres coronas que aún brillan como soles en la memoria deportiva universal.
Con ellas, nombres como Mireya Luis, Regla Torres y Magalys Carvajal, entre otras, pasaron del tabloncillo al mito, al igual que su eterno estratega Eugenio George, elegido Mejor Entrenador del Siglo XX.
También el conjunto masculino ha dejado su huella con potentes remates y generaciones inolvidables. Cuba presume de 15 títulos en el NORCECA, una medalla de bronce olímpica, dos subcampeonatos del orbe y títulos en la Liga Mundial y la Copa del Mundo. Y aunque las olas a veces golpearon fuerte, siempre regresó a la orilla con hambre de redención.
Hoy, cuando la FIVB invita al mundo a compartir sus historias personales a través del hashtag #WorldVolleyballDay, la isla se suma con sus propias postales imborrables: los partidos en las escuelas, los torneos en barriadas, los sueños paridos bajo el sol del Caribe, en busca de volver a alcanzar la cima de este deporte.
Ni siquiera la arena se ha resistido al encanto. Las duplas de voleibol de playa, como la integrada por Jorge Luis Alayo y Noslen Díaz, han devuelto a Cuba al mapa competitivo internacional, mezclando juventud y temple, espiga y corazón.
En esta jornada especial, más que un simple festejo, el voleibol se convierte en espejo de lo que somos cuando trabajamos en equipo, cuando miramos al otro lado de la red con respeto, y cuando creemos que un salto basta para tocar el cielo. Porque en cada pase hay confianza, en cada bloqueo hay defensa del sueño, y en cada remate hay una declaración de intenciones.
Hoy, el balón vuela más alto que nunca. Y en su vuelo lleva consigo historias, glorias y esperanzas de una isla que también lo hizo suyo. ÂíFeliz Día Mundial del Voleibol!



