Por Alexander Gómez
La familia Martínez ha convertido el sacrificio, los viajes y la distancia en parte de su camino hacia el éxito deportivo.
Brian Martínez, jugador de baloncesto, y sus hermanas Jineiry y Brayelin Martínez, integrantes de la selección dominicana de voleibol, han construido carreras internacionales mientras su madre ha sido el principal vínculo familiar.

“Estoy muy orgullosa de mis hijos”, dijo la madre durante una conversación en Abriendo el Podcast, al recordar los años de esfuerzo que permitieron a sus tres hijos desarrollarse como atletas.
Brian destacó también el papel de su madre:
“Cuando no estoy cerca de ella, tengo que hablar con mami sí o sí. Antes de yo jugar, escuchar a mi mamá me da calma y seguridad”.
El éxito, sin embargo, ha tenido un costo personal. Gineiry recordó que durante sus temporadas en China tuvo que pasar Navidad y Año Nuevo lejos de su familia, en ocasiones jugando con temperaturas muy bajas y sin poder regresar a República Dominicana.
“Duré dos años jugando en China, y los dos años me prohibieron venir”, relató.
“Me comía la comidita de mi mamá. La llamaba, y estaban ellos ahí gozando, porque está la familia también”.
Para los hermanos, esos momentos forman parte de una carrera que los ha llevado por ligas de Italia, Turquía, Brasil, Rusia, Francia, China, Azerbaiyán y Japón, pero también han reforzado el vínculo de una familia que, pese a la distancia, mantiene una comunicación diaria y celebra cada logro como propio.


