Claudio Rodríguez Otero
JAPON.- La Liga Japonesa de Béisbol Profesional (NPB, por sus siglas en inglés) publicó esta semana los resultados de una encuesta anual que realiza a todos sus jugadores (excluyendo a los importados) acerca de los planes que tiene cada uno después de su retiro.
Kyuji Fujikawa solía jugar para el mismo equipo del que ahora es manager
Como era de esperarse, la gran mayoría desea continuar trabajando en el mundo del béisbol, ya sea dentro o fuera de la NPB. El 60% respondió que aspira, específicamente, a continuar trabajando dentro de la NPB en distintos roles, mientras que un 19% manifestó querer trabajar en béisbol fuera de la NPB.
Un 8% indicó que dejará atrás el mundo del béisbol para dedicarse a otro tipo de actividades, mientras que el restante 13% declaró estar indeciso acerca de su futuro. Estas cifras son muy consistentes con los resultados que arroja esta encuesta cada año.
Resulta curioso comparar lo que ocurre con los peloteros que se retiran de la NPB con aquellos que lo hacen de la MLB, ya que si bien las aspiraciones de los mismos son muy similares, las realidades de ambos grupos no podrían ser más distintas.
El 100% de los peloteros japoneses de la NPB, por ejemplo, posee un diploma de la escuela secundaria y aproximadamente un 35% cuenta con un título universitario. Ese no es el caso de la MLB, donde casi el 28% de los peloteros son extranjeros y la mayoría de ellos no obtuvo una educación formal.
Afortunadamente, los peloteros de la Gran Carpa reciben una generosa pensión si disputan al menos 10 temporadas en el circuito, por lo que sus futuros están muy bien garantizados, incluso si no vuelven a trabajar por el resto de sus días.
Por supuesto, el problema está en que si no cumplen con ese requisito de haber jugado al menos 10 campañas en la liga entonces no reciben nada y si para colmo no cuentan con algún tipo de educación formal se les hará muy difícil conseguir trabajo.
Una persona que sepa manejar bien su dinero podría retirarse con apenas un millón de dólares en ahorros. Ese monto, si se invierte apropiadamente, puede generar un ingreso de unos 5 mil dólares mensuales que son suficientes para vivir cómodamente.
Eso quiere decir que si un pelotero que no tiene educación formal se retiró de las mayores después de apenas 5 años y durante ese tiempo logró ganar más de un millón de dólares en total, en teoría podría vivir el resto de su vida sin tener que trabajar, por lo que no tendría que preocuparse por no recibir pensión.
Muchos ex peloteros de la MLB desperdician sus fortunas y terminan pobres
Desafortunadamente, eso rara vez ocurre. Muchos peloteros de las Grandes Ligas, sobre todo los que poseen un nivel de educación muy bajo, desperdician sus ganancias en pocos años y terminan pasando luego mucho trabajo para mantenerse a flote.
En Japón, las cosas son totalmente distintas. Los peloteros retirados de la NPB no reciben ningún tipo de pensión de la liga, pero su buena educación, sumada a la cultura corporativa del país y al hecho de que son famosos por haber jugado béisbol profesional, les garantiza trabajo por el resto de sus vidas.
A pesar de que las cosas han cambiado con el pasar de los años, todavía es muy común que una persona que entra al mercado laboral japonés pase toda su carrera en una misma compañía. Los empleadores valoran mucho la lealtad de sus empleados y siempre y cuando éstos la muestren, tendrán trabajo garantizado dentro de la organización.
Así, cuando un pelotero se retira de la NPB, lo más común es que se mantenga trabajando con su mismo equipo en algún tipo de rol, ya sea como manager, coach, scout, intérprete, miembro de la gerencia o del departamento de relaciones públicas.
Si por casualidad ninguno de esos puestos está disponible, la compañía matriz dueña del equipo siempre le va a ofrecer al pelotero un puesto dentro de su organización. Puede que no sea un trabajo muy entretenido, pero al menos le garantizará un ingreso al pelotero.
Por supuesto, el propio jugador siempre tendrá la opción de abandonar la franquicia para ir a trabajar en otro club de la NPB, en el béisbol colegial o universitario, como comentarista en un medio de comunicación o simplemente emprender un proyecto personal.
Los mejores jugadores de la NPB reciben salarios lo suficientemente altos como para pasar el resto de sus vidas sin tener que trabajar y como además están muy bien educados, cuentan con la preparación necesaria para sacarle el mejor provecho del mundo al dinero que ganaron durante sus carreras.
La mayoría de ellos, sin embargo, no ganó tanto dinero como para poder vivir el resto de sus días sin trabajar, pero repetimos, como están muy bien educados, saben cómo mantenerse con los fondos que tienen y además cuentan con el respaldo laboral de sus compañías matrices, por lo que no tienen que preocuparse acerca del futuro.
Los peloteros de la Gran Carpa nacidos en los Estados Unidos o Canadá generalmente poseen todos un diploma de la escuela secundaria, pero en lo que a títulos universitarios se refiere la diferencia con Japón es significativa.

Ubaldo Jiménez logró obtener un diploma post-secundario, pero luego de retirarse del béisbol
Se estima que menos del 5% de los jugadores que están activos en las mayores en este momento poseen un título universitario. Parte del problema está en que casi el 28% de esos peloteros son extranjeros con muy poca educación formal, pero la otra está en que los clubes de la MLB valoran mucho la juventud y tienen muy poca paciencia para esperar a que un prospecto finalice primero sus estudios antes de firmarlo.
Esa obsesión con la juventud crea un escenario en el cual más del 95% de la fuerza laboral de la Gran Carpa no posee un título universitario y aproximadamente el 28% no cuenta siquiera con un diploma de la escuela secundaria.
La cantidad de dinero que se puede ganar en las mayores es muy alta, pero también lo es el riesgo que toman todos los jóvenes que intentan llegar a ese nivel. Desafortunadamente, muy pocos logran tener éxito y eso significa que los que no pueden hacer carrera en el béisbol deben tratar de entrar al mercado laboral con una edad ya avanzada y una educación muy limitada, lo que a su vez dificulta mucho sus búsquedas.
La gran ventaja de jugar béisbol profesional en Japón, al menos en lo que a los peloteros locales se refiere, es que como la cultura corporativa del país siempre apoya a sus empleados, incluso si los mismos no son muy buenos, el jugador siempre tendrá trabajo garantizado.
El caso del ex lanzador de los Luchadores de Nippon Ham Yuki Saito, quien se hizo famoso a nivel nacional luego de llevar a su escuela a ganar de forma dramática el torneo colegial Koshien de 2006, representa un ejemplo perfecto de este punto.
Elegido por el conjunto de Sapporo en el Draft de 2010, debutó con mucha fanfarria en la NPB en 2011, pero su rendimiento sobre el montículo no fue particularmente bueno. Al año siguiente empeoró y después de eso no dejó de decaer hasta que anunció su retiro luego de 10 temporadas con el club.
Como la cultura corporativa nipona establece que las compañías deben respaldar a sus empleados, la gerencia nunca contempló despedirlo, sino esperó hasta que él mismo tomara la decisión de retirarse. De hecho, su manager lo animó siempre a que no se diera por vencido en su intento de establecerse como un lanzador regular.
Al final, ninguno de los dos sistemas es perfecto. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas y cada quien tendrá una opinión distinta acerca de cuál de los dos es el más apropiado para desarrollar una carrera en el béisbol profesional.
La NPB ofrece una mayor seguridad laboral que la MLB
El mundo de las Grandes Ligas es más glamuroso y ofrece oportunidades económicas mucho mejores que las que se ven en Japón. Sin embargo, la NPB está en capacidad de ofrecer salarios muy buenos y una seguridad laboral mucho mayor a la que se consigue en Norteamérica.
Adicionalmente, el nivel de educación que posee es también superior al de las mayores, por lo que en términos generales se trata de un circuito más completo en todos sus aspectos que, además, todavía tiene espacio para mejorar y seguir creciendo.



