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El plan de MLB para volver a jugar en medio Covid-19

«Aquí, está en juego la vida humana», indica Andy Dolich, consultor deportivo residente del Área de la Bahía de San Francisco, quien ha trabajado como ejecutivo senior de distintos equipos de las ligas profesionales más importantes del país, incluyendo los Oakland Athletics

El gobernador de Maryland, Larry Hogan, dice que él decide cuándo el béisbol puede regresar a Camden Yards. Mark Wilson/Getty Images

 

EL PLAN TRAZADO por la Oficina del Comisionado del Béisbol de Grandes Ligas para iniciar la temporada este 4 de julio, depende de un abrumador conjunto de piezas en movimiento, que incluyen la cooperación de 27 ciudades en Estados Unidos y un país extranjero, la disponibilidad de más de 200,000 pruebas confiables de despistaje de coronavirus y la promesa de no interferir con la lucha que se sostiene a nivel nacional para contener la pandemia.

ESPN analizó los retos enfrentados por Major League Baseball con el propósito de volver al terreno. Una lectura a esta propuesta nos esboza algo que jamás se ha intentado en la historia del deporte en Estados Unidos. Prácticamente, la idea se asemeja menos a una temporada de béisbol que a una operación militar. Cualquier cantidad de variables podrían acabar con el plan o peor aún, contribuirían a propagar la mortal enfermedad.

«Aquí, está en juego la vida humana», indica Andy Dolich, consultor deportivo residente del Área de la Bahía de San Francisco, quien ha trabajado como ejecutivo senior de distintos equipos de las ligas profesionales más importantes del país, incluyendo los Oakland Athletics. «Podría sonar excesivamente dramático, pero a mi criterio, no es algo excesivamente dramático. Todas las personas involucradas, son una persona, con un nombre, que tiene una familia».

Mediante distintas entrevistas, documentos públicos y privados, intercambios de correo electrónico y mensajes de texto con más de 80 peloteros, managers, entrenadores, ejecutivos deportivos, funcionarios de salud pública y expertos en enfermedades infecciosas y funcionarios gubernamentales, ESPN pudo conocer los siguientes detalles:

  • El plan diseñado por el Béisbol de Grandes Ligas, en el cual se exige la práctica de pruebas «frecuentes» (más no diarias), solo pondría en cuarentena a las personas que den positivo en dichos tests, incrementando los riesgos de propagación. Esto iría en contra de los lineamientos del gobierno federal de Estados Unidos, que recomienda la cuarentena por un lapso de al menos dos semanas a aquellos que entren en contacto con un infectado confirmado.
  • A menos que se extienda la distribución de equipo protector y pruebas de diagnóstico durante las próximas semanas, Major League Baseball competirá con los proveedores médicos para adquirir recursos esenciales en algunos estados. MLB promete que no desviará recursos del público.
  • Los planes trazados por Major League Baseball cobraron forma sin consultar a los funcionarios de salud de las ciudades sedes de los equipos de la pelota grande; sin tomar en cuenta a los encargados de tomar decisiones críticas, a pesar de que la liga cuenta con ellos para ejecutar este plan. Esto incluye a algunos funcionarios con la facultad de suspender la actividad deportiva en sus comunidades en caso de emergencia. La oficina del Comisionado afirma que someterá su plan a consultas una vez se haya completado.

En todo el territorio estadounidense, distintas empresas, gobiernos, escuelas e iglesias (y algunas ligas deportivas) se encuentran trabajando para reanudar sus actividades de manera progresiva, a pesar de que la cifra de fallecimientos producto del coronavirus en ese país se acerca a los 100.000. Mientras estas instituciones marchan hacia adelante, lo hacen empleando una amalgama de métodos que van desde los más conservadores hasta los sumamente agresivos.

Mientras Major League Baseball acumula pérdidas económicas que alcanzan los $75 millones diarios, según estimaciones hechas por Patrick Rishe, director del programa de empresas deportivas de la Universidad de Washington en San Luis; sus ejecutivos analizan la posibilidad de celebrar una temporada reducida a la mitad, con playoffs extendidos, lo que sumaría aproximadamente 1.200 partidos disputados en 28 ciudades. El béisbol enfrentará una batalla diaria contra el virus: desinfectando pelotas, limpiando clubhouses a profundidad y al menos durante los inicios, negando la presencia de aficionados que paguen su entrada a los estadios.

La oficina del Comisionado necesitará ayuda por parte de funcionarios estatales y locales de salud, con el fin de atender las inquietudes que vayan surgiendo en la mayoría de las ciudades sedes de la pelota mayor. Actualmente, solo 6 ciudades sede no han restringido las reuniones públicas a un máximo de 10 personas, mientras que 11 de ellas han prohibido cualquier congregación. 18 de los 30 clubes de Grandes Ligas aún mantienen ordenes de confinamiento. Durante la semana pasada, el director de salud del Condado de Los Ángeles (lugar con alta concentración de casos y sede de los Dodgers) afirmó que las restricciones se mantendrán durante los próximos tres meses. Sin embargo, Gavin Newsom, Andrew Cuomo y Greg Abbott, gobernadores de los estados de California, Nueva York y Texas, respectivamente, dieron esta semana muestras de apoyo al pronto regreso de la actividad deportiva profesional en sus estados.

Dan Halem, vicecomisionado de Major League Baseball encargado de administración deportiva y ejecutivo legal en jefe de la liga, expresó a ESPN que el plan de la Oficina del Comisionado constituye apenas un primer borrador y que MLB aspira a completarlo luego de entablar discusiones con sus propios expertos y los peloteros, antes de someterlo a consultas con las autoridades locales.

«Nuestra expectativa es que entregaremos el protocolo a todas las autoridades de salud correspondientes en los sitios donde jugamos», afirmó Halem. «Obviamente, seguiremos las recomendaciones de los funcionarios locales de salud en los estados donde operamos y haremos ajustes al protocolo donde sea necesario».

El béisbol cuenta con el apoyo de la administración del presidente Donald Trump, quien ha exhortado en privado a los jugadores a servir de «flautista» para motivar «al regreso de la actividad en el país», según comentó a ESPN una fuente vinculada al sindicato de peloteros. No obstante, las recomendaciones hechas por la Casa Blanca con respecto al regreso de la actividad deportiva han sido «confusas» y en ocasiones, entran en conflicto con los lineamientos impartidos por expertos en salud pública, según afirman múltiples ejecutivos deportivos que han participado en las conversaciones con la Casa Blanca.

En distintas oportunidades a finales de marzo, varios representantes de sindicatos de deportistas, entre los cuales se incluye la Asociación de Jugadores de Béisbol de Grandes Ligas (MLBPA, por sus siglas en inglés), escucharon por parte de funcionarios de la administración Trump que la amenaza del virus era exagerada y que las pruebas de despistaje «no eran la solución definitiva», tal como lo indicó un funcionario del sindicato. Esto contradice las recomendaciones impartidas por el grupo de trabajo creado por la Casa Blanca.

«Tenemos que trabajar para separar los hechos de la ficción, para asegurarnos de que nuestros jugadores se mantengan protegidos. Se trata de un baile sumamente delicado», expresó una fuente vinculada al sindicato de peloteros.

La ansiedad por ver el regreso del béisbol durante este verano parece ser un sentimiento casi universal entre peloteros, aficionados y funcionarios públicos. «Si el béisbol forma parte importante del proceso de sanación de nuestro país, de la normalización de nuestras rutinas diarias, como ciudadano estadounidense y aficionado al béisbol, creo que es importante que volvamos a jugar más temprano que tarde, para contribuir y hacer lo que nos corresponde», expresó a ESPN Jonathan Lucroy, receptor de los Boston Red Sox.

El regreso de la actividad del béisbol implicaría mucho más que retomar una rutina. Para algunos, sería un símbolo de triunfo sobre una pandemia que ha obligado a una pausa en todos los ámbitos de la sociedad, similar a la oleada de unidad y orgullo que se sintieron luego que el presidente George W. Bush lanzara el primer pitcheo antes del tercer juego de la Serie Mundial 2001 en Yankee Stadium, como señal de que la nación debía avanzar después de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Superando a ligas deportivas como la PGA y UFC, que organizan eventos de competición individual, o incluso la NBA y NHL, que han completado la mayor parte de sus temporadas regulares, el complicado experimento que intentará hacer Major League Baseball será una emotiva prueba de fuego para determinar la capacidad que tiene la nación estadounidense de recobrar el control y la normalidad. Y de fallar, podría representar un golpe demoledor a la psique de todo un país.

«Si el plan comienza a llevarse a cabo y todos hacen lo que se necesita para que funcione y el sistema termina infectándose, podría causar una sensación de pánico en todo el país», expresa Brent Suter, pitcher de los Milwaukee Brewers y representante del equipo ante el sindicato de peloteros. «Pensarán: ‘Oh Dios mío, no pudieron lograrlo, a pesar de todas las precauciones’. Ese es el miedo que yo tengo, claro que sí».

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