En el intransigente mundo de la lucha grecorromana, el estadounidense Cohlton Schultz cree fervientemente que la mentalidad distingue a los grandes de los buenos.
Podrá resultar sorprendente, dado que este ‘hombre-montaña’ de 1,88 metros compite en la imponente categoría de los 130 kg, en la que desde afuera parece que el tamaño y la agresividad lo conquistan todo.
«Necesitas una explosividad, una potencia y una velocidad increíbles, pero el juego mental es probablemente la mayor parte», aseguró Schultz en una entrevista con Olympics.com, durante el Campeonato Mundial de Lucha 2023, celebrado en Belgrado, Serbia.
«La lucha grecorromana es esencialmente una partida de ajedrez de acción ininterrumpida en la que tienes que ingeniártelas y esforzarte en los momentos difíciles. Eso siempre me ha atraído».
«Se trata de ir a por todas. No hay pausa en la acción, te enfrentas a un tipo cara a cara para ver quién puede vencer al otro fuera de la línea y marcar algunos puntos»
«La paciencia es fundamental, así como ser capaz xe pensar uno, dos o tres pasos por delante y comprender qué provocará la reacción adecuada en tu oponente para romper su posición y abrir una brecha que te permita marcar puntos. Todo eso es lo que hace que los mejores sean los mejores».
Visualización, respiración y calma
Schultz es uno de los jóvenes atletas más brillantes de Estados Unidos.
Hasta la fecha, entre los logros más importantes del luchador de la Universidad Estatal de Arizona figuran: título mundial sub-17, medalla de plata en el Mundial Sub-20, bicampeón nacional de mayores, bicampeón de la Pac-12, bicampeón de los 130 kgs grecorromanos del Abierto de Estados Unidos y medalla de plata en los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
También fue subcampeón en las prestigiosas pruebas del Equipo Olímpico de Estados Unidos en 2020.
Así y todo, a pesar de todos los éxitos, el oriundo de Colorado también ha sufrido reveses sobre el tatami hechos que le permitieron ver que necesitaba trabajar en su mentalidad.
«He pasado por fases en las que intentaba exaltarme antes de los combates, pero eso me llevaba a cometer más errores de los debidos; en especial al ser demasiado agresivo. Cuando estoy tranquilo y sereno es cuando me siento mejor», afirmó el atleta de 23 años.
«Hago mucho entrenamiento de visualización, donde me concentro en rendir bien y en mantener la cabeza fuera del agua, incluso cuando todo va mal. También realizo ejercicios de respiración para asegurarme de que estoy mentalmente en el nivel adecuado, ni demasiado excitado ni excesivamente tranquilo».
Esta preparación es especialmente importante en la categoría de 130 kgs, donde el tamaño y el aspecto atlético de los luchadores intimidaba a Schultz en sus inicios de competiciones internacionales.
«Me he ido adaptando bien a la categoría de peso, pero esos primeros años fueron duros. Te bajas de la báscula y ves a los tipos con los que vas a competir y piensas: ‘Hombre, ¡Espero que no me toque ese tipo en el comienzo!'», aseguró entre risas.
«Pero al fin y al cabo, eso es lo bonito de la lucha grecorromana. Tienes que luchar contra tipos grandes y fuertes y no hay forma de evitarlo. Tienes que enfrentarte a ellos en la lona y el mejor luchador prevalecerá»
Recuperarse de la tragedia
El mundo de Cohlton tambaleó en julio de 2020, cuando su hermana pequeña Sammie murió en un accidente de tránsito cerca de la casa de su familia, en Colorado.
En un momento en que él estaba intentando entrar en el equipo olímpico de Estados Unidos, antes de tener que lidiar con el estrés de la pandemia de COVID, fue un momento increíblemente oscuro de su vida.
Pero Schultz posee uno o dos mantras que le ayudaron a superar esos momentos difíciles y asegurarse a sí mismo de rendir al máximo sin obsesionarse demasiado por los resultados.
«La lucha era una especie de escape para mí. Mi entrenador es el ex olímpico Frank Molinaro, quien nos enseña a tener una actitud de gratitud. Eso fue lo que me ayudó a superar todos los altibajos, simplemente agradeciendo todas las oportunidades que se me presentaban», reflexionó.
«Al fin de cuentas, la lucha es lo que me gusta hacer y estoy feliz de poder realizarla al más alto nivel».
«Todo esto me ayuda a recordar que la lucha es lo que soy, es lo que hago y tengo la suerte de poder llevarla a cabo».
Aprender de Rulon Gardner
La lucha grecorromana fuguró en el programa de los primeros Juegos Olímpicos modernos, en 1896, y desde entonces ha estado presente en todos los Juegos, con la excepción de 1900.
Durante ese tiempo, Estados Unidos ha sido el segundo país que más medallas ha ganado, con un total de 138 y 55 de ellas de oro.
De tal modo, Schultz ha podido recurrir a algunas de las figuras legendarias del deporte que le ayudaron a escalar posiciones.
«Mis verdaderas inspiraciones y los luchadores con los que crecí mirando fueron Dremiel Byers, el campeón mundial, y el campeón olímpico Rulon Gardner. Tener a tipos como ellos para verlos y aspirar a ser como ellos fue una bendición. Y ahora, poder trabajar con ellos y tener charlas sobre lo que hace falta para ser el mejor… estoy muy agradecido».
«Dremiel me enseña más sobre el aspecto mental, sobre cómo tienes que mantener tus emociones bajo control y salir ahí a patear traseros y anotar algunos puntos», dijo.
«Rulon me ha enseñado la importancia de la constancia y de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado».
Como parte del Sunkist Kids Wrestling Club, el prodigio de la lucha libre también ha podido aprender de sus compañeros de equipo y medallistas olímpicos Jordan Burroughs y Helen Maroulis.
«Jordan Burroughs es un héroe para la lucha estadounidense. La primera vez que lo conocí, él ya sabía mi nombre: me quedé alucinado. ¡Fue un momento de joven fanático!», aseguró Schultz.
«Helen es una de las mejores mujeres que han salido en nuestra lucha y poder ver cómo se preparan, cómo entrenan y tomar pequeñas piezas de lo que hacer para ser los mejores del mundo es una bendición».
Via: olympics.com



