Claudio Rodríguez Otero
JAPON.- Luego de firmar el contrato más caro en la historia del béisbol japonés en diciembre del año pasado, las expectativas que los Gigantes de Yomiuri tenían del lanzador cubano Raidel Martínez para esta temporada eran enormes y afortunadamente éste las ha cumplido con creces.
Martínez estableció un nuevo récord de salvados para Yomiuri el viernes
En las 55 apariciones que ha realizado hasta ahora desde el bullpen, su efectividad está en un increíble 1.18 y sus 44 salvados no sólo lo convierten en el líder absoluto de ese departamento en la Liga Central sino que además representan un nuevo récord para la franquicia. La marca anterior de 42 la había establecido Kentaro Nishimura en la campaña 2013.
Por si eso fuera poco, ese total de 44 representa también una nueva marca personal para el derecho pinareño y además lo coloca a apenas 2 del récord del circuito con 6 juegos restantes en el calendario. La marca actual de 46 la comparten Hitoki Iwase (2005) y Kyuji Fujikawa (2007).
Así mismo, esos 44 rescates ya representan el quinto total más alto en la historia de la NPB. El récord general de 54 pertenece al estadounidense Dennis Sarfate, quien con su extraordinaria actuación del año 2017 destrozó la marca previa.
El segundo lugar de la lista lo comparten los ya mencionados Iwase y Fujikawa, quienes sumaron 46 rescates cada uno, y el cuarto puesto lo ocupa el legendario Kazuhiro Sasaki, quien acumuló 45 salvados en la campaña 1998.
Eso deja al cerrador antillano en el quinto peldaño de la tabla con 44, pero como ya mencionamos aún tiene 6 encuentros pendientes en la temporada regular, por lo que todavía es posible que ascienda uno o varios puestos en esa lista.
Adicionalmente, Martínez suma ya 14 rescates consecutivos en esta recta final de la temporada 2025 y eso también representa un nuevo récord para los Gigantes de Yomiuri. La marca anterior de 10 la había establecido Hiromi Makihara en 1998.
El derecho pinareño también posee una ventaja de un salvado sobre el segundo lugar, Shinya Matsuyama de los Dragones de Chunichi. Eso quiere decir que está muy cerca de cosechar su tercer título de rescates en la NPB, lo que no sólo sería un nuevo récord para un lanzador latino sino que además le permitiría igualar la marca general para un lanzador importado, que pertenece al ya mencionado Sarfate.
En este momento, comparte la marca de 2 coronas para un cerrador hispano con el venezolano Robert Suárez, quien lideró la Liga Central en salvados en las campañas 2020 (25) y 2021 (42) mientras defendía la camiseta de los Tigres de Hanshin.
Después de 7 años con Chunichi, Martínez se cambió a Yomiuri este año
Después de 7 espectaculares campañas con los Dragones de Chunichi, en las que ganó 2 títulos de rescates y se convirtió en el mejor cerrador de la NPB, Martínez se declaró agente libre a finales de 2024 con el objetivo de mudarse a un equipo que le brindara la oportunidad de ganar un título.
Chunichi sin duda lo trató muy bien y lo desarrolló en el gran lanzador que es hoy día, pero nunca estuvo ni remotamente cerca de llevarlo a los playoffs o de permitirle pelear por un campeonato. Todo lo contrario, el club casi siempre ocupó el último lugar de la clasificación de la Liga Central.
Así, pensando no tanto en un contrato histórico sino en la posibilidad de ser campeón, probó suerte en el mercado libre y se encontró con una férrea competencia por firmarlo que culminó en el increíble pacto que cerró con Yomiuri: 5.000 millones de yenes por 4 años.
Es decir, un salario anual de 1.250 millones de yenes (8,5 millones de dólares, al cambio de hoy), que es muy superior a los 1.000 millones anuales que ganan su compatriota Liván Moinelo y el mexicano Roberto Osuna, quienes son ambos compañeros de equipo en los Halcones de SoftBank.
Ese mega contrato, que representa más del doble del salario del pelotero japonés mejor pagado de la NPB, sin duda trajo consigo una gran responsabilidad para el lanzador antillano, especialmente porque la historia está repleta de ejemplos de jugadores latinos que fracasaron en sus intentos de tener éxito con Yomiuri.
Como ya lo explicamos en este mismo espacio el pasado 10 de febrero, casi todos los peloteros hispanos que debutaron exitosamente en la NPB con otro conjunto y después decidieron cambiarse a los Gigantes de Yomiuri terminaron fracasado, como les ocurrió, por ejemplo, al mexicano Luis Cruz y al cubano Alex Guerrero, por citar los dos ejemplos más recientes.
Hasta ahora, Ramírez había sido el único latino en mudarse exitosamente a Yomiuri
La única excepción había sido la del venezolano Alex Ramírez, quien después de disputar sus primeras 7 campañas en Japón con las Golondrinas de Yakult, se mudó a Yomiuri y terminó disfrutando en esa organización los mejores años de su carrera.
Precisamente porque el derecho pinareño ya venía de jugar 7 temporadas en la NPB con Chunichi y conocía muy bien a todos sus rivales en la Liga Central, en ese momento pronosticamos que lo más probable era que tuviera éxito en su adaptación a Yomiuri y así ha ocurrido hasta ahora.
Algunos de sus críticos en Nagoya, donde tiene su sede su club anterior, se atrevieron a decir que no importaba mucho que abandonara a los Dragones y se fuera a otro equipo, ya que el mejor momento de su carrera había pasado y no se perderían mucho.
No obstante, ese no ha sido el caso hasta ahora. Si bien su efectividad ha subido ligeramente, todavía sigue siendo muy similar a la que tenía en Chunichi. Además, su total de salvados ya es el mejor de su carrera y todavía tiene el chance de establecer un nuevo récord para su circuito.
Más importante aún, ya aseguró su participación en los playoffs de la Liga Central por primera vez en su carrera y dentro de poco tendrá la oportunidad de pelear por un puesto en la Serie de Japón, que es el destino al que todo pelotero de la NPB sueña con llegar.
Debido a lo bien que están jugando los Tigres de Hanshin este año, ya no podrá ser campeón de liga con Yomiuri y resulta poco probable que logre clasificar a la Serie de Japón, pero eso no quiere decir que no pueda alcanzar esas metas en el futuro. Después de todo, todavía tiene 3 años más de contrato.
En lo que respecta a la recta final de la presente temporada, está claro que las oportunidades que tiene por delante son muy prometedoras. Sumar 2 salvados más en los 6 encuentros que le quedan por disputar es sin duda una meta alcanzable y eso le permitiría igualar el récord de salvados de la Liga Central.
Si por casualidad logra sumar 3 rescates más, no sólo establecería una nueva marca para su circuito sino que además asumiría en solitario el segundo lugar de todos los tiempos y esa sería una hazaña increíble para su carrera.
A estas alturas, ya es matemáticamente imposible que iguale o supere el récord histórico de Sarfate (54 salvados en 2017), pero repetimos, eso no quiere decir que no pueda aspirar a esa meta en el futuro cercano.
A pesar de sus excelentes números, este año tuvo largos períodos de inactividad en los que no logró mejorar sus totales simplemente porque sus compañeros de equipo no le dieron la oportunidad de hacerlo, como ocurrió en la segunda quincena de agosto.
Luego de cosechar un rescate ante los Tigres de Hanshin el 15 de agosto, tuvo que esperar hasta el día 29 para poder subirse otra vez al montículo debido a que su equipo terminó perdiendo o porque derrotó a su rival por una diferencia de más de 3 carreras, lo que eliminó toda posibilidad de salvar esos juegos.
Incluso si no logra sumar otro rescate este año, siempre y cuando Shinya Matsuyama no lo supere en los 6 compromisos que quedan pendientes, ya podremos celebrar el tercer título de salvados de su carrera y un muy exitoso debut con los Gigantes de Yomiuri.
Después de todo, ha logrado realizar con creces el trabajo para el que fue contratado y en el camino no sólo ha logrado establecer nuevas marcas personales, sino también para su equipo y quizás hasta para la Liga Central y la NPB en general.
Como ya lo mencionamos también en este espacio en el pasado, esto es sólo el principio, porque si se mantiene sano y disputa el resto de su carrera en la NPB, el lanzador antillano podría capturar el liderato de salvados del béisbol japonés.



