Oaxaca, Oax. (Prensa Guerreros) 4 de septiembre de 2025.- Desde 1996, cuando los Guerreros de Oaxaca llegaron a la Liga Mexicana de Béisbol, el Estadio Eduardo Vasconcelos dejó de ser solo un inmueble deportivo para convertirse en el corazón de nuestra historia, en el refugio de nuestros triunfos y derrotas, en el escenario donde miles de oaxaqueños han dejado su voz, su aplauso y su pasión.
El “Templo Bélico” es más que concreto, butacas y diamante. Es la memoria viva de generaciones que han crecido con el béisbol en el alma. Aquí vimos a ídolos vestir la casaca zapoteca como el caso de Nelson Barrera, Cristian Quintero, Sixto Báez, Héctor Álvarez, Ramón Esquer, Roberto Carlos Méndez, Saúl Soto, Erik Rodríguez, Jaime Brena, Carlos Elizalde, Bárbaro Cañizares, Sergio Valenzuela, Gerónimo Gil, Luis Sojo, Gabriel Alfaro, Carlos Rivera, Alan Sánchez, Alex González y actualmente Kyle Martín, Alexi Amarista, Yonathan Daza, entre otros.
En este diamante nuestro “Almirante” Nelson Barrera Romellon, conectó el cuadrangular 454 que lo acreditaba como el máximo jonronero en la historia de la Liga Mexicana de Béisbol, fue un 31 de mayo cuando Barrera conectó un tablazo por todo el jardín izquierdo al relevo Gaudencio Aguirre de los Olmecas de Tabasco para así, hacer que este estadio retumbara de emoción por un gran récord en nuestra pelota mexicana.
Todos en este inmueble hemos celebrado victorias, hemos llorado derrotas y hemos compartido momentos que trascienden el resultado de un juego. Cada rincón del estadio guarda recuerdos: la primera vez que un niño entró de la mano de su padre para ver a los Guerreros, la emoción de un jonrón que cambió la historia de un partido, la ilusión de quienes sueñan con algún día defender estos colores.



