Los múltiples escándalos han incrementado las medidas de la Unidad para la Integridad del Atletismo para combatir estos casos

Doha.- El caso de Christian Coleman, sospechas sobre EPO y atletas kenianos, el mantenimiento de la suspensión a Rusia… Para el atletismo, el dopaje sigue siendo una mancha difícil de quitar, que ha sido muy visible en la recta final hacia el Mundial de Doha, que comienza este viernes, reseñó AFP.
La página del mayor escándalo, desvelado en 2014, todavía no se ha pasado: el expresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) Lamine Diack espera su juicio en Francia, como sospechoso en un caso de corrupción a partir de controles positivos camuflados.
El caso Coleman
Christian Coleman, el favorito para ganar los 100 metros en el Mundial de Doha y vigente subcampeón mundial de esa distancia, fue recientemente objeto de una investigación de la Agencia Estadounidense Antidopaje (Usada), pero el 2 de septiembre quedó absuelto.
La Usada le reprochaba haber cometido tres faltas a su obligación de localización para controles antidopaje en menos de un año, pero la agencia se equivocó en una fecha y por poco las tres faltas se cometieron en un plazo superior a un año, lo que dejó a Coleman sin sanción.
Rusia continúa suspendida
Casi como un ritual, la IAAF cerró la puerta el lunes a un regreso de la Federación Rusa de Atletismo a las competiciones internacionales. Y cerró esa puerta por duodécima vez desde la suspensión, dictada en noviembre de 2015, tras las revelaciones de un gran escándalo de dopaje institucional.
Tras haber cumplido los criterios desde hace meses (reconocimiento público, pago de los gastos ligados al escándalo…), Rusia parecía en la vía correcta, pero nuevos datos la han puesto de nuevo en una precaria situación.
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) investiga una posible falsificación de los datos del laboratorio de Moscú, que está en el corazón del sistema de dopaje entre 2011 y 2015, y que fueron transmitidos a la propia AMA y a la Unidad para la Integridad del Atletismo (AIU) para sus investigaciones.
Sospechas sobre Kenia
El país rey de la larga distancia se ha visto salpicado por un reportaje de la televisión alemana ZDF el pasado domingo, afirmando que al menos dos atletas de ese país presentes en el Mundial se doparon con EPO y que la Federación (AK) encubrió casos de dopaje.
Tras estar a punto de verse excluida de los Juegos de Río en 2016, Kenia estima que introdujo medidas que comienzan a dar sus frutos, con la creación de una Agencia Antidopaje nacional (ADAK), la puesta en marcha de un laboratorio acreditado por la AMA en 2018 y la aprobación de una ley contra el dopaje.
La AIU en acción
Como reacción al gran escándalo de los años de Diack, en abril de 2017 se creó un organismo con funcionamiento independiente destinado a investigar y sancionar los casos de dopaje, corrupción o fraude. Es la Unidad para la Integridad del Atletismo (AIU).
La AIU va a proceder a recoger 700 muestras sanguíneas antes del Mundial para completar los datos del pasaporte biológico de los atletas, antes de realizar unos 500 controles durante la competición.
VÍA: El Universal



