La estadounidense abandona lesionada y entre lágrimas la final del torneo de Toronto, y su oponente, Bianca Andreescu, acude a abrazarla
Serena Williams llora ante su rival, Bianca Andreescu. VAUGHN RIDLEY AFP
AGENCIAS
En cuanto le contaron que Williams no podía seguir jugando, Andreescu se acercó a la silla de su rival, que se encontraba llorando. Se agachó, la abrazó, y le confesó cuánto la admiraba: «He seguido toda tu carrera, eres una puta bestia», le dijo emocionada.
En la ceremonia de entrega de trofeos, Williams trató de explicarse: «Lo siento, no pude hacerlo hoy», le dijo a la multitud, con la voz quebrada. «Lo intenté, pero no pude hacerlo.
Bianca, eres una gran deportista, mujer. Gracias a mi equipo, ha sido un año difícil, pero seguiremos adelante», añadió.
Después, en la comparecencia de prensa, la estadounidense explicó que el dolor había comenzado el día anterior, pero que confiaba en que, como otras veces, ocurriera «un milagro» y al día siguiente estuviera recuperada.
La final del Abierto de Canadá, conocido como la Copa Rogers, era la primera final de la WTA, más allá de los cuatro Grand Slams, que Williams jugaba en tres años. Serena había alcanzado la final tras derrotar el sábado a otra de las revelaciones del torneo, la checa Marie Bouzkova, la número 91 del ránking mundial, en tres sets.
Via: El País




