Por: Nelson de la Rosa Rodríguez
Nunca antes en la historia olímpica un atleta africano había podido escuchar el himno de su país en una cita estival y nunca antes hubo un Campeón en el también llamado continente negro, hasta que llegaron los Juegos de Roma en 1960 y el corredor etíope Abebe Bikila. Y no fue nada fácil.
Tuvo que ser en una de las pruebas más largas del Atletismo, la maratón, que consta de 42 kilómetros y 195 metros, y del disparo de salida a la llegada a la meta pasaron 2 horas, 15 minutos y 16 segundos, marca que se convirtió en récord del mundo, aquella tarde-noche del 10 de septiembre de 1960.
Bikila, que hizo la carrera, descalzo, fue el protagonista de una prueba llena de simbología. Durante su trayecto, a la altura del kilómetro 40, pasó frente al obelisco de Axum, que fuera robado a su país natal en 1937 por el ejército italiano durante la Segunda Guerra Ítalo Abisinia (fue devuelto a Etiopía años después), mientras concretaba su histórica actuación bajo el Arco de Triunfo de Constantino.
¿Por qué corrió descalzo?

El etíope Abebe Bikila, corre descalzo. Fuente Externa
Después de probar varios modelos, Bikila nunca se pudo acomodar los zapatos de correr de la marca Adidas, patrocinador de los Juegos y obligatorio para andarines, y poco antes de la carrera decidió correr descalzo, lo que hizo que los rivales no le tuvieran muy en cuenta.
El africano, que en un inicio no estaba clasificado para los Juegos, lo hizo en el lugar de Wami Biratu. Algunos historiadores agregan que Biratu se lesionó antes de los Juegos y otros afirman que se dejó ganar por Bikila en eliminatorias, pues ya él tenía segura la participación en 5 y 10 metros planos.
Lo cierto es que la carrera en Roma representó un duelo entre Bikila y el marroquí Radhi Ben Abdesselam, quienes corrieron juntos durante gran parte de la prueba, ante una multitud que los ovacionaba a su paso. Sin embargo, en los últimos 500 metros, el etíope apuró la marcha y tomó la delantera. Cuando cruzó la meta, el público enloqueció.
Y allí estaba Bikila tras la línea de sentencia, saltando, bailando y haciendo ejercicios, frente al Arco de Constantino.
Entre las primeras declaraciones, Bikila aprovechó para de alguna manera vengar los casi 40 años en los que su nación fue sojuzgada por el poderío italiano, «Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo», sostuvo Bikila.
Pero los dueños de casa tuvieron su ‘vendetta’: durante la ceremonia de entrega de premios, los músicos de la banda oficial, que no sabían el himno de Etiopía, interpretaron el de Italia.
Asi fue la victoria de Abebe Bikila en la maratón de Roma, en 1960, la primera medalla de oro de un atleta africano en Juegos Olímpicos.
Bikila, que también fue Campeón Olímpico en Tokio 1964 (con calzado), falleció el 25 de octubre de 1973, a los 41 años, a causa de una hemorragia cerebral provocada por complicaciones derivadas del accidente automovilístico, que sufriera en 1969, que le produjo una parálisis total, desde el abdomen hacia abajo.
Por hoy es todo, en nuestra próxima emisión viviremos, como es mismo día, otro de los acontecimientos tan memorables que se convierten en históricos. Yo soy Nelson de la Rosa y regreso en otro momento.



