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Siempre con la Verdad

Doñé: hacia la inmortalidad

Es cierto que pudo ser exaltado en vida, sin embargo, es justo felicitar al doctor Dionisio Guzmán y a todos los miembros del Comité Permanente del Pabellón de la Fama, por tan justa elección.

Nelly Manuel Doñé/ Fuente Externa

Por: Ramón Rodriguez

Haciendo referencia a Nelly Manuel Doñé, una vez escribí: ‘’ Él al igual que Walt Whitman y León Tolstoi, era de rostro adusto, una especie de viejo venerable al que todos acudimos asustadizos a consultar, pero en el fondo, era un alma amorosa y hasta con buen sentido del humor’’.

La Exaltación al Pabellón de la fama para que Nelly Manuel Doñé abrace la inmortalidad como propulsor del deporte, ha provocado una alegría colectiva que ha impactado gratamente a la comunidad de Villa Juana, sus familiares, amigos, comité olímpico dominicano, federaciones, clubes, atletas, pero sobre todo, a su club Mauricio Báez y la fundación que lleva el mismo nombre, donde codo a codo, con su compadre y amigo inseparable, Leo Corporán, libró titánicas batallas para que la familia mauriciana, de la cual se sintió siempre orgulloso, pudiera hoy exhibir: un club deportivo y cultural con alta valoración nacional, una escuela, de la cual fue su director, un liceo, un moderno auditorio, un dispensario médico y una fundación de la cual también fue su primer presidente.

Es cierto que pudo ser exaltado en vida, sin embargo, es justo felicitar al doctor Dionisio Guzmán y a todos los miembros del Comité Permanente del Pabellón de la Fama, por tan justa elección.

Sin ánimo de filosofar, la única forma de permanecer presente en el tiempo y vencer a la misma muerte: es logrando la inmortalidad, una eterna ‘’existencia, allí donde hemos sembrado para que la civilización siempre se imponga a la barbarie. Entonces, ¿Para qué sirve la inmortalidad? Sencillamente para ser punto de referencia de las virtudes, de los atributos que han sido puestos al servicio para formar un hombre nuevo: capaz de amar, enseñar, sembrar valores y fortalecer la familia, tal y como hizo Nelly Manuel Doñé.

Y yo me pregunto: ¿solamente alcanzan la inmortalidad las personas que como Doñé dedicó toda su vida a defender sus principios en busca de una mejor República Dominicana? Bueno, de la misma forma en que el filósofo Sócrates abrazó la inmortalidad de una manera digna al tomar la cicuta, consciente de sus aportes a la humanidad, también lograron la inmortalidad, sus execrables acusadores: Anito y Meleto. Ellos son ‘’inmortales’’, pues han permanecido por los siglos de los siglos en la psique de generaciones, pero como perversos y envidiosos.

El mensaje está claro: Nelly Manuel Doñé será recordado por su capacidad de enseñar, construir, forjar jóvenes útiles a la sociedad y ser un rebelde a favor de las causas justas.

Las últimas palabras de Sócrates, son ejemplos de moralidad: ‘’ Critón, tenemos una deuda con Esculapio. No olvide pagarle el gallo’’.

No sé cuáles fueron las últimas palabras de Doñé, pero sí sé, que, en sus últimos días, nuestro nuevo inmortal, decía: “Leo, hay que cuidar al Mauricio Báez y a la Fundación”.

Así será profesor

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