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Opinión

Distorsiones en el juego de béisbol

Como consecuencia de promover e imponer la mayor producción de jonrones, ahora vemos a bateadores súper pagados, pero que tienen promedios de bateo de 250 y hasta inferiores, y desde luego, también acumulan una gran cantidad de ponches. El juego es jonrón contra ponche.

Por Andrés P. Sención Villalona

Y, II

Esa es la realidad que estamos viendo desde que comenzó la era de los esteroides primero, y ahora con la recién llegada de los súper bates, que es otra herramienta para acentuar la práctica de batear más jonrones, sin importarles que también aumentara la cantidad de ponches recibidos. O conectas jonrones o te ponchas, no hay otras alternativas para los bateadores lograr grandes contratos.

Como consecuencia de promover e imponer la mayor producción de jonrones, ahora vemos a bateadores súper pagados, pero que tienen promedios de bateo de 250 y hasta inferiores, y desde luego, también acumulan una gran cantidad de ponches. El juego es jonrón contra ponche.

Las distorsiones del juego continuaron con los robos de señas, tema que abundaré más adelante.

Luego llegó la locura del uso del reloj disque para disminuir el tiempo de juego; de esa manera se complacía a la TV que, al ser la principal promotora del espectáculo, así lo exigía.

Bastaba con instruir a los árbitros, para que tuvieran mayor control sobre las alegres detenciones del juego; como lo eran entre otras, las rutinarias y repetidas salidas de la caja de bateo que hacían los bateadores, ya fuera para quitarse y volverse a poner el casco, las guantillas, secarse un sudor inexistente, para sacarse una inexistente paja en uno de los ojos, así como cuantas cosas se les ocurriera; todo eso provocaba innecesarias pérdidas de tiempo.

VAMOS AL JUEGO, ENTRE A LA CAJA DE BATEO 

Eso hubiese sido suficiente para acelerar los juegos y lograr el objetivo de acortar el tiempo de los partidos.

Al final, todo eso de poco valió para acortar en tiempo de los juegos, porque las discusiones y los pedidos de tiempo para reponerse de un autogolpe con un batazo, siguieron sin poder ser controladas y por consiguiente e irónicamente, el tiempo que se buscaba ahorrar terminaba siendo lo contrario, pues había una mayor pérdida de tiempo.

A eso se le sumaría el uso del VAR, que posiblemente es lo que más dilata los partidos.

LA ESTRATEGIA DEL JUEGO.

La estrategia del juego hoy prácticamente no existe y luce; que excepto en el caso de los lanzadores, el resto de los jugadores juegan por su cuenta. 

El mejor bateador del equipo batea de primero, disque para que tenga la oportunidad de agotar al menos un turno más que el tercero o el cuarto bateador.

Aunque parezca mentira; parece que no se dan cuenta, que a partir de ese primer turno, el bateador tendrá que batear detrás de los bateadores 7, 8 y 9 bateadores que se supone, en la mayoría de los casos son los más débiles de la alineación; eso implica, que la mayoría de las veces, el abridor bateará con pocas opciones de empujar carreras. Ya seguirán inventado con las alineaciones. 

ABUNDO SOBRE EL TEMA DE LOS ROBOS DE SEÑAS.

Ahora volvieron de nuevo los robos de señas, algo que p ara mí, no pasa de más que disparate. De nuevo lo están haciendo, acusando a un particular equipo, a pesar de ser esa una práctica de siempre y en todos los equipos, como han expresado algunos jugadores, algunos de ellos, que han jugados en varios equipos. 

Si se esconden las señas, es para que no se puedan ver y por eso, el robar señas nunca ha estado penalizado, limitándose a reclamos y hasta de algunos señalamientos, pero sin que los árbitros les hagan caso.

A Felipe Rojas Alou lo llegó a acusar (creo que fue Jim Leyland) de robar señas, como si eso fuera un delito, y no una práctica que nació con el juego. 

NI CASO LE HIZO FELIPE A ESA ESTUPIDEZ.

Posiblemente ahora hay una práctica más generalizada y más efectiva para robar señas, y por eso estamos viendo con extrañeza, los ya frecuentes abultados carrerajes. 

Es muy llamativo sobre todo, el que equipos que en el papel y en la nómina de sueldos son claramente inferiores, están “apaleando” a equipos que se supone son superiores, y en algunos casos, muy superiores. 

Dos asuntos adicionales, que necesariamente no están ligados al tema de las distorsiones del juego en sí, pero creo importante abordarlo.

Estamos viendo con gran asombro, que el tema de las apuestas parece estar totalmente descontrolado, pues ha llegado a unos niveles, en que se apuesta desde el lanzamiento que hará un lanzador en determinada situación y hasta con el primer lanzamiento del juego.

Ya han surgido dos casos de manera oficialmente reconocidas por la MLB.

La amenaza a un lanzador por no haber cumplido con un aparente acuerdo con casas apostadoras, y la suspensión de otro por haberse comprobado que estaba ligado directamente a las apuestas.

Desde donde se encuentre, el Juez Landis debe de estar observando con asombro.

Otra práctica que data de no muchos años, es la de vincular casos personales con los contratos de los jugadores.

Vale decir; violencia de género y asuntos similares.

Se han dado casos, en que la justicia ordinaria no condena a un acusado, pero que aun así, el equipo puede y ha tomado serias medidas contra el jugado implicado; sobre todo, medidas de carácter económico.

Es algo que es legal, pero que no deja de ser extraño y que nos recuerda, el para muchos todavía inexplicable o poco entendible caso de O. J. Simpson.

A todo esto, los estadios se mantienen llenos de fanáticos, muchos de ellos participando de una especie de picnics, que les reclaman más atención que el propio juego. Posiblemente, muchos se enterarán de algunas incidencias del juego, cuando ya estén en sus hogares.

En fin, han convertido la actividad en un mayúsculo circo, en el que en las graderías principales no se observa (o no los enfocan), la presencia de personas de raza negra, así como muy pocos latinos. De nuevo hay quienes quieren justificar esa realidad, alegando que el deporte de los fanáticos de piel negra es el denominado como futbol americano.

Las exigencias de la TV sumadas a una generalidad de fanáticos, son las bases e ingredientes que sostienen al circense espectáculo.

El circense espectáculo no es exclusivo del Béisbol; en otros deportes profesionales están ocurriendo cosas que aunque un poco diferente, tienen el mismo enfoque y objetivo.

En materia de Pan y Circo. El circo romano ha sido ampliamente superado. 

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