Los anillos olímpicos ubicados frente al Estadio Olímpico. >Yamaira Muñiz / EL VOCERO
Por Yamaira Muñiz Pérez ( El Vocero)
Mira no, esto era lo que le faltaba a los Juegos Olímpicos de Tokio: un temblor.
Como si con el virus del covid-19 y los tifones no fuera suficiente, pues ahora le toca a la tierra. Y que por estos lares eso es todos los días.
El martes por la noche (de día en Puerto Rico) hubo un leve temblor de magnitud 5.1, según la escala sísmica de la Agencia Meteorológica de Japón, en la costa de la prefectura de Ibaraki.
La intensidad máxima sentida fue de 2, que según la tabla informativa de dicha agencia “la mayoría de las personas en el interior sienten el temblor y los objetos suspendidos, como las luces eléctricas, se balancean ligeramente”.
El nivel máximo de intensidad es de 7. En esa etapa, “los muebles que no estén fijos en su lugar se moverán, fallarán e incluso pueden ser arrojados por la fuerza del terremoto”.
Yo, gracias a Dios, no lo sentí porque me hubiese dado un yeyo. Lo que son las cucarachas y los temblores me superan.
Sin embargo, otros colegas periodistas lo sintieron al igual que el entrenador de lucha olímpica, Franklin Lantigua, quien me contó que se sintió “durísimo” en la Villa Olímpica.
“Duró como entre 10 a 15 segundos. Duró bastante. La cama se nos movió bien brutal. Y nosotros estamos en un piso 17, así que te podrás imaginar”, relató. En verdad no me lo quiero imaginar. Nada más con pensarlo me da estrés.
Al momento de escribir estas palabras, todo estaba en orden. Pero la verdad es que lo que no le pase a estos Juegos…
Via: elvocero.com



