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Juegos Panamericanos

Del Tatami al Corazón: El amor de Braian y Kimberly

Hoy la propuesta llegó en el tatami, justo en medio de un receso, Braian se arrodillo y con mucha valentía le propuso a Kimberly que fuera su esposa.

La distancia parecía un obstáculo: él en Paraguay, ella en Perú. Pero el destino tenía otros planes. Fuente Externa

Lo que comenzó como un encuentro profesional en judo de los II Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025, terminó convirtiéndose en una historia de amor que nadie esperaba. Kimberly Rivera llegó a Paraguay en 2022 para unas capacitaciones generales, y fue allí donde Braian Rodríguez, parte del equipo de la Federación Paraguaya de Judo, comenzó a conocerla.

Durante meses apenas se escribieron, y su primer reencuentro fue en el inicio de los juegos, donde coincidieron trabajando.

Hoy la propuesta llegó en el tatami, justo en medio de un receso, Braian se arrodillo y con mucha valentía le propuso a Kimberly que fuera su esposa. En medio de la emoción, ella recibió el anillo y la felicidad de llenar el corazón con la persona que ama y comparte sus gustos por el deporte.

El vínculo empezó a tejerse de manera inesperada. Al finalizar la competencia, Kimberly decidió quedarse un día más, y Braian la invitó a pescar. “Se me olvidaron los anzuelos y pescaba sin ellos”, recuerda Kimberly entre risas, mientras pasaban horas junto al río sin darse cuenta del tiempo. Entre risas y complicidad, terminaron en la costanera, donde una selfie se transformó en un primer beso robado, marcando el inicio de algo especial.

La distancia parecía un obstáculo: él en Paraguay, ella en Perú. Pero el destino tenía otros planes. Cuando Kimberly regresó a su país, el compromiso y la conexión no se rompieron. Su reencuentro en un evento en Argentina, en noviembre, confirmó que querían intentar una relación a distancia, y desde entonces comparten su historia con ternura y determinación. Kimberly no duda en decir: “El pescador fue pescado”.

Sobre consejos para jóvenes parejas, Braian y Kimberly tienen un mensaje claro: la distancia no es un límite. “Si uno realmente lo quiere, no va a buscar excusas”, agrega Kimberly, recordando que el amor puede superar kilómetros y calendarios.

Entre risas, miradas cómplices y recuerdos del río, la historia de la nueva familia Rodríguez Rivera demuestra que, a veces, los encuentros más inesperados son los que terminan dejando huella en el corazón.

Escrito por Aarón Almada

El anillo del compromiso. Fuente Externa

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