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Del boxeo a la política, México puente de Cuba hacia el mundo

El debut de seis peleadores en el boxeo rentado hoy viernes ocurre cuando la isla atraviesa una de sus peores crisis, entre el impacto de la pandemia y el embargo económico de Washington vigente desde hace seis décadas y endurecido por el expresidente Donald Trump (2016-2020).

Los púgiles cubano Osvel Caballero (I) y mexicano Jhosman Reyes, durante el pesaje oficial antes e su combate oficial en Aguascalientes, en México, el 19 de mayo de 2022. Fuente Externa.

Aguascalientes (México) (AFP).- Al acoger la gala con que Cuba retorna al boxeo profesional tras 60 años, México reafirma un papel histórico como promotor de la reinserción internacional de la isla y eventual puente hacia Estados Unidos, sede del gran negocio boxístico mundial, opinan expertos.

México ha mantenido ininterrumpida por décadas su relación diplomática con Cuba, incluso en momentos tensos como el ascenso de la revolución de Fidel Castro durante los años 60 o en la crisis de los balseros de 1994.

El debut de seis peleadores en el boxeo rentado hoy viernes ocurre cuando la isla atraviesa una de sus peores crisis, entre el impacto de la pandemia y el embargo económico de Washington vigente desde hace seis décadas y endurecido por el expresidente Donald Trump (2016-2020).

«En los momentos más difíciles que hemos tenido, donde quizás muchos países nos viraron la espalda, México siempre nos ha dado la mano», dice a la AFP Alberto Puig, director de la Federación Cubana de Boxeo.

Este respaldo estratégico ha sido un pilar de la política exterior mexicana desde mediados del siglo pasado y se ha mantenido, con algunos altibajos puntuales, incluso durante los gobiernos de los conservadores Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012).

En la actual administración del izquierdista Andrés Manuel López Obrador esta cercanía se ha reforzado, asegura el internacionalista Juan Pablo Prado Lallande.

«Hay empatía en términos ideológicos con La Habana y eso es importante. Eso se materializa en más apoyos, en más vínculos, en más interacción, en una alianza mucho más evidente y tangible», asegura el experto a la AFP.

-«Identificación»-

La velada deportiva no es el primer intercambio de cortesías entre los gobiernos de López Obrador y Miguel Díaz-Canel.

El mandatario cubano asistió a la investidura del mexicano en 2018 y regresó como invitado de honor para uno de los actos de celebración del Día de la Independencia de México en septiembre de 2021.

López Obrador -usualmente reacio a viajar al extranjero- devolvió la visita en La Habana a inicios de mayo y defendió esta semana su decisión de contratar a unos 500 médicos cubanos para cubrir regiones apartadas del país, lo que provocó el rechazo de gremios médicos mexicanos.

También advirtió este mes que podría ausentarse de la próxima Cumbre de las Américas, que se realizará en junio en California, si Estados Unidos decide excluir a algún país de la región, en referencia a Venezuela, Nicaragua y, por supuesto, Cuba.

Puig confirmó a la AFP que López Obrador ve con «mucho agrado» que el retorno de los púgiles cubanos al profesionalismo se celebre en México, según lo expresó en una comida durante su visita a La Habana, donde estuvieron presentes Díaz-Canel, algunos de los boxeadores participantes y el propio dirigente deportivo.

«Hay una identificación, pudimos ver, entre el presidente López Obrador y el deporte cubano», afirma Puig.

-«Diplomacia deportiva»-

Que el oficio de la diplomacia mexicana sirva para tender un puente entre los boxeadores cubanos y el enorme mercado de Estados Unidos, donde se disputan los más grandes títulos de esta disciplina, es una posibilidad abierta.

El deporte es una «ventana de internacionalización de Cuba» desde la revolución y «sería una interesante estrategia de diplomacia deportiva a favor de La Habana», opina Prado Lallande.

La coyuntura es propicia.

Esta semana, el gobierno de Joe Biden informó que levantará una serie de restricciones a Cuba impuestas durante la era Trump, facilitando procedimientos de inmigración, transferencias de dinero y vuelos a la isla, en una decisión que fue saludada por La Habana.

«Nosotros no tenemos ningún inconveniente en boxear con boxeadores americanos (estadounidenses) profesionales», afirma Puig, de cara a eventuales combates en ese país.

Más allá de política, el boxeo por sí mismo ha sido espacio de confraternidad entre Cuba y México.

Peleadores cubanos como José «Mantequilla» Nápoles o Ultiminio «Sugar» Ramos se nacionalizaron mexicanos para seguir sus carreras tras la abolición del boxeo profesional en la isla, convirtiéndose en ídolos populares, anota Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (WBC).

«La historia demuestra que los boxeadores cubanos tienen éxito en el profesionalismo, los pocos que han salido de Cuba a otros países han tenido éxito», dijo a la AFP.

Via: metrolibre.com

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