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Cuba busca un ‘milagro’ en el Preolímpico de béisbol

Desde hace tiempo que la selección cubana dejó de ser protagonista en eventos internacionales para convertirse en mera espectadora e, incluso, llegando al ridículo, como en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, donde terminó en sexto lugar.

Damián L. Delgado Averhoff

La historia brinda antecedentes, pero no garantiza nada en el presente. Y menos en los deportes. Cuba, la única finalista olímpica en cada uno de los cinco torneos oficiales (Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008), tiene una historia insuperable en el béisbol a nivel de selecciones nacionales desde 1926, pero a la otrora potencia no parece que le alcanzará para agenciarse el único cupo que otorga el torneo preolímpico de las Américas que se desarrollará entre el 31 de mayo y el 5 de junio en Florida.

Desde hace tiempo que la selección cubana dejó de ser protagonista en eventos internacionales para convertirse en mera espectadora e, incluso, llegando al ridículo, como en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, donde terminó en sexto lugar.

Una vez que el béisbol abrió las puertas a los profesionales a finales del siglo pasado, la selección de la mayor de las Antillas ha ido perdiendo lustre. Si al principio todavía le alcanzó para ganar o, al menos, realizar actuaciones decorosas, a partir de 2007 la situación cambió 180 grados.

La continua estampida de peloteros, incluso en edad infantil, en busca del sueño del profesionalismo y la desastrosa gestión de las autoridades beisboleras han sido golpes demasiado fuertes. Por regla, y no excepción, los mejores y los que podrían ser segundas y hasta terceras figuras, ya no pertenecen al sistema deportivo de la Isla y la mayoría -o sea, el 99 por ciento- no son convocables a la selección nacional por decisiones estrictamente políticas.

Al menos, así acaba de ocurrir con Henry Urrutia, exjugador de los Baltimore Orioles, Félix Pérez, curtido en el béisbol profesional del Caribe, y Raúl Valdés, un veterano de Grandes Ligas y con ilustres actuaciones en el béisbol del Caribe, fundamentalmente en la fortísima liga dominicana.

Ellos mostraron interés en jugar por Cuba y hubo un acercamiento con las autoridades, pero al final todo se enfrió. Se argumentó que no estaban en forma, pero Urrutia acaba de batear tres jonrones en un juego de la liga mexicana, Valdés está en la nómina de República Dominicana y será el pitcher del primer día (ante Puerto Rico), y Pérez, es el único que ha empezado con tibieza en el circuito azteca.

En medio de este escenario llega Cuba a Florida con el equipo más viejo del torneo (30.5 años). Si bien varios de sus exponentes tienen experiencia en ligas profesionales, como equipo hace mucho tiempo que no funcionan.

A juzgar por los hechos, es una leyenda urbana que los cubanos saben jugar torneos cortos. Desde la victoria en los Panamericanos de Río de Janeiro 2007, Cuba no gana un torneo internacional. O sea, son 14 años de sequía. Se escribe fácil, pero no lo es para un país que entre 1926 y 1959 lo ganó casi todo con peloteros amateurs, en su mayoría blancos, porque entonces a los jugadores negros no se les permitía jugar en las segregadas ligas aficionadas del país. Y que después de 1959 siguió ganando, aunque ciertamente el nivel de oposición era inferior.

Acudí a Francys Romero, escritor de MLB.com y experto en el tema Cuba, en busca de claridad sobre las posibilidades de la novena antillana: «es prácticamente el mismo equipo en su núcleo de los últimos años. Algunas adiciones como el jardinero Yadir Drake y el ‘utility’ Yadil Mujica oxigenan esta nómina que sólo pudo anotar una carrera por juego el pasado Premier 12 de 2019″.

Romero explicó que las opciones de Cuba «descansan en construir carreras y dejarle el trabajo final a la fortaleza de su nómina que es el bullpen. La ventaja de contar con lanzadores de NPB (Nippon Professional Baseball) como Liván Moinelo, Raidel Martínez o Yariel Rodríguez no la tienen los restantes conjuntos del Grupo B dentro de su cuerpo de relevistas. Sin embargo, la creación de carreras sigue siendo una asignatura pendiente en los equipos nacionales pues han configurado su ofensiva en base al poder y los extrabases, y han sido limitados».

«Y por esta vez, al parecer, el lineup será superior a 30 años, lo que te limita el alcance de bases extras y otras jugadas. La rotación, en cambio, ha respondido con hombres como Lázaro Blanco y Carlos Viera y de mantener el nivel de torneos de antaño y ser apoyados por la ofensiva creo que al menos Cuba pasará de grupo», analizó el escritor del libro -obligada referencia sobre la pelota cubana-: El sueño y la realidad: Historias de la emigración del béisbol cubano (1960-2018).

Comienzo con el pie izquierdo

Si no bastara con la fuerte oposición que encontrarán en Florida, Cuba empezó la travesía por este preolímpico con el inconveniente de que su segunda base titular, y probablemente primer bate, optó por abandonar el equipo para perseguir el objetivo de firmar un contrato profesional en las Grandes Ligas.

Prieto, un pelotero de 22 años, y que es considerado el mejor prospecto de los que juegan en la Serie Nacional, ni siquiera pisó el hotel de concentración. Su decisión añadió más presión a unos jugadores que van a cada torneo internacional con la obligación de ganar, y ya no juegan contra universitarios o amateurs.

Para que tengan una idea, que Cuba no esté en Tokio es como si Brasil o Argentina no clasificaran a un Mundial de fútbol. Así es la presión que soportan estos jugadores sobre sus hombros.

Si en condiciones normales, los «segurosos» -miembros de la Seguridad del Estado que viajan camuflados con credenciales de periodistas, técnicos o productores- agobian a los jugadores con estrictas reglas, ahora los muchachos estarán más vigilados para evitar nuevas deserciones.

Seguramente serán prohibidas sus ventas de tabacos, para ganar un dinerito extra, y los viajes a Walmart u otra tienda barata en busca de ropa, zapatos y efectos electrodomésticos para la familia en Cuba.

Y es que, mientras los restantes atletas juegan con los cinco sentidos puestos en función del equipo, además de usar el preolímpico para mostrarse a los scouts y defender los colores patrios, los cubanos -sobre todo los más jóvenes- tienen otras prioridades y son tratados como piezas en un tablero de ajedrez. Así es poco probable que consigan el objetivo de clasificarse. Quizás les alcance para obtener un cupo al repechaje en México, pero mirando las nóminas de Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico y Canadá, me parece que Cuba se quedará vestida, maquillada, pero sin baile.

PD: Ojalá me equivoque.

Via: ESPN.com

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