Por: Nelson de la Rosa Rodríguez
Mi gran amigo y hermano en la ciudad de Santiago de los Caballeros Alfredo Martínez (Pinky), se lo encontró un día en un Hotel de la ciudad de Miami. Muchos se acercaban a pedirle un autógrafo y él no perdió la oportunidad de acercarse y también tener su foto con…Javier Sotomayor.
Aquellos 2.45m quedaron bajo su cuerpo, hará 30 años el venidero 27 de Julio, y a corto plazo no se vislumbra quien pueda, ni siquiera igualarlo.
Aquella tarde en Salamanca, específicamente en el estadio “Helmántico”, se celebraba un tradicional meeting atlético. Para el cubano el escenario no le era ajeno, pues allí mismo, pero 5 años antes, había impuesto un récord del mundo con 2.43m, cifra que luego superó en 1989 en Puerto Rico, cuando se elevó por encima de 2,44m.
El ambiente estaba para “cosas grandes” aunque había mucho calor, minutos antes el estadounidense había registrado un brinco de 8,70m en el evento de Salto Largo, pero los aficionados querían más.
El cubano sólo realizó ese día cinco saltos. En el primer intento pasó por encima de 2,23, 2,32 y 2,38 y entonces, pidió 2:45.
Como casi siempre ocurre a la hora de imponer una nueva marca, el saltador derribó la varilla en el primer salto. Sin embargo, el saltador que entonces tenía 26 años, llevaba el número 76 y vestía de blanco, tenía muy clara la rutina para el segundo intento.
Entonces, de pie, a pocos metros de la varilla, repasó mentalmente su salto: la carrera y el despegue. Cuando visualizó la acción en su cabeza, suspiró profundamente y alentado por los aplausos del público, abrió los ojos y se lanzó con una carrera medida y potente.
Luego de la carrera inicial, entrando en lo puramente técnico, dio nueve pasos antes de “atacar la varilla”. Luego se elevó de manera oblicua sobre la varilla, dobló la espalda y tocó el listón con la parte dorsal. Después pasaron las piernas y aunque la varilla se tambaleó, no se cayó.
Habían pasado 7 segundos desde el inicio de la carrera y muy rápido saltó del colchón azul para buscar en un abrazo al entrenador Guillermo de la Torre, y antes de ser “tragado” por todo un grupo que salió a felicitarlo por haber logrado una marca, que entonces nadie podía imaginar, que se mantuviera hasta hoy.
Y ojo al dato, muchos especialistas consideran que el hombre puede saltar como máximo hasta 50 cm por encima de su cabeza. Entonces Sotomayor, con 1,93 de estatura, logró 2 cm por encima de lo máximo posible, según los analistas.
A estas alturas, pocos recuerdan que aquella vez compartieron el podio de premiaciones el bahamés Troy Kemp y el búlgaro Georgi Dakov, pero ellos solo pasaron la barra a una altura de 2.26m.
Fue tal el agradecimiento de las autoridades de la ciudad de Salamanca que hasta una tarja con su nombre se conserva en el césped de la instalación.
Sin dudas un acontecimiento histórico que, por ser tan grande, se convierte en un momento de Gloria.



