Por Danny García
En el béisbol hay reglas que no se negocian. Una de ellas es el respeto. Y cuando se rompe, el mensaje llega directo y sin filtros.
Junior Caminero lo dijo en una transmisión en vivo por una red social: Mientras él esté en los Rays de Tampa Bay, Mike Deportes no entra al clubhouse. No es rumor, no es comentario al aire. Es un jugador dejando claro que hay límites que no se cruzan.
El clubhouse no es para likes, ni para polémica, ni para hacerse viral. Es un espacio sagrado del béisbol.
Y ahí Mike ha fallado. Por la forma en que maneja su contenido, queda claro que todo gira en torno a los views: más polémica que análisis, más chisme que información, más ruido que respeto. Lo he dicho antes, y lo repito: su estilo parece más de farándula que de periodismo deportivo.
El béisbol no se juega en redes. No se gana reputación con seguidores ni con titulares sensacionalistas.
Se gana en el terreno y se respeta en el clubhouse. Y cuando un comunicador cruza la línea, los jugadores reaccionan. Caminero lo dejó claro: mientras él esté ahí, hay límites que no se negocian.
El mensaje es simple: el periodismo deportivo debe informar, analizar y cuestionar, pero nunca convertir el deporte en un espectáculo de chismes por likes. Cuando el periodista pierde credibilidad, el jugador cierra la puerta.
!Y cuando el clubhouse se cierra, el mensaje es contundente: algo se hizo mal!



