Tony Conigliaro/ Fuente Externa.-
Si existió un pelotero que lo tenía todo para que después de su retiro gozara de la inmortalidad en Cooperstown, ese era Tony Conigliaro, ex jugador de los Red Sox que tras un incidente en el terreno de juego, vio cómo su sueño de convertirse en una leyenda de MLB se esfumó.
Tras un inicio de carrera bastante prometedor debido a su gran habilidad con el bate pese a tener apenas 22 años de edad, aquella noche calurosa de verano, un 18 de agosto de 1967, el destino de Conigliaro cambiaría radicalmente, pues ese día en Fenway Park, la joven sensación de Grande Ligas recibió un pelotazo por parte del pitcher diestro de los Angelinos, Jack Hamilton, que le fracturó críticamente el pómulo izquierdo.
No tenía siquiera los 23 años de edad y Conigliaro se había convertido en el jugador más joven en la historia de la Liga Americana y en el segundo jugador más joven en la historia de Grandes Ligas en superar los 100 jonrones de carrera.
Los expertos en béisbol le auguraban un futuro más que exitoso, la mayoría coincidía que al final de su carrera alcanzaría los 500 cuadrangulares y finalmente sería exaltado al Salón de la Fama, sin embargo, la mala suerte que tuvo al recibir aquel pelotazo en la cara fue determinante para que años más tarde optara por retirarse definitivamente del béisbol profesional.
Tras un año de inactividad y con una notable mejoría de su visión, en 1969 regresó con los Medias Rojas e incluso gracias a una productiva temporada a la ofensiva, fue nombrado el regreso del año. En 1970 todo parecía indicar que el pelotero se había recuperado totalmente de aquel desgarrador accidente, ese año fue su mejor en la Gran Carpa, colgó un total de 36 jonrones y produjo 116 carreras. Sin embargo, hacia el final de esa misma temporada la visión de su ojo izquierdo comenzó a deteriorarse.
Los estragos del pelotazo causaron su mayor efecto en 1971, año en el que su carrera se fue de picada y, después de haber sido cambiado a los Angelinos esa campaña conectó solamente 4 vuelacercas e impulsó 15 carreras, además tuvo un bajo promedio de bateo de .222, números que le valieron para anunciar su primer retiro del béisbol.
Tres años después, su vista mejoró ligeramente e intentó retomar su carrera nuevamente con los Red Sox. De hecho en el Opening Day de la temporada de 1975 fue el bateador designado en el mítico Fenway Park. No obstante, su rendimiento no fue el que se esperaba y fue hasta mediados de junio cuando la directiva de Boston no tuvo paciencia y le pidieron que volviera con un equipo filial de ligas menores para tratar de resucitar su carrera, sin embargo Tony se negó y prefirió retirarse definitivamente del béisbol.
Luego de dejar de ser jugador de béisbol, Tony Conigliaro se convirtió en comentarista deportivo en una estación de televisión en San Francisco. Años más tarde sufrió un ataque cardiaco mientras viajaba a Boston para una entrevista de trabajo, después del lamentable suceso no pudo recuperarse y pasó el resto de su vida viviendo en Salem, Massachusetts, cuando el 24 de febrero de 1990, falleció.