Por Jo Gunston
Una pieza musical en concreto se ha convertido en sinónimo de los Juegos Olímpicos de Invierno, y fue a causa de la pareja de patinadores artísticos Jayne Torvill y Christopher Dean.
Los británicos, que competían en danza sobre hielo, realizaron su rutina al son de los evocadores ecos del Bolero de Maurice Ravel en Sarajevo 1984, ganando el oro con su innovadora rutina que obtuvo puntuaciones perfectas en impresión artística por parte de todos los jueces y cautivó a los 8.500 espectadores del Zetra Olympic Ice Hall, además de a millones de telespectadores embelesados por su rutina en todo el mundo.
Sin embargo, más allá del entorno obvio de la pista de patinaje, la música se entrelaza en todos los aspectos de los Juegos Olímpicos de Invierno, desde actuaciones que enriquecen la cultura hasta canciones relajantes o ritmos que incluso fomentan entablar relaciones entre los atletas.
Así, en el Día Internacional de la Música, el 1 de octubre, Olympics.com explora cómo se utilizan los ritmos y canciones como medio para dar energía a los equipos, como mecanismo de defensa y como forma de unir a las personas.
Momentos musicales en los Juegos Olímpicos de Invierno
La próxima edición de los Juegos Olímpicos de Invierno es la de Milano Cortina 2026 y, como siempre, la música será clave en la Ceremonia de Apertura, que tendrá lugar el 6 de febrero.
Las ceremonias de inauguración de los Juegos, que aprovechan el poder de la música para unir a las personas, son una manera más en la que el país anfitrión muestra su contribución cultural al mundo.
Todavía hay ecos que resuenan desde la última vez que Italia acogió los Juegos Olímpicos de Invierno: la grandiosidad operística de Luciano Pavarotti cantando Nessun Dorma en Turín 2006, frente a la llama olímpica y en su última actuación pública, fue un momento emotivo que pervive a día de hoy.
Milano Cortina 2026 sin duda aspira a escenas icónicas similares que muestren el patrimonio musical de Italia y preparen el escenario para los XXV Juegos Olímpicos de Invierno.
Otro momento memorable de una ceremonia de apertura fue la interpretación del himno de la paz de John Lennon, Imagine, en PyeongChang 2018.
Cuatro vocalistas, entre los que se encontraban artistas de la escena musical K-pop de la República de Corea, cantaron mientras una gran pantalla mostraba a personas de todo el mundo que se unían con sus propios instrumentos en una mezcla de culturas musicales que compartían el mismo mensaje de unidad y unión que se hace eco del mensaje olímpico.
Pero este suave ritmo melódico contrasta con la música que algunos atletas utilizan para motivarse antes de una competición…
Diferentes géneros musicales en los Juegos Olímpicos de Invierno
«Gruñidos seguidos de gritos», así es como el esquiador alpino y cuatro veces olímpico Dominik Paris describe su voz como cantante principal de la banda de heavy metal Rise of Voltage.
El italiano, que el año pasado alcanzó un récord de 24 victorias en la Copa del Mundo, lo que le convierte en el segundo esquiador alpino masculino más exitoso de su país, solo por detrás del legendario Alberto Tomba, con 50, reconoce la importancia de la música en relación con sus actuaciones en las pistas de esquí.
«La música es un poco como el esquí, me hace sentir mejor, me da una gran sensación de libertad», explica el campeón mundial de supergigante de 2019 antes de describir su preparación para el día de la carrera.
«Utilizo mucho la música y mezclo diferentes canciones de metal en mi lista de reproducción», revela. «Me pongo los auriculares por la mañana y no me los quito hasta la salida».
Por su parte, los snowboarders y esquiadores de freestyle suelen escuchar música durante las competiciones. Eileen Gu citó a Lady Gaga como su artista favorita durante su último run en la prueba femenina de freeski slopestyle en Beijing 2022, en la que se alzó con la medalla de plata.
Pero la propia destreza musical de Gu también contribuyó al éxito de la esquiadora de la República Popular de China en los Juegos en casa, donde también ganó dos medallas de oro en Big Air y halfpipe, títulos que pretende defender en Milano Cortina 2026, si logra obtener una cuota.
«Llevo nueve años tocando el piano, así que tengo muy desarrollado el sentido del ritmo», explicó en la rueda de prensa posterior a los pasados Juegos Olímpicos de Invierno. «Considero que todos mis trucos son ritmo y música. El viento en mis oídos, la velocidad de mis giros, todo se acelera. Hay un cambio de tempo«.
Otro esquiador de freestyle, el español Javier Lliso, que terminó sexto en la prueba masculina de Big Air en los mismos Juegos, toca la guitarra para relajarse, un recuerdo de su hogar mientras está de gira persiguiendo su sueño. Escuchar a la banda de sus amigos, TourJets, también le motiva antes de la competición.
Así pues, la música va a desempeñar un papel cada vez más importante en la próxima temporada olímpica, no solo en Milano Cortina 2026, sino también en el periodo anterior, en el que la mayoría de los atletas intentarán clasificarse para los Juegos Olímpicos de Invierno en el norte de Italia.
Uno de los mejores deportistas de invierno de todos los tiempos, Shaun White, tres veces campeón olímpico de snowboard halfpipe masculino, lo expresa muy bien: «Creo que todo el mundo está de acuerdo en que hay canciones que te ponen de un determinado humor, y esa es la belleza de la música».
Los Comités Olímpicos Nacionales (CON) tienen la autoridad exclusiva sobre la representación de sus respectivos países en los Juegos Olímpicos. Por tanto, la participación de cada atleta en los Juegos de Milano Cortina dependerá de la selección de su CON para representar a su delegación en Milano Cortina 2026.
Via: olympics.com



