Por Alexander Gómez
La historia de Francisco Cervelli trasciende el terreno de juego y se define por una vida marcada por la mezcla de culturas, experiencias y vínculos personales que han moldeado su visión del béisbol.
Nacido en Venezuela, de padre italiano y madre venezolana, el actual dirigente de Italia en el Clásico Mundial de Béisbol ha construido una identidad que conecta tres mundos distintos dentro y fuera del diamante.
Aunque su carrera lo llevó por diferentes países, Cervelli ha desarrollado un fuerte arraigo en la República Dominicana, donde ha pasado gran parte de su vida reciente.
“Conozco más República Dominicana que Venezuela”, afirmó, al explicar cómo su día a día y sus vivencias lo han acercado profundamente a la cultura dominicana, incluso más que a su país de origen.
Su vida personal también está íntimamente ligada a esa conexión. Cervelli está casado con una mocana, un vínculo que ha reforzado su integración al país.
“Ya tengo ataduras dominicanas, literalmente”, expresó, dejando claro que su relación va más allá de lo profesional y se ha convertido en parte esencial de su identidad.
El exreceptor ha señalado además su afinidad por distintas ciudades del país, en especial por la región del Cibao.
“Mi ciudad favorita es Santiago, pero específicamente Moca”, comentó, destacando el impacto que esos lugares han tenido en su vida.
Esa cercanía con el entorno dominicano también ha influido en su manera de entender el béisbol y el desarrollo de talento.
“La vida me ha cambiado completamente”, confesó Cervelli, al reflexionar sobre su recorrido personal. Para el dirigente, esa combinación de raíces italianas, formación venezolana y vida dominicana ha sido clave en su evolución.
Hoy, más allá de los resultados deportivos, utiliza esa experiencia multicultural como base para su trabajo, convencido de que el béisbol puede unir historias, países y generaciones.



