Nacho Lábargo
Calorro volvió a hacerlo. En Pont-Sainte-Maxence (Francia), se proclamó campeón del Torneo Erwane Gladieux y abrochó su cuarto título internacional en boxeo adaptado. Un paso más para un competidor que no deja de crecer y que ya es referencia en el circuito.
El evento, organizado por el club BCOP, reunió a rivales de nivel en una jornada distinta a lo habitual. Hubo un único combate y, además, pruebas técnicas de manoplas y trabajo de saco. Ahí se decide mucho. Calorro marcó territorio desde el inicio, con precisión, ritmo alto y una preparación física que sostuvo todo el plan.
Llegó acompañado por su entrenador, Sergio Castillo, del gimnasio Formas de Albacete. Ambos traían la hoja de ruta clara: ejecutar, adaptarse y competir al máximo. La conexión volvió a aparecer en los momentos clave.
En el combate, Calorro impuso su idea con cabeza y determinación. No regaló espacios y manejó los tiempos. Después, en la parte técnica, terminó de inclinar la balanza con control, coordinación y potencia, tres pilares en el boxeo adaptado.
Cuarto título y paso adelante
El triunfo amplía su palmarés y refuerza el crecimiento del boxeo adaptado a nivel internacional. Desde Pont-Sainte-Maxence, su victoria se escucha más allá del ring: una historia construida con trabajo diario y una ambición que no se detiene.



