No todas las medallas se miden en oro, plata o bronce. Algunas se miden en historias de resiliencia y sacrificio, como la de Sol Sandoval, la joven karateca boliviana que obtuvo el bronce en la categoría –55 kg femenino en los II Juegos Panamericanos Junior ASU2025.
Quien mejor puede narrar esta hazaña es su madre, quien destacó el enorme esfuerzo de su hija para llegar al podio:
“Estoy muy contenta por la medalla que está llevando Sol Sandoval. Es de bronce, pero para ella significa oro, porque viene de una lesión, recuperándose del Campeonato Sudamericano en Recife, Brasil. Su participación estaba en duda hasta el miércoles anterior al torneo, y aun así demostró que cuando uno se pone una meta, se logra. Hay que pasar cualquier obstáculo que haya, pero luchando por lo que uno sueña, se alcanza el objetivo, y ahí está el ejemplo de ella”.
Con apenas 19 años, Sol compitió a un nivel extraordinario, superando no solo la presión de un torneo internacional, sino también las secuelas físicas de su reciente lesión. La madre remarcó:
“Una joven que lucha por llevar a lo más alto del podio a su país, Bolivia. Es digna de admirar porque, como decimos nosotros, con una pierna menos compitió, pero ahí está, se lleva la de bronce”.
Además, la familia aprovechó para agradecer a todos los involucrados en el evento:
“Agradecer mucho a todo el comité organizador de este evento, que estuvo impecable, y felicitar también a Asunción, Paraguay, por darnos la bienvenida y acogernos en esta tierra hermosa. Gracias a todos”.
La historia de Sol Sandoval y las palabras de su madre reflejan que el verdadero valor de una medalla no siempre está en el metal, sino en el camino recorrido para alcanzarla, en la disciplina, la perseverancia y el apoyo familiar que hacen posible los sueños deportivos.
Escrito por Mariam Adorno, Marcelo Fernández



