Por Ramón Martín Olivo.-
Recientemente se celebró en la “Ciudad Olímpica”, la ceremonia de exaltación de inmortales en el Templo de la Fama del Deportista Vegano.
Cuando leí el título y el “lead” del parte de prensa, me quedé ansioso buscando en los siguientes párrafos a los seleccionados, entre los cuales, lamentablemente, no había un ciclista, dirigente, propulsor o técnico de esta disciplina que ha puesto a sonar a La Vega en eventos nacionales e internacionales.
Somos de los que propugnamos de que algunas glorias y héroes del ciclismo dominicano deberían poseer un nicho en el Pabellón o Salón de la Fama del Deporte Dominicano, pero sabemos que en el principal monumento ubicado en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, ha salido difícil que un o una ciclista sea ingresado.
Por tal motivo nos vamos a los planos particulares o regionales como el Templo, en La Vega; Galería, en San Francisco de Macorís; entre otros, como los de Mao (Valverde), San Pedro de Macorís, La Romana y Barahona.
En ese sentido, creo que en La Vega deben tomar en cuenta a Gustavo Renso Deschamps (Chichí), quien –pese haber desertado en los Juegos Panamericanos Indianápolis 1987– ha sido el único ciclista dominicano en ganar etapas (dos) en la XXI Vuelta Ciclista Internacional al Estado Táchira 1986 y ese mismo año logró adjudicarse la presea de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago ‘86.
Sabemos que en el Templo están el ciclista Plinio Gómez y el entrenador y propulsor del ciclismo y el triatlón, Luis López Suárez, este último ingresado el pasado año, pero también deben tomarse en cuenta a Apolinar Hernández (Enriquillo), Delson García, Papito Hernández, Francisco Valerio, Alberto Cruz (Aterícalo o Esterícalo) y, pese a ser de Moca, a Manuel Hernández (Júsimo), quien en varias oportunidades vistió la casaca vegana.
Enriquillo y Atericalo obtuvieron triunfos parciales en las vueltas Independencia y Santo Domingo, así como Júsimo, quien también formó parte de la selección nacional en varias ocasiones. Sprint Final.



