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Opinión

Batazos Regios: La memoria de Vinicio Castilla

Nostalgia pura, beisbolera, y de la buena!

Por: Gaspar Garza Gàndara

Hoy toca abrir las amarillentas pàginas del libro de los recuerdos.


Nostalgia pura, beisbolera, y de la buena!


Y con una disculpa ante todo, para mis editores, por esta larga, aunque involuntaria ausencia, y a los amigos lectores, todos contagiados de esta maravillosa fiebre que se llama beisbol!


No podrìa pasar desapercibido el adiòs de un grande de la pelota azteca: el oaxaqueño Vinny Castilla quien decidiò colgar los picos y la manopla, aun muy joven.


De Castilla tengo un recuerdo imborrable, y aquì con el gusto de siempre, se los platico.


Hace algunos años llegò a esta Sultana del Norte el mas espectacular toletero mexicano que ha actuado en la Gran Carpa. 


Vinicio Castilla Soria fue invitado por el Salòn de la Fama del Beisbol Mexicano para convivir con los aficionados en el recinto inmortal.


La noticia de poder ver de cerca al ìdolo, estrechar su mano, tomarse la foto con èl y pedirle el autògrafo causò impacto en la aficiòn que acudiò en gran nùmero al evento.


Recuerdo como si fuera ayer, que llevè a mi hijo Alfredo ese  dìa, y en el trayecto le platiquè todas las peripecias por las que pasò, hasta llegar a convertirse en un estrella.


Le dije que hubo un momento en que estuvo a punto de regresarse de Estados Unidos. Añoraba a su gente, a sus padres, a su ambiente. Era un joven prospecto y veìa muy lejos la posibilidad de llegar algún dìa a figurar.


El desaliento y tristeza que sentìa se lo exteriorizò a su señor padre, y fue aquel hombre, quien le metiò el hombro y lo animò a no desmayar. “ Elegiste el beisbol, a cualquier otra cosa, y ahora debes cumplir con esa responsabilidad”, le dijo .


Y el muchacho asimilò los consejos del mejor amigo, su padre y con coraje y determinación llegò hasta el sitio que ahora ocupa.


Con la plàtica, no me di cuenta de que casi estàbamos por llegar a nuestro destino. Una multitud esperaba ansiosa la llegada del ìdolo.


De pronto se apareciò el oaxaqueño con unos lentes solares muy beisboleros. De sonrisa fàcil y estrechando las manos de todos, recibiò el aplauso de la gente.


Los organizadores habìan repartido estampas con la foto y datos de su trayectoria en Grandes Ligas. –“¿Es el mejor tercera base que hay, papà ¿- preguntò un pequeño.


“El mejor y es ademàs muy inteligente”- le respondiò alguien.


Y pensè en las palabras que habìa escuchado. Inteligencia, velocidad , buenos reflejos y una memoria prodigiosa para retener en la cabeza un cùmulo de situaciones que se presentan en el diamante.


Todo lo tiene este muchacho, ademàs de un virtuoso guante y un bat de mucho respeto, pensè.


En el lugar se hizo una larguìsima fila para lograr obtener la firma en las estampas, guantes, gorras o bats de los aficionados .

Nosotros nos habiamos llevado una pelota , Pensamos que era el souvenir màs adecuado para lucir aquella firma en algún rinconcito de la casa.


Mi vàstago hizo fila y consiguió la rùbrica en su estampa. Confieso que me habìa olvidado de la bola, y cuando busquè el final de la cola, me desanimè.


Pero mi niño me pidiò la esfèrica, y al primer descuido de alguien, hizo “chanchullo” y se metiò de nuevo a la fila.


Cuando llegò frente al Vinny, este se levantò los lentes y le dijo: “Oye…a tì ya te lo firmè!”

El niño abrìa desmesuradamente sus ojos y me veìa, y volteaba desconsolado a ver al jugador.


Varios segundos reinò el silencio, hasta que Castilla rompiò en una carcajada y le dijo: “No te creas chavo!- al momento que acariciaba su cabeza y le estampaba su firma.


El viaje de regreso a casa fue emotivo. El niño veìa la pelota y la estampa y no lo podìa creer. Comentaba que còmo Vinny se habìa fijado en el detalle aquel de la fila.


Hoy Vinicio ha dicho adiòs en la Serie del Caribe 2007. Mi hijo y yo seguimos el paso de los mexicanos, y de Castilla con interès.


El papel de Mèxico no fue noticia. La nota fue el adiòs del oaxaqueño.


Alguna vez Vinny expresò que le gustarìa retirarse de la pelota con los Saraperos de Saltillo. Esto no sucederà. Estarà con los Rockies en un puesto administrativo desde ya. Vinny culminò asì una exitosa carrera. Con làgrimas ha dicho adiòs. Agradeciò a Dios por darle fortaleza para vencer las adversidades. Y a su padre , por hacerlo un hombre responsable, cuando los sentimientos le traicionaban.


Hoy, en la sala de esta su humilde casa , querido lector, posa una pelota con un escrito apenas legible. El paso del tiempo hahecho mella en la tinta impresa en el blanco cuero.


A su lado se encuentra una estampa de Vinny Castilla. Cadavez que la veo, dejo escapar una sonrisa por aquella anècdota.


¡Què memoria de hombre!

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