El atletismo volvió a regalar emociones intensas en el Comité Olímpico Paraguayo (COP) durante el desarrollo de las pruebas de salto largo en el marco de los II Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025 (ASU25).
Bajo una fuerte lluvia que marcó la jornada, el cubano Aniel Adrián Molina Gómez se quedó con la medalla de oro, demostrando su calidad y solidez en la pista.
El propio Molina reconoció que no alcanzó su mejor marca personal, pero resaltó la importancia del resultado en Asunción. “Muy contento, muy contento con este resultado que le aportamos a nuestro país y a Cuba.
La función era hacer una marca pensando en Tokio, pero no salió. Aun así estoy contento con lo que logré. Influyó mucho el clima, esperábamos algo mejor, pero tocó adaptarse al que tuvimos en esta competencia. Dimos todo y tratamos de ejecutar lo mejor posible en la tabla, y bueno, eso fue lo que pasó”, expresó el campeón.
La final estuvo marcada por constantes resbalones y la dificultad extra que impuso la lluvia sobre la pista, un reto que el cubano supo sobrellevar. “He visto muchas veces en la televisión que eso le pasa a muchos competidores, y justamente para eso son los entrenamientos: para asegurar, corregir esos errores técnicos y seguir adelante. Me ayudan mucho mis tíos, mi familia, y también pienso en mis abuelos que ya fallecieron, ojalá hubieran estado aquí para ver este resultado. Pero bueno, seguimos adelante, no hay más nada”, agregó Molina con emoción.
Con este triunfo, Molina no solo le entrega a Cuba una nueva medalla dorada en ASU25, sino que también reafirma el espíritu de resiliencia y disciplina que caracteriza al atletismo caribeño. Una jornada en la que el esfuerzo y la capacidad de adaptación marcaron la diferencia sobre el tatami del COP.
Escrito por Aarón Almada



