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Atletismo

Ana Fidelia Quirós, la calma de una Tormenta

Es agosto de 2022, y la laureada exdeportista habla satisfecha de su pasado y suena feliz como soñó de niña, si bien algunas cicatrices revelan las imperfecciones de su existencia, pero no opacan la grandeza de quien, a base de talento y convicción, conquistó los principales estadios de atletismo en el mundo.

Ana Fidelia Quirós. Fuente Externa

Por Jhonah Díaz González

La Habana, 29 ago (Prensa Latina).- Aunque su sonrisa envuelve una sencillez extrema, la vida de Ana Fidelia Quirós (Cuba, 1963) posee rasgos pocos corrientes entre músculos de hierro, fe inmortal e intrepidez ante los obstáculos.

Es agosto de 2022, y la laureada exdeportista habla satisfecha de su pasado y suena feliz como soñó de niña, si bien algunas cicatrices revelan las imperfecciones de su existencia, pero no opacan la grandeza de quien, a base de talento y convicción, conquistó los principales estadios de atletismo en el mundo.

Sentada en uno de los salones de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina, Quirós -no Quirot, como siempre fue ovacionada- actualiza su presente con el tono pausado característico, lejos de la velocidad que exhibió en sus años mozos y la llevó a convertirse en doble titular universal en los 800 metros planos.


Actualmente, trabajo con el Presidente de la Federación Cubana de la disciplina que practiqué, Alberto Juantorena, y participo en diversas actividades en calidad de invitada, dentro y fuera de la isla, explica pletórica de orgullo.

Su presencia en nuestro medio de comunicación no es obra del azar: la dos veces medallista olímpica (bronce en Barcelona 1992 y plata en Atlanta 1996) acompaña a Marco Papacci, principal dirigente de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba (Anaic).

En el mes de mayo -relata-, tuve el placer de completar un recorrido de 15 días por 10 ciudades de ese país europeo, en el cual me reuní con personas del grupo y otros amigos de la mayor de las Antillas.

Al detallar pasajes de la experiencia, la «Tormenta del Caribe» -como muchos la conocen- cuenta emocionada del amor que sienten por su tierra personas que, incluso, no conocen físicamente Cuba, pero los unen lazos de hermandad en un grupo con más de seis décadas de creado.

Para ejemplificar -a golpe de memoria-, la nacida en el oriental municipio de Palma Soriano menciona las donaciones de la Anaic luego de la explosión en el Hotel Saratoga, en esta capital, y hace poco por el incendio en la Base de Supertanqueros en la zona industrial de la ciudad de Matanzas.

Quien habla estuvo al borde de la muerte en 1993, tras un accidente doméstico que le dejó quemaduras de segundo y tercer grados en el cuarenta por ciento de su cuerpo; sin embargo, ni la Parca fue capaz de alcanzarla e hincó sus rodillas ante una recuperación con tintes quiméricos.


Sobre el suceso, suele decir que solo quedaron las secuelas visibles, porque no existen esas internas que, en ocasiones, afectan sicológicamente: La buena vibra de los cubanos fue esencial, dice emocionada sin detener la alocución.

Millones de personas -prosigue- estuvieron pendientes, por eso siempre digo que me debo al pueblo de Cuba y lo tuve presente en cada una de mis competencias, como también al inolvidable líder de la Revolución, el Comandante Fidel Castro Ruz.

Justo entonces, Quirós hace una breve pausa, contiene la respiración y rememora las llamadas y visitas constantes de Fidel Castro para conocer su estado de salud y dejarle saber el aliento de todos sus seguidores.

Casi tres décadas después, cataloga ese año como el más duro de su trayectoria, aunque cerró la temporada con su resultado favorito: una sorprendente presea de plata en la lid centrocaribeña de Ponce, Puerto Rico.

Y es que el golpe resultó insuficiente para frenar a esta cubana capaz de «volar» sobre el tartán y hacer alarde de remates prodigiosos en los 400 y 800 metros, esta última su distancia favorita.

Sin prisa, pero sin pausa, reencontró el «feeling» en su andar y no paró hasta dominar las citas del orbe de Gotemburgo 1995 y Atenas 1997, para henchir un palmarés que muestra los citados premios olímpicos y otros en Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe, así como en Copas Mundiales.

Me siento satisfecha con mi carrera, afirma segundos antes de reconocer que todavía tiene en el pecho la espina de no de ser campeona olímpica, pese a su potencial cercano a lo invencible y el hecho de sumar alrededor de 30 carreras invictas de forma consecutiva entre 1987 y 1991.

Empero, la calma reina en el interior de la «Tormenta» y es consciente del significado que tiene su figura en el pueblo cubano, ese que la aclama hasta la saciedad y la coloca en la misma oración cuando conjuga los términos voluntad, sacrificio y victoria.
mem/jdg

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