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Al Bat: Clipper, Cantinflas y Babe

“Cantinflas”, en un instante, pidió un momento de silencio y dijo:…“a un amigo mío al que mucho admiro y es el mejor jugador de béisbol que hay en el mundo. Señoras y señores, está con nosotros, en esta sala, ¡el formidable jugador de los Yanquis de Nueva York, Joe DiMaggio!”.

Por Jesús Alberto Rubio

Ocurrió en 1949: Mario Moreno “Cantinflas”, uno de los grandes amigos del inolvidable Joe DiMaggio, no tuvo dificultad para invitarlo a que ese año estuviera presente en una de las presentaciones de su obra teatral “Yo Colón”, en la que el gran mimo hablaba sobre el Descubrimiento de América. 

La obra se estrenó con gran éxito en el Teatro Insurgentes de la Ciudad de México y luego continuó en el Teatro Lírico donde seguían los llenos y, precisamente, sería en ese escenario, antes del segundo acto, cuando presentó al notable pelotero.

“Cantinflas”, en un instante, pidió un momento de silencio y dijo:…“a un amigo mío al que mucho admiro y es el mejor jugador de béisbol que hay en el mundo. Señoras y señores, está con nosotros, en esta sala, ¡el formidable jugador de los Yanquis de Nueva York, Joe DiMaggio!”.

Y allí estaba el “Clipper” en el escenario, impecablemente vestido, alto, fuerte y quizá sólo le faltaba a un lado la inolvidable Marilyn Monroe. 

Abrazó a “Cantinflas”, le dio la mano y saludó al público levantando su brazo derecho con su eterna sonrisa y luego regresó a su asiento para que continuara la obra.

Al día siguiente DiMaggio se fue a pasear varios días a Acapulco y en un centro nocturno le tomaron una foto cuando la exótica y bailarina Olga Chaviano, una belleza morena, le sacó a bailar, a dar unos pasos en el tablado ante el entusiasmo de los ahí reunidos. 

DiMaggio en la Blanca Mérida:

Fue el 18 de marzo de 1970, ante más de 15 mil aficionados reunidos en el “Carta Clara” de Mérida, cuando los Leones de Yucatán lo tuvieron como invitado especial.

Los Leones habían retornado al béisbol de la Liga Mexicana y esa vez lograron victoria de 4-1 sobre el Águila de Veracruz.

En esa jornada inaugural también tuvieron a otra personalidad de lujo: el Alto Comisionado de las Ligas Mayores, Bobby Kuhn.

Imagínese el gran alboroto que hubo en el parque y en toda la ciudad.

Por cierto, diez años después, el 14 de marzo de 1980, la franquicia yucateca tuvo la presencia de Edwin “Duke” Snider para que lanzara la primera bola en la ceremonia inaugural del juego Diablos-Leones en el que René Chávez superó 2-0 a Gilberto Rondón. 

El “Duke” Snider, recuerde, fue toda una estrella de los Dodgers de los años 50.

El Babe

En 1920 la afición cubana tuvo el gran privilegio y honor de disfrutar la presencia y accionar de Babe Ruth:

El Babe fue de refuerzo de los Gigantes de Nueva York como pítcher y jardinero central para enfrentarse en serie amistosa ante los Alacranes de Almendares, de La Habana.

Para este viaje, el joven George Herman Ruth recibió un bono de dos mil dólares por juego, pero eso era lo de menos para el graderío que estuvo abarrotado de aficionados.

Sin embargo, mire usted, en el primer partido los grandes honores fueron para un tremendo toletero cubano Cristóbal Torriente, dejando a un lado la fama del ex gran lanzador de los Medias Rojas de Boston y en ese año ya una estrella de los Mulos, entonces ubicados en Manhattan.

Aquel noviembre de 1920, Cristóbal Torriente opacaría la presencia de Ruth simple y sencillamente cuando conectó ¡tres cuadrangulares y un doblete! para apuntalar la victoria del famoso Almendares. 

Los Alacranes alinearon a Portuando (5), Marsan (3), Baró (8), Acosta (7), Torriente (8), Miguel Ángel González (6), Herrera (4), Abreu (2) y Fabré (1). 

En tanto, los Gigantes de NY a Burns (7), Bancroft (6), Young (3), Ruth (8 y 1), Frisch (5), Kelly (1 y 3), 2), Doyle (4), Smith (2) y Snyder (9).

HÉCTOR BARRIOS F.: En 1939 la estrella de los Yankees Lou Gehrig fue diagnosticado con “esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad incurable que un día llevaría su nombre. El 4 de julio de ese año, los neoyorquinos honraron a Gehrig en una ceremonia en el estadio de los Yankees lleno a toda su capacidad. Las lágrimas fluyeron cuando Lou se dirigió a la multitud: “por las últimas dos semanas, Ustedes han estado leyendo acerca de la mala suerte que he tenido. Aún ahora me considero el hombre con más suerte en la faz de la tierra”… Más en: www.beisboldelosbarrios.com

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