Por Clarissa Arenas Hinojosa
El día de ayer sábado 15 de marzo, en punto de las 11 de la mañana el Sacerdote Benja Amaya oficio misa para Isidro Arenas, H. ceremonia religiosa en el que su mensaje permitió que se desarrollaran nuevas y fortalecidas alianzas entre amigos y familia.

Gracias a quienes se dieron tiempo de acompañarnos, y a los que por diversos medios nos hicieron llegar sus condolencias.
El aroma sutil de las flores y las palabras entrelazadas para construir un mensaje de consuelo han y son muy significativas en la vida de nuestras familias.
A todos y todas muchas gracias, su cobijo nos da renovadas fuerzas para continuar la agenda que nos ofrece la vida.

Enseguida el mensaje que me tocó abordar.
Muy buenos días: me han conferido una gran responsabilidad que tiene que ver con la semblanza de Isidro. y en ese sentido haré una apretada síntesis de los capítulos de su vida, haciendo hincapié en sus competencias, virtudes y logros que le caracterizaron como el hombre valiente, de familia y de trabajo que fue.
De ahora en adelante pensar en Isidro será recordar al hombre de fe, de incansable voluntad y férreo deseo de superación.
Destacado basquetbolista, que en sus juegos nos hacía vibrar, con fuertes emociones, desatadas al ritmo de cada pase y tiro, logrando alcanzar las prolongadas ovaciones en cualquier recinto o duela que pisaba, moviendo la pelota de un lado a otro hasta accionar el tablero a favor de su equipo en cada tiro o canasta alcanzada.

Fuiste muy apreciado docente universitario, distinguido profesional, ejecutivo bancario, empresario con clara visión de la agroindustria sonorense, promotor del deporte infantil y juvenil como opción de integración familiar, amigo solidario y sobre todo padre, abuelo y esposo amoroso.
Sus últimos meses, particularmente desde septiembre, día a día nos dio un claro ejemplo de frente a sus contiendas de la importancia de la unión familiar, reconociendo que en toda relación humana existen diferencias en la gestión del conflicto y que el mejor blindaje para alcanzar el éxito en cualquiera de ellas es la comunicación, identificando la gratitud y el respeto como valores esenciales para obtener las bondades del perdón y así mantener solidas las murallas de una vida productiva.

En sus prolongados avatares Isidro jamás perdió su conciencia, su gentileza y su profundo amor por su compañera de vida.
Supo sobreponerse en varios momentos a los pronósticos médicos de 15 días más, de un mes quizás, frente a ese injusto destino, ganando con humildad aquellas implacables batallas que prolongaron su vida otorgándonos su presencia por gracia de Dios.

Ruego a todos ustedes, particularmente a sus hijos, nieta y nietos, que lo mantengan siempre vivo en su memoria.
Que piensen en su integridad cuando la duda los aceche; que sientan su coraje cuando sus fuerzas flaqueen y que se llenen de su amor cuando los absorba la melancolía.
Su padre y abuelo siempre estará a su lado; sí, mi adorado Isidro, siempre vivo: mi hermano, Papachilo, hoy eres libre de las ataduras del dolor físico, hoy estas en la casa de nuestro Dios Padre. y cito a Rafael Jordán. “Nosotros de luto, él, él “ya” en el juego de estrellas en el cielo, con el clásico número 15, encestando una vez más”.

Para Isidro Arenas Hinojosa nuestro permanente reconocimiento.
para cerrar mi intervención, con todo mi amor esta oración:
“Silencio y paz. (Ignacio Larrañaga)
“Fue llevado al país de la vida.
¿para qué hacer preguntas?
su morada, desde ahora es el descanso,
y su vestido la luz para siempre.
silencio y paz.
¿qué sabemos nosotros?
Dios mío, señor de la historia y dueño del ayer y del mañana,
en tus manos están las llaves de la vida y la muerte.
sin preguntarnos, lo llevaste contigo a la morada santa,
y nosotros cerramos nuestros ojos,
bajamos la frente y simplemente te decimos:
está bien. sea.
silencio y paz.
la música fue sumergida en las aguas profundas,
y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas.
se acabó el combate,
ya no habrá para él
lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos.
El sol brillará por siempre sobre su frente,
y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.
señor de la vida y dueño de nuestros destinos,
en tus manos depositamos silenciosamente
este ser entrañable que se nos fue.
Mientras aquí abajo entregamos a la tierra
sus despojos transitorios,
duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna,
en tu seno insondable y amoroso,
oh padre de misericordia.
silencio y paz.



