Erick Almonte/ Fuente Externa
El sonido de la palabra Agencia Libre produce un sonido muy agradable a los miembros de la Federación Dominicana de Peloteros Profesionales (Fenapepro), que dirige Erick Almonte, sin embargo, no se están dando cuenta que en el futuro eso les hará más mal que bien.
En la actualidad la Fenapepro discute el nuevo acuerdo laboral con la Liga Dominicana de Béisbol Profesional en el que incluye la Agencia Libre. Ciertamente, esto puede verse como una conquista para la entidad que agrupa a los peloteros en cuanto a la forma, pero jamás en el fondo en lo que respecta a la Liga Dominicana.
El concepto de Agencia Libre en Grandes Ligas fue incluido en el Convenio Laboral de 1976 luego de una ardua lucha del Sindicato de Peloteros de Grandes Ligas y de la decisión del árbitro independiente Peter Seitz en el caso de Andy Messersmith y Dave McNally en 1975.
Implementar ese concepto de Agencia Libre en el torneo local con las mismas condiciones que se aplica en las Grandes Ligas afectará de inmediato a los peloteros, quienes al darse cuenta “maldecirán” muchas veces a Erick y su grupo.
En Grandes Ligas, la regla XX.B. es la que ampara a los jugadores para convertirse en agentes libres y señala para lograrlo todo pelotero con seis o más años de servicios sin contrato para la temporada siguiente se puede declarar agente libre según un procedimiento establecido en esa misma cláusula.
La regla favorece a los dueños de equipos porque cada jugador debe entregarles los tres primeros años, incluyendo que en el primero el pelotero gana el salario mínimo de la Liga, y en los otros dos el equipo le coloca el salario que quiera. Luego los jugadores que lleguen acumular entre tres y seis años de servicios tendrán el derecho de discutir sus salarios mediante el arbitraje salarial antes de llegar a la agencia libre.
Por esa razón, Juan Soto el sensacional jugador de los Nacionales de Washington, cuando subió en 2018 recibió como paga salarial 563.500 dólares, que era el salario mínimo. Se recuerda que en 2018, Soto terminó segundo en las votaciones para el premio al Novato del Año de la Liga Nacional. Aún con ese gran año, en 2019 el salario de Soto fue de US$578,300, le aumento fue de apenas US$14,800. A pesar de que en 2019 tuvo otra extraordinaria campaña que incluyó ser uno de los héroes de la Serie Mundial para el 2020 su salario apenas era de US$629,400, para un aumento de apenas US$51,100 con relación al año anterior.
Es muy seguro que ningún jugador en la Lidom acepte ese proceso como lo hace en Grandes Ligas. He consultado a varios gerentes generales, quienes me han explicado que los jugadores en el país acostumbran a que después de un buen año, cuando van a negociar su contrato para la siguiente temporada, con el pecho muy abierto, solicitan aumentos de más de un 300%.
En la negociación que tiene la Fenapepro para lograr la Agencia Libre es casi seguro que los jugadores perderán la conquista que tienen de negociar sus contratos en los primeros tres años.
Imagínese este proceso en Lidom, donde a un jugador de primer año le otorguen un contrato de RD$100 mil y se lleve el premio Novato del Año y que al siguiente le digan que sólo le aumentarán RD$30,000. Asegure que sin mirar para atrás ese jugador recogerá sus cosas y no jugará más. Eso se repetirá constantemente y todos al final odiarán a Erick y a quienes le acompañen en la Fenapepro.
Otro complemento que traería la Agencia Libre es que los dueños de los equipos de Lidom, que por años han luchado para que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) no le cobre el Impuesto sobre la Renta a los jugadores, dejará pasar esa situación y en lo adelante ese porcentaje se le rebajará de sus salarios.
Analicen ahora, si no es mejor para Erick y sus acompañantes, dejar las cosas como están, donde los jugadores son libres de verdad, ya que son los que negocian sus salarios, se integran a los equipos cuando quieren y se marchan cuando quieren.
El tiempo demostrará que los negociadores del nuevo pacto los representantes de la Fenapepro se hicieron el famoso “hara-kiri” japonés o como sucedió en la famosa historia cubana de que “se mataron como Chacumbele”.



