Conéctate con nosotros

Natación

Mundial de Natación: Paltrinieri provoca el maratón más rápido de la historia y pierde el podio

El campeón olímpico de 1.500 lidera el Mundial de 10 kilómetros hasta que se le rompen las gafas en el último tramo. Se impone Wellbrock y Alberto Martínez coge plaza olímpica

1563268553_652117_1563269687_noticia_normal_recorte1Paltrinieri en primer plano con Wellbrock. CHUNG SUNG-JUN GETTY IMAGES
DIEGO TORRES

MADRID.– Parecían dos bólidos chocando ruedas en la misma trazada en la última curva de un gran premio de fórmula uno.

Después de nadar más de 9.900 metros en las verdosas aguas del Mar de China Oriental, solo había espacio para un cuerpo en el canal imaginario que conducía en línea recta a la meta del puerto de Yeosu, en el maratón del Mundial de Natación.

A por esos centímetros de agua se lanzaron Florian Wellbrock y Marc-Antoine Olivier como dos hermanos gemelos.

Jóvenes, abstraídos en su mecánica labor, germanos, rubios, narigones, pálidos, longilíneos.

Wellbrock, el alemán, de brazada rítmica, equilibrado, magníficamente dotado para deslizarse con el máximo ahorro energético; Olivier, el francés, impetuoso, de brazada acelerada, menos coordinado pero empeñado en hacerse con la mejor posición.

Se batieron pegados durante los últimos 50 metros, propinándose codazos y manotazos. Llegaron a la meta igualados. Wellbrock tocó el panel en una hora 47m 55,9s y Olivier dos décimas de segundo después, en una hora 47m 56,1s. Fueron los 10 kilómetros más rápidos de la historia combinada de los Mundiales y los Juegos Olímpicos.

Brillaba un tibio sol matinal a través de la bruma que se levantaba sobre las colinas cuando el medallista de oro y el de plata subieron al muelle y se abrazaron. Parecían satisfechos y felices de haber coincidido.

Ambos exhibían un historial prometedor. Olivier, de 23 años, venía de ganar el bronce en los Juegos de Río. Wellbrock, de 21, venía de ganar un Europeo de 1.500. Nadie había bajado de 1h 49 minutos en una gran competición de 10 kilómetros.

Nadie había contado con una liebre tan extraordinaria como Gregorio Paltrinieri. El vigente campeón olímpico de 1.500 metros, la prueba más larga disputada en piscina, se lanzó a las aguas abiertas a probarse con la mira puesta en Tokio.

Durante los últimos kilómetros de la carrera el italiano lideró el cardumen. Abriendo el agua, creando la turbulencia a la que se pegaban los demás nadadores como en un puerto acogedor, el italiano hizo el trabajo de zapa hasta que un accidente le hizo perder 15 segundos preciosos y el podio.

A falta de unos 1.000 metros para la meta se le rompieron las gafas y se detuvo. El tiempo suficiente para que Olivier y Wellbrock avanzaran a la cabeza del cardumen burbujeante y remataran la obra que edificó Paltrinieri a un tirmo inaudito.

Las cinco finales precedentes de 10 kilómetros habían concluido en 1 hora 52 minutos (2009), 1h 54m (2011), 1h 49m (2015) y 1h 51m (2017).

El tirón de Paltrinieri generó un remolino imperceptible que arrastró a 20 nadadores a terminar la jornada por debajo de 1h 49 minutos, entre ellos el increíble español Alberto Martínez, que acabó octavo, con derecho a una plaza olímpica en 2020.

Natural de Cartagena, a sus 21 años se había propuesto clasificarse para los Juegos de Tokio en la gran prueba del fondo.

Llevaba años entrenándose en el CAR de San Cougat en el grupo de Fred Vergnoux y al salir del agua, contento de haberlo logrado, declaró que la preparación mental le había transportado cada día a las verdes aguas del Mar de la China Oriental, a la remota Yeosu, a las boyas amarillas, al cardumen de fondistas, a los sopapos y a las dificultades.

“Hay algo que nadie sabe y es que llevo soñando con este momento desde hace tres años”, confesó, mojado y dichoso. “Visualizando todo. Todas las boyas, todos los pases, toda la gente, todos los golpes.

No sé cómo explicarlo: ya había vivido antes de tirarme al agua este momento. Solo tenía que pelearlo duro”.

No se sabe si Alberto Martínez visualizó el desastre de su posición en los primeros compases de la carrera.

Al paso por la boya de los 2 kilómetros iba en el puesto 44, a 21 segundos y unos 150 metros de la cabeza del pelotón.

Una eternidad. Al paso por la boya de los 5 kilómetros iba en el puesto 30, a 26 segundos. A falta de tres kilómetros comenzó a acelerar y se puso a 16 segundos de Paltrinieri.

Su remontada resultó épica. Acabó en 1h 48m 2,2s. A seis segundos del ganador de la carrera más rápida de todos los tiempos y soñando con dar el zarpazo en los Juegos de Tokio.

vía: El País

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Recibe nuestro boletín en tu bandeja de entrada.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

More in Natación