Claudio Rodríguez Otero
JAPON.-Un comunicado de 34 páginas enviado esta semana por la MLB a los dueños de sus 30 equipos explica cómo deben actuar los mismos en caso de que se ejecute un cierre patronal el 2 de diciembre, incluyendo la directiva de darle permiso a sus peloteros de jugar en Japón durante el mismo.
Todo el mundo espera que la MLB realice un cierre patronal a partir del 2 de diciembre
El actual convenio laboral entre la Gran Carpa y su Asociación de Peloteros se vence el primero de diciembre y todo el mundo espera que a partir del día siguiente la liga ejecute un cierre patronal para tratar de obligar a los jugadores a que acepten sus propuestas para el nuevo pacto.
Si eso ocurre, los dueños de los clubes y los empleados de los mismos no podrán tener ningún tipo de contacto con los jugadores, lo que significa que no se podrán realizar nuevas contrataciones ni intercambiar peloteros una vez que se tome esa medida.
Tal como ya lo vivimos durante el invierno 2021-2022, los jugadores quedarán desempleados hasta que se firme un nuevo convenio y eso abre las puertas para que se vayan a ver acción en otras ligas hasta que se resuelva el problema.
La posibilidad de que varias de las estrellas más famosas de las mayores jueguen temporalmente en Japón en 2027 debido al cierre patronal es sin duda muy atractiva, pero al mismo tiempo hay que reconocer que las probabilidades de que eso ocurra son prácticamente nulas.
Primero y principal, un pelotero de la MLB sólo se comprometerá a jugar en Japón si sabe que el cierre patronal durará varios meses o si existe la posibilidad de que se cancele por completo la temporada 2027 y eso nunca se sabrá con certeza porque ambas partes podrían llegar a un acuerdo en cualquier momento.
En 2021-2022, el cierre patronal duró un poco más de 4 meses (del 2 de diciembre de 2021 hasta principios de abril de 2022) y se resolvió justo a tiempo para comenzar la campaña regular con apenas unos días de retraso, por lo que no existen garantías de que en esta ocasión el paro se vaya a extender mucho más.
Segundo, está el hecho de que no hay cupos suficientes para contratar a todos los peloteros de la Gran Carpa, ya que la NPB impone un límite de 5 importados por conjunto en el roster activo, lo que impide que la mayoría de ellos hagan la transición al béisbol asiático.
De ocurrir, lo más probable es que veamos sólo a 4 o 5 peloteros de la Gran Carpa firmar con algún conjunto nipón, más el regreso a casa de varios de los japoneses que están activos en este momento en el circuito norteamericano, como Shohei Otani y Yoshinobu Yamamoto. El resto seguramente se quedará en los Estados Unidos esperando a que se firme el nuevo convenio laboral.
La NPB no está en capacidad de pagar salarios tan altos como los de la MLB
Finalmente, está la limitación salarial, ya que los clubes nipones no tienen la capacidad de pagar salarios tan altos como los que se ven en las Grandes Ligas, si bien no cabe duda de que pueden ofrecer cifras lo suficientemente atractivas como para convencer a algunos peloteros de firmar con ellos.
Durante el cierre patronal 2021-2022, por ejemplo, Bryce Harper publicó una foto suya en Instagram vistiendo el uniforme de los Gigantes de Yomiuri e invitando a ese club a contratarlo para jugar en la NPB mientras se firmaba un nuevo convenio en la MLB.
Obviamente, nada ocurrió en ese momento, pero corrieron rumores en Japón de que la gerencia de Yomiuri estaba dispuesta a pagarle hasta 25 millones de dólares por año a Harper si éste de verdad se comprometía a jugar con ellos en la NPB.
Eso quiere decir que al menos algunos de los equipos japoneses están dispuestos a conseguir el dinero necesario para contratar a jugadores famosos de las mayores si éstos de verdad se comprometen a ver acción en la NPB por un tiempo determinado.
Como soñar no cuesta nada, imaginemos qué podría ocurrir si se dan las condiciones para que varios peloteros de la Gran Carpa se vayan a jugar en Japón en 2027. Comencemos con la opción más lógica: los japoneses que están activos en las mayores.
Shohei Otani podría regresar temporalmente a los Luchadores de Nippon Ham, Yoshinobu Yamamoto y Masataka Yoshida a los Búfalos de Orix, Munetaka Murakami a las Golondrinas de Yakult y Kazuma Okamoto a los Gigantes de Yomiuri, por citar sólo algunos ejemplos.
Esos regresos elevarían dramáticamente los niveles de audiencia de los juegos de la NPB y también la asistencia a los estadios, que en este momento ya están abarrotados y no cuentan con demasiado espacio adicional para recibir a más espectadores.
Un temporal regreso de Otani a la NPB elevaría dramáticamente los niveles de audiencia de ese circuito
Las destacadas actuaciones que jugadores como Otani y Yamamoto han tenido en la MLB en los últimos años han convencido a muchos fanáticos japoneses que normalmente no siguen los juegos de la NPB a ver sus encuentros en la Gran Carpa, por lo que si de pronto éstos regresan al país seguramente los irían a ver en persona a los estadios o, como mínimo, verían sus desafíos por televisión.
Luego estarían los peloteros no japoneses que no son súper estrellas, pero sí cuentan con el talento suficiente como para despertar el interés de los clubes nipones. Es muy posible que algunos de ellos decidan irse a Japón para tratar de mantenerse en forma e incrementar sus valores en el mercado.
Finalmente, están las estrellas consagradas, que probablemente decidirán no tomarse el riesgo por miedo a una lesión que ponga en peligro los contratos multimillonarios que ya tienen firmados. Sin embargo, es posible que alguno de ellos sí decida aprovechar la oportunidad para seguir trabajando y mantenerse en forma, como el ya mencionado Bryce Harper o quizás Mike Trout.
En esos casos sí veríamos establecerse nuevos récords salariales en la NPB, así como también nuevas marcas de audiencia televisiva, de asistencia a los estadios y de ventas de mercancías con los nombres de las estrellas en cuestión.
Lo único lamentable de este panorama tan prometedor es que la NPB no está preparada para sacarle provecho a una situación como esa. La manera en que vende los derechos de transmisión de sus juegos, por ejemplo, es tan complicada que es casi imposible ver esos encuentros fuera de Japón.
Los 6 equipos de la Liga del Pacífico, como ya lo hemos explicado anteriormente, venden sus derechos en conjunto, tal como lo hace la MLB, pero los 6 clubes de la Liga Central lo hacen de manera individual y además sólo poseen los derechos de los compromisos en los que juegan como local.
Por si eso fuera poco, la NPB maneja directamente los derechos de los juegos de la Serie de las Estrellas y de la Serie de Japón y cobra precios exorbitantes por cada uno de esos desafíos, por lo que resulta prácticamente imposible para cualquier canal foráneo comprar los derechos de todos los juegos de la NPB.
Supongamos que se toma la decisión de cancelar por completo la temporada 2027 de la MLB y el foco de atención de todo el mundo del béisbol se traslada a Japón. Parece prácticamente imposible que la NPB se organice lo suficientemente bien como para sacarle provecho a una demanda tan alta como esa.
La NPB no está bien preparada para vender su producto a nivel internacional
Lo más probable es que los canales internacionales se cansen rápidamente de negociar con ellos y se limiten a comprar juegos de la Liga del Pacífico, para tocar luego las puertas de las ligas de Corea del Sur y Taiwán, que sí están mucho mejor preparadas para vender sus productos.
Otra consecuencia importante del venidero cierre patronal de la MLB, que ya muchos dan por hecho que comenzará el 2 de diciembre, es lo que ocurrirá con los jugadores japoneses que planean dar el salto a las mayores este invierno a través del Sistema de Traspasos, como Teruaki Sato y Kaima Taira.
En el pasado, ese tipo de jugadores solía esperar hasta principios de diciembre para anunciar su disponibilidad en el mercado y comenzar a negociar, pero en esta ocasión ya sabemos que los clubes no podrán firmar peloteros nuevos a partir del 2 de diciembre, por lo esa estrategia perderá validez este año.
El período para anunciar la disponibilidad de los mismos comienza el primero de noviembre, por lo que si peloteros como Sato y Taira deciden irse a las mayores este año, lo más probable es que anuncien su disponibilidad para negociar el mismo primero de noviembre.
Eso no garantiza que firmarán un contrato antes del 2 de diciembre, pero sí que tendrán la oportunidad de hacerlo una vez que finalice el cierre patronal. De lo contrario, se verán obligados a esperar hasta el primero de noviembre de 2027 para hacerlo.


