
Por Gilberto Soriano Román
La República Dominicana acaba de finalizar los Juegos Centroamericanos Santo Domingo 2026, y no era para menos que fuéramos un gran anfitrión y tuviéramos una extraordinaria participación. El alto rendimiento en nuestro país siempre ha recibido un importante respaldo del Estado dominicano, y contamos con el fenotipo ideal para el deporte.
Pero nunca debemos olvidar que tuvimos la oportunidad de celebrar los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, la competencia continental más trascendental de nuestra región. Sin embargo, aun en pleno siglo XXI, no hemos sido capaces de comprender cuál es realmente el rol del Estado con el deporte.
Que no se nos olvide la Constitución
Que nunca se nos olvide que la Constitución, en su artículo 65, declara que el deporte es un derecho fundamental, y que todas las personas deben tener acceso al deporte y a la recreación. Además, establece que el Estado asume el deporte y la recreación como políticas públicas de educación y salud, desde los recintos educativos.
Por lo tanto, el deporte se convierte en un bien público, cuya utilidad social consiste en que la escuela sea el centro de las políticas públicas. Desde allí, debe contribuir a fortalecer y mejorar la calidad de la educación mediante la metodología, la pedagogía y la organización; situar al niño en su entorno; combatir los déficits de atención; motivar, entusiasmar, inspirar y cohesionar el sistema educativo; promover la movilidad social; e inculcar valores como la disciplina, el respeto, el sacrificio y el esfuerzo, involucrando la familia.
En fin, el deporte tiene la capacidad de impactar la salud física y mental de nuestros ciudadanos a través de la escuela: fomentar hábitos saludables, promover una buena alimentación, introducir la cultura física en todo el ciclo de vida del ser humano y fortalecer la salud preventiva.
Que no se nos olvide la Estrategia Nacional de Desarrollo (Ley 1-12)
Que nunca se olvide que la Ley 1-12, en su objetivo general 2.7, exige promover una cultura de práctica sistemática de actividades físicas y deportivas para elevar la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Establece que el deporte debe estar presente desde la educación básica como componente de formación integral del sistema educativo, y que se debe impulsar su práctica como mecanismo de cohesión e inclusión social, garantizando iguales oportunidades de participación, acceso y desarrollo para todos los niños de ambos sexos.
Por lo tanto, el Estado debe estructurar un sistema de organización y competencias deportivas a nivel escolar que abarque lo local, municipal, regional y nacional; es decir, un sistema deportivo que cubra toda la geografía nacional.
En consecuencia, el alto rendimiento y el profesionalismo deben ser el resultado de una política de masificación del deporte a través de la escuela, que es responsabilidad exclusiva del Estado. No como sucede actualmente, donde el presupuesto nacional se utiliza casi exclusivamente para el alto rendimiento, sin retorno social.
Que no se nos olvide la Ley General de Deportes 356-05
Que nunca se nos olvide que el propósito fundamental del Estado con el deporte es promover la formación y el desarrollo integral de nuestros ciudadanos. La Ley 356-05, en su artículo 1, establece que:
“El deporte se consagra como una práctica orientada esencialmente a la formación integral de nuestros niños en lo físico, intelectual y moral, a fin de contribuir al bienestar social de nuestro país.”
Por lo tanto, lo vivido en los recientes Juegos Centroamericanos de ninguna manera mide el desarrollo deportivo nacional. La Constitución, la Estrategia Nacional de Desarrollo y la Ley General de Deportes definen claramente cuál es el rol del Estado con el deporte: allí se produce la base del deporte nacional, complementada por el trabajo del Movimiento Olímpico Dominicano.
Pero por décadas hemos confundido el deporte de alto rendimiento y el profesionalismo con el deporte recreativo y formativo, la accesibilidad, la práctica, y la organización que debe garantizar el Estado dominicano en materia Educativa– Deportiva.
La Asociación Dominicana del Derecho Deportivo (ADODEP) promueve que, para que el deporte funja como un instrumento de desarrollo nacional, debe ser asumido como una ciencia para el desarrollo humano, pero desde la escuela.


