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Roberto Clemente: un 2 de septiembre llegó a 2,000 hits

Sus grandes éxitos continuaron y a los cuatro años después alcanzó los 2,700 para terminar su carrera con 3,000.

Roberto Clemente en uniforme de los Cangrejeros de Santurce. Fuente Externa

Por Nelson de la Rosa

Prensa CBPC

La leyenda puertorriqueña alcanzó dos importantes marcas de imparables en la misma fecha, en 1966 y 1970, durante su camino hacia los 3,000 hits. Antes de hacer historia en MLB también dejó su huella en la SDC.

Santo Domingo, RD .– El 2 de septiembre ocupa un lugar particular dentro de la extraordinaria carrera de Roberto Clemente. En esa fecha, pero con cuatro años de diferencia, el puertorriqueño alcanzó dos cifras que permiten seguir casi paso a paso su marcha hacia los 3,000 imparables: en 1966 consiguió el hit 2,000 y en 1970 llegó a los 2,700.

La primera de aquellas jornadas ocurrió el 2 de septiembre de 1966 en Forbes Field. Pittsburgh enfrentaba a los Chicago Cubs y Clemente llegó al quinto episodio necesitando un imparable para alcanzar los 2,000. No escogió precisamente la manera más discreta de hacerlo: ante el joven Ferguson Jenkins, quien años después también sería exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown, disparó un jonrón de tres carreras que ayudó a los Piratas a imponerse 7-3.

El batazo tuvo un significado adicional. Las tres carreras impulsadas permitieron a Clemente superar por primera vez las 100 remolcadas en una temporada. Aquella campaña terminaría siendo una de las más completas de su carrera: bateó .317, conectó 29 cuadrangulares, produjo 119 carreras y anotó 105, números que contribuyeron a que fuera seleccionado Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. 

Exactamente cuatro años después, el calendario volvió a señalar el 2 de septiembre y Clemente colocó otra cifra redonda en su expediente. Esta vez el escenario fue Montreal y el rival los Expos. Frente al derecho Carl Morton conectó en la cuarta entrada el hit número 2,700 de su carrera, rompiendo además la seguidilla con la que Morton había retirado a los primeros 11 bateadores de Pittsburgh.

A los 36 años, Clemente se encontraba entonces a solamente 300 imparables de una frontera que ningún jugador latinoamericano había alcanzado. La completaría dos años y 28 días después, el 30 de septiembre de 1972, cuando conectó ante Jon Matlack, de los New York Mets, el doble que quedó registrado como el hit 3,000 y último de su carrera de temporada regular.

Pero contemplar aquellas cifras exclusivamente desde las Grandes Ligas dejaría incompleta la dimensión de Clemente. Antes de ser una superestrella de Pittsburgh, el boricua había crecido profesionalmente dentro del béisbol de Puerto Rico y había conocido también uno de los grandes escenarios de la pelota regional: la Serie del Caribe.

Clemente participó en el clásico caribeño representando a Puerto Rico y particularmente recordadas son sus actuaciones con los Cangrejeros de Santurce en Caracas 1955 y los Criollos de Caguas en San Juan 1958. Su trayectoria en esos certámenes forma parte del legado por el cual figura como miembro del Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe.

Su presencia en Caracas 1955 resulta especialmente significativa. Aquel equipo de Santurce, dirigido por Herman Franks y encabezado por figuras como Willie Mays, Don Zimmer, Bob Thurman y el propio Clemente, conquistó invicto la Serie del Caribe y quedó inmortalizado como uno de los conjuntos más célebres de la historia del béisbol puertorriqueño. Para Clemente era todavía el comienzo: tenía 20 años y pocas semanas después iniciaría su carrera en las Grandes Ligas con Pittsburgh.

Tres años después regresó al torneo caribeño, esta vez con los Criollos de Caguas en San Juan 1958. Ya no era solamente una joven promesa de Puerto Rico: acumulaba tres temporadas en las Mayores y comenzaba a construir la reputación que posteriormente lo convertiría en uno de los mejores jardineros derechos de todos los tiempos. 

Por eso los dos hitos ocurridos un 2 de septiembre permiten contar una historia mucho mayor que dos cifras redondas. El Clemente que llegó a los 2,000 hits en 1966 y a los 2,700 en 1970 era el mismo muchacho que había recorrido los terrenos de Puerto Rico y representado a su país en la Serie del Caribe antes de conquistar las Grandes Ligas.

Su camino terminó exactamente en 3,000 imparables, acompañado por cuatro títulos de bateo, 12 Guantes de Oro, dos campeonatos de Serie Mundial y el premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1971, entre numerosos reconocimientos. Pero para el béisbol de nuestra región existe además otra distinción que ayuda a explicar de dónde salió aquella leyenda: Roberto Clemente también pertenece al Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe de la CBPC.

Así, cada 2 de septiembre puede recordarse no solamente el jonrón que produjo su hit 2,000 o el sencillo que representó el 2,700. La fecha permite recorrer el camino completo de un pelotero que salió del béisbol del Caribe, brilló en su máxima competencia regional y terminó llevando aquella identidad hasta una de las cumbres más altas alcanzadas por un jugador latinoamericano en la historia de las Grandes Ligas.

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