Por Elwin Peña “El Súper Profe”
Argentina e Inglaterra vuelven a quedar frente a frente en el escenario más grande del fútbol mundial. Esta vez será en la semifinal del Mundial 2026, con un boleto a la gran final ante España como premio, pero cuando estas dos selecciones se encuentran, resulta difícil mirar únicamente los 90 minutos que se disputan sobre el terreno.
¿Es solo fútbol o hay algo más? La respuesta está en la historia. Entre argentinos e ingleses existe una rivalidad deportiva construida durante décadas, marcada por partidos mundialistas inolvidables, decisiones polémicas, héroes, villanos y una guerra que, aunque nunca debe confundirse con el deporte, permanece en la memoria colectiva de ambos países, especialmente en Argentina: la Guerra de las Malvinas de 1982.

Argentina vs. Inglaterra: una rivalidad que viene de lejos
Argentina e Inglaterra se han enfrentado cinco veces anteriormente en la Copa del Mundo. Inglaterra ganó tres de esos encuentros y Argentina dos, contando como victoria argentina la definición por penales de 1998.
Los ingleses vencieron 3-1 en el Mundial de Chile 1962 y volvieron a imponerse 1-0 en los cuartos de final de Inglaterra 1966, un encuentro que dejó una profunda controversia por la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín.
Argentina consiguió su revancha deportiva 20 años después. En México 1986, la Albiceleste derrotó 2-1 a Inglaterra en uno de los partidos más famosos de la historia del fútbol.
En Francia 1998 volvieron a encontrarse. El partido terminó 2-2 y Argentina avanzó en la definición por penales, 4-3. Aquel encuentro también estuvo cargado de tensión y tuvo como uno de sus episodios centrales la expulsión de David Beckham.
Finalmente, en Corea-Japón 2002, Inglaterra se impuso 1-0 con un penal convertido precisamente por Beckham.
Ahora, en 2026, llega el sexto capítulo mundialista y el primero que enfrenta a ambas selecciones en una semifinal. FIFA registra que Inglaterra domina 3-2 los cinco antecedentes mundialistas anteriores. (FIFA)

Las Malvinas: una herida histórica
Para comprender por qué un Argentina-Inglaterra puede adquirir dimensiones que superan lo estrictamente deportivo, hay que remontarse a la disputa por las Islas Malvinas, llamadas Falkland Islands por los británicos.
Argentina reclama la soberanía del archipiélago, actualmente administrado por el Reino Unido, y la disputa permanece sin resolver.
El punto más dramático llegó en 1982.
El 2 de abril de aquel año, fuerzas argentinas desembarcaron en las islas y tomaron el control del territorio. El Reino Unido respondió con una operación militar para recuperarlas.
La guerra se extendió durante 74 días y terminó el 14 de junio con la rendición de las fuerzas argentinas.
El precio humano fue enorme.
Murieron 907 personas: 649 argentinos, 255 británicos y tres habitantes de las islas. Más allá de las interpretaciones políticas y de las posiciones de ambos países sobre la soberanía, fueron vidas humanas perdidas en un conflicto que dejó una profunda huella histórica. (Imperial War Museums)
1986: cuatro años después de la guerra
Solo cuatro años después del conflicto armado, el destino colocó a Argentina e Inglaterra frente a frente en los cuartos de final del Mundial de México 1986.

Era imposible separar completamente el contexto histórico del partido.
Sobre el césped del Estadio Azteca apareció Diego Armando Maradona.
Primero llegó uno de los goles más polémicos en la historia de los Mundiales: “La Mano de Dios”. Maradona disputó un balón aéreo con el arquero Peter Shilton y utilizó su mano para enviarlo a la portería. El árbitro validó el gol.
Minutos después ocurrió algo completamente diferente.
Maradona recibió el balón en su propio campo y protagonizó una extraordinaria carrera en la que superó a varios jugadores ingleses antes de marcar el 2-0. Aquel tanto sería inmortalizado como el “Gol del Siglo”.
Gary Lineker descontó para Inglaterra, pero Argentina ganó 2-1, avanzó a semifinales y posteriormente conquistó el Mundial.
El partido quedó para siempre unido al recuerdo de Malvinas. No porque un encuentro de fútbol pudiera compensar las vidas perdidas en una guerra, sino porque para una parte de la sociedad argentina aquella victoria adquirió un enorme significado emocional.
De Maradona a Messi: llega otro capítulo
Han pasado 40 años desde México 1986 y 44 desde la Guerra de las Malvinas.
Las generaciones cambiaron.
Los futbolistas que estarán hoy sobre el campo no habían nacido cuando ocurrió la guerra. Muchos tampoco habían nacido cuando Argentina eliminó a Inglaterra en Francia 1998.
Pero la memoria histórica no desaparece simplemente con el paso del tiempo.
Las Malvinas continúan formando parte de la identidad nacional argentina y la disputa de soberanía sigue sin resolverse. Por eso, cada enfrentamiento entre estas selecciones puede despertar recuerdos y emociones que trascienden a los protagonistas que pisan el terreno.
Eso no significa que el partido de hoy deba convertirse en una extensión del conflicto. Tampoco sería responsable afirmar que la historia necesariamente provocará incidentes o alteraciones. Sin embargo, sí puede existir una carga emocional adicional, especialmente entre los aficionados y en la narrativa que rodea el encuentro.
¿Puede la historia influir en el partido de hoy?
La gran interrogante estará en cómo cada selección maneje la presión.
Para Argentina está en juego la posibilidad de disputar su séptima final mundialista y continuar la defensa del título conquistado en Qatar 2022.
Para Inglaterra representa la oportunidad de regresar a una final por primera vez desde 1966. Los ingleses solamente han disputado una final mundialista en toda su historia y aquella terminó con su único campeonato.
Pero detrás de esos objetivos deportivos existe una rivalidad que FIFA describe como excepcional por su dimensión más allá de las fronteras nacionales. El Mundial de 1966 dejó la polémica de Rattín; 1986 produjo la Mano de Dios y el Gol del Siglo; 1998 tuvo la expulsión de Beckham y una dramática definición por penales; y 2002 entregó a Beckham su particular revancha con el penal del triunfo inglés. (FIFA)
Hoy se escribe una página nueva.
Será la primera vez que Argentina e Inglaterra se enfrenten con un lugar en la final de la Copa del Mundo directamente en juego.
Por eso, cuando ruede el balón, habrá 22 futbolistas disputando una semifinal. Habrá millones de aficionados siguiendo cada movimiento. Habrá recuerdos de Maradona, Beckham, Rattín y aquellos enfrentamientos que construyeron una rivalidad extraordinaria.
Y, en algún lugar de la memoria colectiva, también estará Malvinas.
La guerra pertenece a la historia y el fútbol debe permanecer en el terreno deportivo. Pero resulta imposible negar que algunos partidos llevan consigo un peso que no aparece en las estadísticas.
Argentina vs. Inglaterra es uno de ellos.
Esta tarde, el balón decidirá quién enfrentará a España por la Copa del Mundo. La historia, mientras tanto, observará desde las gradas.
¿Es solo fútbol? Sí, el partido lo es. Pero todo lo que representa alrededor demuestra que, para millones de personas, hay mucho más detrás de estos 90 minutos



