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Beisbol sobre todas las cosas

Titulé la columna “Béisbol sobre todas las cosas” por razones múltiples que seguramente usted siente y comparte. 

Por Jesús Alberto Rubio

Antes de ir a los temas de hoy: 

Titulé la columna “Béisbol sobre todas las cosas” por razones múltiples que seguramente usted siente y comparte. 

Verá: No podemos negarlo y ya lo hemos dicho: el beisbol es nuestro día y noche lo hayamos jugado o no. Si le tenemos pasión, más no fanatismo, como buenos aficionados podemos apreciarlo en toda su dimensión.

El beisbol es ciencia e inteligencia, lo sabemos. 

Pero también es sentimiento, ¿no?

Quizá desde nuestra infancia forjamos ídolos y no me pregunten quiénes eran los míos, incluyendo equipos.

Ya se imaginarán.

El entrar a todos los juegos pidiéndole la maleta o el guante o bat a un pelotero por la puerta principal; brincarse la barda o esperar el foul para entrar al parque… ¡lo dice todo.

Inclusive esperar la séptima entrada para ingresar gratis!

Sí que sí: el béisbol es nuestra herencia sagrada, ¡quiúbole!

También, un bello refugio eterno de fidelidad ciega y generacional al cual se le lleva en la mente y en el corazón, día y noche. 

No se si así le pasa a Usted.

A uno que jugó de niño a veterano pasando por el universitario y que escribe sobre el deporte rey desde 1972, significa algo por demás inigualable.

Beisbol, es prioridad como nuestra familia, el estudio, el trabajo y el buen compañerismo con los demás.

 Es, en pocas palabras, una gran pasión que envuelve nuestras vidas. 

¡Y ya si no! 

Qué cosa más bella, diría mi querido compadre Paco Martínez. 

¡Eso es, compadre! 

Vámonos a la Gran Carpa; al fabuloso escaparate:

MLB: Yoshinobu Yamamoto dominó por completo durante toda la noche: 7 entradas sin permitir carreras, 10 ponches, pura superioridad. 

También alcanzó un hito especial: su ponche número 100 de la temporada llegó en su lanzamiento número 100 de la noche. 

Yoshi mantuvo a los Padres en vilo de principio a fin y ofreció otra actuación estelar.

 Va 9-5 y 2.49.

Obús 29 y…

Yordan Álvarez sigue con una campaña de calibre MVP y desatado con el madero en la mano. 

El cañonero cubano de los Astros de Houston sacudió su jonrón número 29 de este 2026 y rebasó al inmortal Jeff Bagwell (1999) con la segunda mayor cantidad de bambinazos en la franquicia antes del Juego de Estrellas. 

Con su toletazo ahora el gigante de Ébano empató al récord absoluto de Lance Berkman, quien conectó 29 en el ya lejano 2002.

Vaya ritmo de leyenda.

Y si de tablazos se trata, qué clase de año el de Junior Caminero. 

El antesalista dominicano celebró por todo lo alto su merecida elección al Juego de Estrellas al botar la pelota para llegar a 26 vuelacercas en la temporada. 

Para que midan el monstruoso momento que vive: ¡lleva 11 cuadrangulares en sus últimos 11 partidos! Una auténtica locura.

Llegó a 12

Nuestro Isaac Paredes alcanzó los 12 jonrones en la campaña, manteniéndose como un pilar ofensivo indiscutible como tercera base de Houston. 

Las buenas noticias en el bullpen de Chávez Ravine: Desde Los Ángeles se reporta el cerrador boricua Edwin Díaz, quien se recupera a paso firme de su cirugía en el codo.

 «Sugar» ya enfrentó a bateadores en vivo y declaró que su rehabilitación marcha conforme al plan: «Espero poder estar de vuelta con el equipo en cualquier momento después del Juego de Estrellas». 

Sin duda, los Dodgers de Los Ángeles frotan las manos para escuchar de nuevo las trompetas en el noveno rollo. 

Joyas de la nostalgia y datos de archivo

Para cerrar con broche de oro en nuestro rincón de la historia, nos topamos con una imagen que repasa los jonrones más largos y descomunales reconocidos oficialmente por la MLB a lo largo de las eras. 

Y a propósito de leyendas de los Yankees, ¿sabían que el mítico Mickey Mantle lució el número 6 en su año de novato en 1951?

Originalmente se lo dieron para seguir la línea sucesoria de los grandes de Queens: Ruth (3), Gehrig (4) y DiMaggio (5). 

Sin embargo, tras un inicio flojo, lo enviaron a las Menores.

A Mantle se le asignó ese número porque se le consideraba el sucesor natural de las tres leyendas en mención. Sin embargo, tras un comienzo flojo (bajo rendimiento), fue enviado a las Ligas Menores. 

Por fortuna, cuando regresó al primer equipo en agosto del mismo año, el tercera Bobby Brown estaba utilizando el número 6, por lo que Mantle cambió al legendario número 7 que lo acompañaría el resto de su carrera convertido en una leyenda.

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