Redacción Deportes, 13 may (EFE).- Un joven brasileño llamado Edson Arantes do Nascimento, de apenas 17 años, sorprendió al mundo en 1958 al convertirse en el jugador más joven en marcar un gol en un Mundial y diez días después de aquel primer tanto, el 29 de junio, Brasil conquistó el título y comenzó a forjarse la leyenda de Pelé, el único futbolista que ha ganado tres Copas del Mundo.
Si bien el adolescente brasileño quedó en segundo lugar entre los goleadores del torneo, por detrás de un histórico Just Fontaine que marcó 13 tantos para Francia, en la final que la Canarinha disputó ante Suecia Pelé anotó dos tantos definitivos para cerrar el marcador en 5-2. Se hizo grande al alzar su primer trofeo Jules Rimet en el estadio Råsunda, de Solna.
Para alcanzar la proeza, Pelé jugó 4 partidos, incluida la final contra la selección sueca, 360 minutos en los que aportó seis goles clave para su escuadra, que también contaba con figuras como Mario Zagallo, Mané Garrincha o Vavá, y tuvo que dejar en el camino a los conjuntos de la Unión Soviética, Gales y Francia.
Fue Gales la selección ante la cual hizo su debut goleador en un Mundial. Ante casi 26.000 espectadores, en el estadio Gamla Ullevi, asistido por Didí, Pelé impactó el balón con su pie derecho y lo mandó al fondo de la red en el minuto 66 del encuentro.
Ese tanto lo hizo el goleador más joven de los mundiales durante 24 años, hasta que el norirlandés Norman Whiteside, con 17 años, un mes y diez días, lo dejó en segundo lugar, apenas por unos seis meses de diferencia, aunque para entonces ya el astro se había convertido en ‘O Rei’.
Aquel tanto lo convirtió en el goleador más joven de la historia mundialista (con 17 años y 239 días), una marca de ‘O Rei’ que sigue imbatible más de seis décadas después.
Pelé y un palmarés singular
Sus tres Copas del Mundo lo hacen un futbolista único. Solo otros 20 jugadores tienen en su palmarés más de una: quince brasileños, cuatro italianos y un argentino, todos ellos con 2 trofeos.
Para ubicarse en lo más alto tras Suecia 1958, Pelé siguió con las conquistas de Chile 1962 y México 1970, donde los fanáticos del fútbol fueron testigos del éxito de la Verdeamarela, a pesar de que en tierras chilenas, debido a un desgarro muscular, solo pudo disputar dos partidos, en los que cerró su aporte para el título con un gol y una asistencia ante la selección mexicana.
En Inglaterra 1966, el astro pudo confirmar de primera mano que en el fútbol también hay amargura. Tras una victoria inicial ante Bulgaria donde volvió a marcar, las duras entradas de los defensas rivales y una organización deficiente condenaron a Brasil a caer en primera fase, un fracaso que lo hizo considerar no volver a jugar un Mundial.
La historia, no obstante, le tenía reservada una última función magistral en México 1970. En tierras aztecas, lideró a la que muchos consideran la mejor selección de todos los tiempos. No solo aportó cuatro goles, incluido el que abrió la final ante Italia, sino que dejó para el recuerdo jugadas que dieron fue de su genialidad.
Aquel 21 de junio en el Estadio Azteca, Pelé se despidió de los mundiales alzando su tercera copa, una historia que arrancó el 29 de junio de 1958 en Solna, el día en que el mundo descubrió que una leyenda podía calzar botas de fútbol.
Por Juan David Mosos



