Por Danny García
La República Dominicana cayó 2 carreras por 1 ante Estados Unidos en la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol en Miami, pero el final del juego dejó un sabor muy amargo.
Con Julio Rodríguez en tercera representando la carrera del empate, dos outs y conteo lleno de 3 y 2 para Geraldo Perdomo, el drama estaba servido.
En el círculo de espera estaba Fernando Tatis Jr., listo para tomar su turno si Perdomo se embasaba.
El lanzador de Estados Unidos, Mason Miller, hizo el pitcheo… un lanzamiento bajo y fuera de la zona, lo que significaría l cuarta bola mala y colocaría la carrera de la victoria en primera. Pero el árbitro, que por cierto es estadounidense, cantó el tercer strike.
Y ahí terminó todo.
No hubo swing, no hubo contacto y tampoco hubo oportunidad para que Tatis Jr. tomara el turno que podía cambiar el juego.
Casualmente y esto tampoco es nuevo, en este tipo de torneos muchas veces los lanzamientos dudosos terminan favoreciendo a Estados Unidos.
Fue la única derrota del equipo dominicano en todo el torneo, pero bastó para dejarlo fuera de la final.
En el béisbol se gana y se pierde, eso es parte del juego… pero cuando un partido se decide con una llamada como esa, siempre quedará la duda.



