Héctor García
El ministro de Vivienda y Edificaciones, ingeniero Carlos Bonilla, intentó minimizar las serias advertencias hechas por el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Garibaldy Bautista, sobre los evidentes atrasos en la remodelación de las instalaciones deportivas que albergarán los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Lejos de presentar datos concretos y evidencias verificables, Bonilla optó por un discurso evasivo, asegurando que “falta demasiado tiempo” y que “no debe existir ningún tipo de preocupación”. Un planteamiento superficial y complaciente que, en lugar de transmitir confianza, genera mayor incertidumbre y descontento en la población.
Resulta lamentable que, ante una denuncia sustentada por un profesional de la ingeniería y máxima autoridad del movimiento olímpico nacional, el ministro Bonilla se limite a calificarla de “errada”, sin ofrecer informes técnicos que demuestren avances reales en los cronogramas.
Su respuesta luce improvisada y carente de sustento. Si de verdad existe “total control del cronograma establecido”, ¿por qué no presentó cifras claras sobre el porcentaje de ejecución, la inversión ejecutada y las fechas proyectadas de entrega de cada obra? Esa era la explicación seria que ameritaba el país.
La declaración de que “falta mucho tiempo” es un argumento vacío, propio de funcionarios que apuestan a calmar las preocupaciones con placebos discursivos, sin atacar la raíz del problema y que rehuen sus responsabilidades.
La realidad es que obras como el Pabellón de Combate y el Centro Acuático Nacional exhiben atrasos notorios y preocupantes, que no pueden resolverse con simples promesas.
La actitud del ministro Bonilla refleja ligereza y falta de responsabilidad frente a un compromiso internacional de gran magnitud.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe no son un evento cualquiera: constituyen una vitrina mundial para demostrar la capacidad organizativa de la República Dominicana. Restarle importancia a los atrasos con frases simplistas no solo es una falta de respeto a los atletas y dirigentes, sino también a toda la nación.
El país no necesita discursos vacíos, necesita certezas. Necesita obras en ejecución acelerada, reportes transparentes y cronogramas cumplidos.
Pretender que las críticas se diluyen en el tiempo es un error grave. El ministro Bonilla debe entender que la República Dominicana no está para excusas, sino para resultados concretos.
La preocupación expresada por Garibaldy Bautista no es personal ni aislada, es la voz de una nación que exige responsabilidad. Lo que el pueblo espera no son explicaciones evasivas, sino hechos verificables que garanticen que cada instalación deportiva estará lista en el tiempo estipulado.
La confianza no se gana con frases ligeras, se gana con trabajo cumplido.
¡Así no vale, ingeniero Bonilla!
El país exige más seriedad y menos retórica complaciente.
Que no se hable más.



