El béisbol, como todo deporte, debería celebrarse por el talento, la entrega y la pasión que los jugadores ponen día tras día en el terreno. Sin embargo, resulta lamentable cuando un comunicador, en lugar de reconocer esos méritos, busca generar polémica gratuita poniendo en duda algo tan claro y comprobado como la edad de un pelotero.
Recientemente, el reportero neoyorquino Brandon Tierney, de WFAN, lanzó cuestionamientos sin fundamento sobre la edad de Juan Soto, insinuando que el dominicano no tiene los 26 años que oficialmente figuran en sus registros. Más allá de la falta de pruebas, sus palabras reflejan una postura ligera y dañina, pues buscan sembrar dudas innecesarias sobre la integridad de un jugador que ha demostrado, desde su debut en Grandes Ligas, ser una de las estrellas más consistentes y talentosas de la actualidad.
Si bien es cierto que en una época el jugador latino tratando de adquirir un trabajo en el beisbol profesional de los Estados Unidos cometían sus faltas, eso quedó en el pasado con todas las regulaciones que tiene MLB.
En esta época no hay manera ni forma alguna, que un jugador pueda burlar las organizaciones de béisbol.
Es penoso que un profesional de los medios se preste a difundir comentarios que rozan la difamación, sin datos ni investigación seria, afectando la imagen de un joven atleta que ha trabajado con disciplina para ganarse el respeto de fanáticos, compañeros y rivales. Este tipo de opiniones no solo son irresponsables, sino que también revelan un intento de presionar y desenfocar a Soto en plena temporada, cuando lo que merece es reconocimiento por sus logros dentro del diamante.
Juan Soto ha construido su carrera con números históricos a una edad temprana y con un futuro brillante por delante. Que se intente manchar su nombre con especulaciones infundadas dice más del reportero que del jugador. En el periodismo deportivo, la credibilidad y la ética son tan importantes como la noticia misma, y cuando estas se pierden, lo único que queda en evidencia es la intención de hacer daño.
En conclusión, los fanáticos y el mundo del béisbol debemos cerrar filas en torno a figuras como Juan Soto, quienes nos regalan espectáculo y grandeza deportiva, y rechazar categóricamente comentarios que buscan desvirtuar esa grandeza con rumores sin sentido.



