Por: Edilberto F. Méndez
Desde que la Federación Cubana de Béisbol (FCB) informó la ansiada por mucho, decisión de elegir a un nuevo manager, director o dirigente, como quieran llamarlo, para el equipo Cuba en sustitución del actual Armando Jhonson, se desataron los diablos en la isla.
Mucho se ha escrito, hablado y comentado en medios de comunicación y redes sociales, pero la comidilla es conocer quién será el nuevo timonel de esa nave que zozobra muy a pesar del deseo de millones de cubanos que desean y piden a gritos poner proa segura al futuro.
Se ha dicho de todo como en botica, no por gusto Cuba es un país donde la pelota es el pan de cada día a pesar del terreno cedido en los últimos años que ha hecho a no pocos de sus habitantes perder interés por el deporte nacional.
Desde hace años, Mandy, como se conoce al mánager cubano ha estado en la palestra pública por los resultados del equipo de esa nación en los eventos internacionales y por su particular forma de dirigir.
En 2023, Johnson, además de dirigir al equipo Cuba en el Clásico Mundial donde obtuvo el cuarto puesto, estuvo al frente en la Copa del Caribe y obtuvo el primer lugar, el segundo en los Juegos Centroamericanos y sexto en los Panamericanos.
Y su último evento al frente del equipo fue en noviembre del pasado año en el Premier 12, torneo en el cual la selección de la isla ancló nada más y nada menos que en el onceno puesto, algo insólito para los caribeños.
Sin dudas, el controvertido timonel, a pesar de los resultados conoce de béisbol, fue un manager exitoso en los campeonatos domésticos y tiene grandes deseos de ganar, pero eso no es todo cuando uno tiene una responsabilidad como la asignada.
Existen aspectos en el béisbol que son el abc de ese deporte pero dominar esos atributos no basta, el béisbol moderno es otro, tiene un sinnúmero de aspectos imprescindibles como el conocimiento del juego, dominio de las reglas y estrategias de béisbol, experiencia en análisis de estadísticas y sabermetría y capacidad para gestionar alineaciones, rotaciones, y situaciones tácticas.
Lo anterior, unido al carisma, la comunicación, el liderazgo, joseo permanente en los partidos, saber jugar bajo presión y siempre competir hasta el último out del juego, valen mucho cuando de ganar se trate.
Llevar las riendas de un equipo como el cubano no es tarea fácil y para ser justos, los fracasos no son responsabilidad única de quien dirige, pero los directores son guías y bujías inspiradoras que llevan al triunfo en los momentos más difíciles y en el caso de Jhonson, lejos de inspirar optimismo y ansias de triunfo, tiene dibujada la derrota en su rostro.
Quién será el elegido?
Sin embargo, la polémica sobre designar a un nuevo director se torna de altos kilates pues existen candidatos, pero al parecer las propuestas de la afición no están muy alineadas con las de la FCB, institución bombardeada por todos lados y en el vórtice de las discusiones sobre la pelota cubana.
Nombres conocidos como los de Alfonso Urquiola, Pablo Civil, Noelvis González, Germán Mesa, Eduardo Martín y hasta Victor Mesa, quien dicen ya se audecantó, están en el candelero.
Según fuentes bien informadas, en los pasillos de la Federación suena el nombre de Michel Enríquez, alguien quien a pesar de haber sido un excelente jugador, debía pensarse bien antes de sumarlo al listado.
Claramente, existen interioridades individuales y colectivas que a veces se desconocen, por ello a la hora de opinar o irse con un nombre siempre estas a expensas de esas cosas, pero suponiendo todos estuvieran listos y deseosos por agarrar el timón, me voy por Mesa, Martín, Urquiola y González, entre ellos escogería al encumbrado, el resto para mí quedan fuera.
Debemos esperar a ver que sucede y con cual decisión se baja ahora la dirección de la pelota cubana, algo impredecible pues ese ente lleva tiempo cometiendo pifias tras pifias sin que pase nada, al menos de cara al público.
Es conocido que el nuevo director del Cuba no resolverá los problemas de ese deporte pero es un punto importante y una de las medidas a tomar para ver como se enrumba en Cuba el béisbol hacia el objetivo final que es el de ocupar nuevamente los puestos que tradicionalmente ese país ha tenido.
Cuba volverá a brillar
Factores como el éxodo de jugadores de calidad y jóvenes, la competencia existente con las Grandes Ligas y Ligas del Caribe en recursos económicos para sostener a jugadores y todo lo que le rodea, el no poder firmar un acuerdo con la MLB que permita a los peloteros cubanos jugar en la gran carpa y con su país, como hacen todos los demás o como lo tiene establecido ese país con Japón.
Y por último, permitir que el juego libre y limpio se imponga y para Cuba no sea una guerra participar en los Clásicos o Series del Caribe por solo mencionar dos eventos.
Los amantes del deporte de las bolas y los strikes queremos ver al equipo de las cuatro letras brlllar como siempre lo hizo a pesar de la difícil situación económica por la que está pasando esa nación.
A pesar de lo anterior, el caimán tiene peloteros para llevar y traer como dice el dicho, y nunca faltarán quienes empuñen el bate como lo hicieron los Antonio Muñoz, Miguel Cuevas, Agustín Marquetti, Orestes Kindelán, Luis Giraldo Casanova, Gourriel, Pito Abreu y Omar Linares, o se encaramen en la lomita para tirar fuego sobre el home como los recordados José Antonio Huelga, Aquino Abreu, Manuel Alarcón, Changa Mederos, Manuel Hurtado, Braudilio Vinent, Pedro Luis Lazo, José Ariel Contreras y otros muchos que fueron glorias del prestigioso béisbol cubano.
Más temprano que tarde veremos a la nave cubana surcar el océano del béisbol como lo ha hecho históricamente y el béisbol mundial volverá a contar con uno de sus principales animadores y ganadores en cualquier lid.



