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Partida de Watanabe promete mejorar la NPB

Watanabe falleció el pasado jueves a los 98 años de edad

Tsuneo Watanabe. Fuente Externa

 Claudio Rodríguez Otero

 El Bate del Samurai

  JAPON.- La muerte esta semana de Tsuneo Watanabe, editor en jefe del Diario Yomiuri y ex dueño de los Gigantes de Yomiuri, promete contribuir mucho al desarrollo de la NPB en el futuro, en especial de la Liga Central, que por su culpa tiene décadas estancada en el pasado.

Watanabe falleció el pasado jueves a los 98 años de edad

   Recordemos primero cómo su enorme influencia afectó a la liga, tanto positiva como negativamente, desde que entró a la misma como “dueño” del popular conjunto de Tokio en 1996 hasta su muerte el pasado jueves a los 98 años de edad.

   Debemos aclarar, por cierto, que el rol de “dueño” en la NPB hace referencia al representante de la compañía matriz que supervisa el equipo en cuestión y no a la persona cuya fortuna le ha permitido comprar al club. Es decir, se trata de un cargo de trabajo común y corriente cuyo ocupante puede ser reemplazado en cualquier momento.

   Así, como editor en jefe del Diario Yomiuri, el más influyente de Japón, Watanabe ya tenía una enorme influencia sobre todo lo que ocurría con los Gigantes y lo único que cambió cuando asumió el rol de “dueño” del equipo fue que a partir de ese momento esa influencia se hizo oficial.

   Quizás el aporte más positivo que tuvo en la NPB llegó a mediados de los años 90, cuando forzó a los dueños de los otros 11 clubes a adoptar la agencia libre. Por su puesto, su objetivo nunca fue mejorar la liga sino facilitar la adquisición de las estrellas de los conjuntos rivales, cosa que posteriormente logró.

   Sin embargo, la movida no le salió del todo como él quería, porque poco después Hideo Nomo se fue a las Grandes Ligas y abrió las puertas de ese circuito al resto de sus compañeros japoneses, que ahora tenían la opción de convertirse en agentes libres y dar el salto a la Gran Carpa, en lugar de firmar con los Gigantes.

   La agencia libre también trajo consigo otra consecuencia inesperada: la aparición de los agentes de jugadores, que antes no existían en el béisbol japonés. Originalmente, Watanabe alegó que las reglas de la NPB prohibían su utilización, pero eso nunca fue cierto.

   Luego, cuando los peloteros comenzaron a utilizar agentes a pesar de sus quejas, decidió amenazarlos. Prometió despedir del equipo a todo aquel que se atreviera a contratar a un agente, sólo para tragarse después sus palabras y pretender que nada había ocurrido.

   Cuando el creciente flujo de jugadores japoneses a la MLB forzó la creación del llamado Sistema de Traspasos, Watanabe se negó a aceptarlo y volvió a apelar a las amenazas para tratar de evitar que sus peloteros pidieran permiso para utilizarlo, sólo para fracasar otra vez en el intento.

Uehara famosamente derrotó a Watanabe en un par de enfrentamientos

   Koji Uehara, campeón de la Serie Mundial con los Medias Rojas de Boston en 2013 y uno de los mejores lanzadores que han producido los Gigantes en los últimos 30 años, derrotó famosamente a Watanabe en un par de enfrentamientos relacionados a la utilización de agentes y el Sistema de Traspasos.

   En la primera instancia, Watanabe había amenazado con dejar en libertad a cualquier pelotero que se atreviera a contratar un agente y cuando Uehara mandó al suyo a negociar con el equipo, el primero alegó que fue un amigo del lanzador que había participado en la negociación como un “asesor informal”.

   Más adelante, cuando Watanabe hizo la misma amenaza con respecto al Sistema de Traspasos, Uehara volvió a sacarle provecho a su inhabilidad de quedarse callado y solicitó al equipo que le permitiera irse a las mayores para que así el primero lo dejara en libertad, y eso fue lo que ocurrió.

   Tal como lo hizo en su momento el fundador de los Gigantes de Yomiuri Matsutaro Shoriki, la misión de la vida de Watanabe fue siempre crear o cambiar las reglas de la NPB para que favorecieran a su equipo, sin importar las consecuencias negativas que las mismas pudieran tener en otros conjuntos.

   Las reglas del draft de la NPB, por ejemplo, impiden que los equipos que no lograron firmar al pelotero que seleccionaron en la primera ronda reciban una compensación al año siguiente, a pesar de que por décadas los otros clubes del circuito han solicitado que se cambie esa normativa.

   Watanabe siempre se negó a alterarla porque la idea de la misma fue siempre evitar que los otros conjuntos seleccionaran en la primera ronda a un pelotero que había dicho públicamente que quería jugar con los Gigantes, para así bloquear, al menos por un año, su llegada a esa organización.

   La influencia de Watanabe se hizo sentir incluso en el béisbol olímpico, ya que cuando se permitió la participación de jugadores profesionales en el año 2000, los 6 equipos de la Liga del Pacífico cedieron a sus mejores jugadores para representar a Japón en el evento, sólo para desatar la furia del primero.

   En principio, pidió que los 6 clubes fueran expulsados de la NPB por no dedicar toda su concentración a competir en la temporada regular, pero 4 años más tarde, durante los juegos de Atenas, Yomiuri fue uno de los patrocinadores de la selección nacional y una de sus máximas estrellas históricas, Shigeo Nagashima, fue seleccionado como manager de la misma.

Watanabe se vio obligado a renunciar al cargo de dueño de Yomiuri en 2004

   El episodio más embarazoso de la carrera de Watanabe como dueño de los Gigantes ocurrió en 2004, cuando se descubrió que el equipo había violado las reglas de la liga relacionadas a la contratación de jugadores, luego de realizar un pago secreto a un novato para convencerlo de firmar con el club.

   El veterano dirigente se vio obligado a renunciar a su cargo de “dueño” para tomar responsabilidad por lo ocurrido, pero apenas 10 meses después fue contratado de nuevo como presidente honorario, por lo que su influencia sobre la organización nunca desapareció.

   Durante los más de 30 años que estuvo envuelto en el béisbol japonés, se opuso al draft de la NPB, a la utilización de agentes, al Sistema de Traspasos, a la participación de peloteros de la NPB en el béisbol olímpico, a la creación de los juegos interligas, a la huelga de los peloteros de 2004 y al retraso de la fecha inaugural de la temporada 2011 debido al terremoto del 11 de marzo de ese año, entre otras cosas.

   Una de sus tácticas más recurrentes fue la amenaza de sacar a los Gigantes de la NPB si el resto de los conjuntos no accedían a sus demandas, lo que más de una vez impidió que la Liga Central diera un paso importante hacia el futuro.

   Como Yomiuri es el equipo más popular del país y el que genera más dinero por concepto de derechos televisivos, los otros clubes del circuito nunca quisieron arriesgarse a perder los enormes ingresos que generaban cada vez que se enfrentaban a los Gigantes.

   No obstante, ese ya no es el caso. Por una parte, los tiempos han cambiado y Yomiuri ya no tiene la misma influencia que tenía antes, especialmente gracias a la llegada del Internet, la televisión por cable y las redes sociales, que le permiten a cada conjunto cultivar mejor sus respectivas fanaticadas.

   Por la otra, Watanabe ya no está presente para impedir con su terquedad que se tomen las medidas necesarias para desarrollar mejor la Liga Central. Es por eso que decimos que su fallecimiento tiene el potencial de tener un efecto muy positivo en la NPB en el futuro.

   Algo que la liga necesita mejorar urgentemente es el mercadeo apropiado de su producto. La Liga del Pacífico, por ejemplo, está muy bien organizada en ese sentido y negocia sus derechos televisivos en grupo, tal como lo hace la MLB.

La Liga Central necesita reorganizarse como lo ha hecho la Liga del Pacífico

   La Liga Central, por el contrario y probablemente por culpa de Watanabe, todavía lo hace de manera individual y sólo a nivel nacional, lo que limita mucho el alcance de su producto y las ganancias que puede obtener por la venta del mismo.

   Por supuesto, no existe garantía alguna de que el sucesor de Watanabe vaya a separarse por completo de sus viejos ideales, por lo que las cosas muy fácilmente podrían quedarse tal cual como están en los próximos años.

   Sin embargo, tenemos la esperanza de que ese no será el caso. Lo mejor que podría ocurrirle al béisbol japonés es que se organice de una manera mucho más eficiente en el futuro inmediato para que así no sólo mejore el nivel de su producto sino también su exposición a nivel internacional.

   La transformación de Pacific League Marketing en NPB Marketing, una organización que maneje los derechos de los 12 clubes japoneses en lugar de limitarse a los de la Liga del Pacífico, sería un gran paso adelante, así como también la creación de NPB TV para reemplazar a Pacific League TV.

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