(XVIII)
Por Jesús Alberto Rubio
El viejo conservadurismo, cada vez más identificado con los intereses de la dictadura, siguió representado por La Voz de México y el Nacional, que sobrevivieron hasta 1900 y 1909, respectivamente.
Sucedió lo mismo con El Tiempo, que en 1899 empezó a usar linotipos y, sobre todo, El País, fundado en 1898.
A finales del siglo XIX el gobierno intervino intensamente en la orientación y crecimiento de la industria editorial, por medio de una política de subsidios para el fomento de aquellas publicaciones consideradas benéficas a los intereses gubernamentales.
Estos subsidios no sólo estuvieron encaminados a industrializar la prensa y controlar el contenido de los periódicos, también se dirigió al campo de las publicaciones científicas y humanistas.
La industrialización de la imprenta por medio del subsidio gubernamental creó una industria editorial deformada desde el punto de vista económico y productivo, ya que las instalaciones eran demasiado costosas para el mercado nacional.
Por este motivo el libre uso de la imprenta quedó reducido a las posibilidades de los talleres artesanales que vivían de la literatura popular.
La prensa represiva de Porfirio Díaz
La prensa que había gozado de libertad y privilegios en el primer periodo del régimen porfirista, de pronto fue repudiada y se hizo acreedora de sanciones, confiscaciones, teniendo fuertes represiones y persecuciones.
Porfirio Díaz se encargó de organizar toda una cruzada en contra de la prensa libre; no soportó los constantes ataques que comenzaba a recibir su gobierno opresor que impulsaba más las cuestiones administrativas que el desarrollo social del país.
Al exgeneral victorioso le acompañaba en su régimen aquella frase de “menos política y más administración”.
Luego, ante el advenimiento de su caída, implantó otra fúnebre: “Mátalos en caliente” (opositores fusilados en la ciudad y puerto de Veracruz).
Su gobierno era ya acosado por la palabra y la pluma y Díaz tenía que invertir su tiempo en defenderse, descuidado así su administración.
Estas condiciones, aunadas a la propagación de las ideas sociales por el cambio y su salida del gobierno, sentaron las bases para qué sería la prensa revolucionaria.
La escritora Olivia Toledo en Nuevas tecnologías y blog, señala que en 1885 se inició la deserción de los liberales tuxtepecanos que habían apoyado la causa porfirista, para entonces sumarse a las filas de la oposición.
En este año aparece El Hijo del Ahuizote, fundado por Daniel Cabrera, semanario con caricaturas que expresaba su amargura por haber apoyado las revueltas militaristas de Porfirio Díaz.
El Correo del Lunes, de Adolfo Carrillo, fue un periódico destinado a mal hablar del gobierno siendo que esto provocó el destierro del editor de esta publicación.
El gobierno fortaleció sus filas con la aparición de El Partido Liberal, fundado en febrero de 1885 por José Vicente Villada.
La capital mexicana vio nacer así Revista Universal, El Recopilador, Ilustración Espírita, La Gaceta Política -que sólo vivió un año-; La Sociedad Católica, del eminente conservador don Ignacio Aguilar y Marocho, El Correo de México –redactado por los liberales Guillermo Prieto–; La Guirnalda de don Santiago Sierra, El Seminario y La Vida en México.
En julio de 1888, Rafael Reyes Spíndola fundó El Universal.
El Imparcial llegó el 13 de septiembre de 1896 e impresionó por su tiraje de 50 mil ejemplares al igual que por su costo de sólo un centavo que en aquel entonces representaba la cuarta parte de lo que se pagaba por cualquier otro periódico. Más de la mitad de sus páginas se llenaban de elogias para el presidente Díaz, así como para su esposa, Carmen Romero Rubio.
La caricatura concientizadora
Es importante hacer un paréntesis para detallar la aparición en esta época de la caricatura política en el desarrollo de la prensa mexicana.
Y es que su papel también fue fundamental por su contenido e intención mordaz e irónica sobre la organización política y la vida social del país.
Así como la prensa clandestina comenzó a penetrar en las industrias mineras, el campo, casas de obreros, etc., llevando fuertes dosis de contenidos ideológicos contra la dictadura, la caricatura política tuvo fácil alojo en volantes, semanarios políticos, periódicos, de fácil acceso a la población.
Este género aparecía como dibujo, litografía, grabado y pintura, con una índole deliberadamente pintoresca para retratar de manera libre el prototipo de la sociedad mexicana y la cultura imperante en esos días.
Sin embargo, su orientación ideológica iba a ser su principal característica.
Entre los principales caricaturistas antiporfiristas destacaron José Guadalupe Posada, Daniel Cabrera, José Clemente Orozco, con trabajos feroces en el periódico Vanguardia; Jesús Martínez Carrión, entre otros.
De Posada, diremos: Realizó ilustraciones y caricatura política en imprentas y algunos periódicos, como el “Argos”, “La Patria”, “El Ahuizote” y “El hijo del Ahuizote” editado por Ricardo Flores Magón, todos de oposición al gobierno del presidente Porfirio Díaz.
Desde el estallido de la Revolución de 1910 hasta su muerte en el año de 1913, el maestro Posada trabajó incansablemente en la prensa dirigida a los trabajadores, ésta constituye hoy una crónica de la sociedad y la política de su época.
Los Flores Magón y “Regeneración”
En 1900, Ricardo y Jesús Flores Magón fundaron el periódico “Regeneración” de franca oposición al régimen y que iba a jugar un papel decisivo en los acontecimientos posteriores, especialmente por su contenido ideológico contra la dictadura de Díaz.
“Regeneración”, “El Hijo del Ahuizote” dirigido por Daniel Cabrera, “El Diario del Hogar” fundado por Filomeno Mata, “El Colmillo Público”, editado por Paulino Martínez, fueron las publicaciones utilizadas para denunciar las injusticias del régimen de Díaz despertando en la opinión pública el deseo de una renovación social.
El Partido Liberal Mexicano (PLM) inicialmente fue un partido político que buscó reorganizar a sus simpatizantes que promulgaron la Constitución de 1857. Tuvo como antecedente directo el Congreso Liberal de 1901 y los múltiples Clubes Liberales que se formaron en los siguientes 5 años.
El partido fue fundado en 1906 entre otros, por los hermanos Flores Magón, de los cuales, Enrique y Ricardo radicalizaron su actividad política un poco más adelante.
El grupo que dentro del PLM tuvo mayor influencia fue la llamada Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano donde estuvieron Camilo Arriaga, Anselmo L. Figueroa, Práxedes G. Guerrero, Ricardo Flores Magón, Enrique Flores Magón, Librado Rivera, entre otros líderes.
Ese grupo paulatinamente transitó del liberalismo al anarquismo y desde la cual se hicieron los primeros planteamientos teóricos y se planearon las primeras insurrecciones que dieron origen a la Revolución de 1910 contra el régimen dictatorial de Porfirio Díaz.
Los delegados del PLM influyeron y promovieron las huelgas obreras de Cananea y Río Blanco, también planearon sublevaciones coordinadas con las que pretendían extender la revolución a todo el país.
El periódico Regeneración fundado en 1900, también por los Flores Magón, se convirtió en el principal vocero del PLM.



