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Opinión

Historia del Periodismo

Pero, antes, veamos entonces el siguiente antecedente del todo trascendente para la vida de nuestro país y los pobladores de las colonias de España.

(VII)

Por Jesús Alberto Rubio

La cosa se pone buena con el papel/rol que va a jugar la prensa en México en el siguiente periodo.

En estos capítulos ya está encima la incidencia/influencia de la prensa insurgente de frente a lo que más tarde será la Revolución Mexicana.

Pero, antes, veamos entonces el siguiente antecedente del todo trascendente para la vida de nuestro país y los pobladores de las colonias de España.

La Constitución de Cádiz 

Mientras Hidalgo iniciaba en la Nueva España el movimiento de Independencia, en España el pueblo luchaba por expulsar a los invasores/tropas franceses de Napoleón. 

Por ello, pronto se dieron a la tarea de organizar juntas secretas y luego formaron un gobierno provisional que administraría al imperio mientras regresara el rey legal, Fernando VII. 

Fue así como los que gobernaban proyectaron la necesidad de convocar a una reunión de las Cortes, es decir, de los representantes elegidos por todas las provincias del imperio español, incluso las colonias. 

 Cuando llegaron las instrucciones para elegir los diputados a Cortes de la Nueva España, se despertó un gran entusiasmo y 17 de ellos, todos novohispanos, se embarcaron como representantes a las Cortes de Cádiz participando en las discusiones para elaborar una Constitución, todos interesados en que las colonias americanas tuvieran más derechos y que sus habitantes fueran iguales a los españoles. 

Hasta entonces, la autoridad máxima del Imperio era el Rey, quien nombraba a todos sus colaboradores y a los virreyes de las colonias. 

El pueblo, tanto de España como de América, no participaba en los asuntos de gobierno.

Las Cortes de Cádiz pensaban que esto tenía que cambiar y por ello discutieron la forma de darle representación al pueblo. 

Los diputados sabían que en Estados Unidos y Francia los habitantes habían obtenido libertades, tenían representantes en un Congreso, donde defendían sus intereses, hacían las leyes del país y aprobaban los impuestos.                         

Ellos querían una Constitución como la de Estados Unidos. 

Una nueva Constitución

Por ello, en 1812, los diputados redactaron una Constitución que estableció: 

•        Limitación del poder del Rey, quien tenía que consultar en muchos casos las opiniones de las Cortes.

•        Los diputados a Cortes se deberían de elegir en todo el Imperio.

•        Se declaró la igualdad de todos los ciudadanos del imperio español; es decir, se abolieron todas las desigualdades entre la gente de diversas razas.

•        Se eliminó el tributo que pagaban los indios.

•        Se declaró la libertad de expresión; o sea, el decir o escribir lo que se pensaba. 

«El Ilustrador Americano”

José María Coss, en mayo del mismo año, fundó “El Ilustrador Americano” en el que escribían Andrés Quintana Roo, don Ignacio López Rayón y Doña Leona Vicario y para combatir a este periódico José María Beristain, realista, funda “El Verdadero Ilustrador Americano”. 

Al prolongarse la libertad de imprenta en octubre de 1812, Don José Joaquín Fernández de Lizardi, fundó en la capital mexicana “El Pensador Mexicano”. 

Morelos

El 25 de noviembre de 1812, el Generalísimo José María Morelos y Pavón, mandó publicar dos periódicos rebeldes (en Oaxaca): “El Sud” y “El Correo Americano del Sur”. 

También en Oaxaca apareció “El Correo Americano del Sur”, dirigido por José Manuel de Herrera y auxiliado eficazmente por el periodista e historiador Carlos María de Bustamante, quien en 1805 había fundado junto con el alcalde de la Real Audiencia y de origen antillano, Jacobo Villaurrutia, el Diario de México, considerado el primer periódico cotidiano de la Nueva España y que empezaría en México a publicar materiales literarios. 

De suma importancia fue “El Correo Americano del Sur” para la causa insurgente (durante 39 números en 1813), publicando proclamas y partes de guerra, así como otros documentos favorables a la Independencia. 

Otros periódicos insurgentes fueron El Aristarco Universal, publicado en Mérida y que tuvo como principal inspirador a Lorenzo de Zavala, fogoso defensor de las teorías liberales; en 1817 se imprimió La Gaceta de López de Lara, que en su primer número despotricó contra las autoridades virreinales porque “con la astucia del engaño y de la mentira” trataban de hacer creer que la revolución insurgente estaba liquidada. 

Mina en México

Este periódico publicó un número extraordinario (26 de junio de 1817) para dar la noticia de que Francisco Javier Mina había llegado a México para pelear por la causa insurgente. Sin embargo, tras la muerte del guerrillero navarro, la prensa insurgente decreció notablemente al igual que todo movimiento militar. 

Tal parecía entonces que el régimen virreinal afianzaba su dominio y que pronto desaparecerían de la faz de la tierra los contados grupos de insurrectos que aún deambulaban por algunas partes del vasto territorio. 

Todavía en 1819 aparecieron en la capital del reino “El Conductor Eléctrico” y “Ratos Entretenidos”, de don José Joaquín Fernández de Lizardi y “El Semanario Político y Literario de México”, que empezó el 12 de junio de ese año y finalizó el 12 de julio de 1823. 

Para el 30 de mayo de 1820, bajo la dirección de Don Juan Nepomuceno Troncoso, apareció en Puebla “La Abeja Poblana” que el 2 de marzo de 1821 publicara con gran valor el Plan de Iguala jurado por Iturbide. 

Iturbide

Agustín de Iturbide también promocionó otro diario: “El Mexicano Independiente”, el cual consigna la mayor parte de la Guerra de Independencia. 

Como es fácilmente apreciable, fue en esa larga época de la Guerra de Independencia en que se plasmaron en los distintos periódicos todo un torrente de ideas, confusas unas y contradictorias otras, pero patrióticas casi todas en favor de la libertad de la que hasta entonces era conocida como Nueva España. 

Es esta época, sin duda, en la que se sientan las bases para ulteriores polémicas en busca de mejor camino para el naciente país. 

Consumada la Independencia Nacional, el 27 de septiembre de 1821, México nacía a la libertad y al mismo tiempo se abrían otros senderos políticos que darían lugar a nuevos capítulos que enriquecen la historia del periodismo que comenzó una amplia y variada expresión política con la guerra emancipadora, luego en el México independiente, la Reforma, la Intervención y la Revolución Mexicana.

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