Cuando el entrenador y mentor de surf Matt Myers entrena a surfistas profesionales en la playa de Santa Cruz, California, o los acompaña a competiciones internacionales, es reconocible a lo lejos por su gorra amarillo neón.
Mientras están en el mar, los dirige con aspavientos, moviendo su gorra en el aire, indicándoles la posición óptima en la cresta de la ola o señalando con los brazos cruzados que no tomen la siguiente.
La Myers Surf Mentorship, la empresa que creó hace solo unos años, tiene una larga lista de espera y únicamente los surfistas con mayor potencial para formar parte de la élite son seleccionados para entrar en el programa.
En la actualidad, Myers trabaja con la surfista de Tahití Vahine Fierro y con Sanoa Dempfle-Olin, la primera canadiense en obtener una cuota olímpica para su nación en la competición de surf de París 2024. También ha asesorado a la costarricense Brisa Hennessy y a la estadounidense Alyssa Spencer, entre otros muchos surfistas, en su camino hacia el WSL World Championship Tour.
«Les ayudo a mejorar la toma de decisiones, la estrategia, la técnica y todos los demás aspectos necesarios para salvar la distancia que los separa de ser atletas de élite», cuenta Myers en una entrevista exclusiva con Olympics.com, en la que también revela algunas de sus estrategias mentales para ayudar a los surfistas a pensar como deportistas de alto rendimiento.
Sigue leyendo para descubrir los secretos de sus curiosas técnicas de entrenamiento y por qué siempre lleva a las competiciones de surf pelotas de tenis y una ‘varita mágica’ que se asemeja a un mango de mopa con una pelota de ping-pong atravesada.
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La canadiense Sanoa Dempfle y Mat Myers celebran su victoria en el WRV Outer Banks Pro 2023
De socorrista a mentor de surf
Como socorrista, Myers pasó horas y horas observando las olas. Pero su verdadero sueño era surfear a tiempo completo. A los 18 años, pudo, finalmente, cumplirlo al firmar un acuerdo de patrocinio oficial.
Ganó competiciones, viajó por el mundo y experimentó numerosos altibajos emocionales, lo que le llevó a un punto de inflexión crucial en su vida.
«Tuve que ser muy realista cuando mi contrato de patrocinio llegó a su fin y los cheques dejaron de entrar. Siempre supe que ese momento llegaría», rememora.
Poner fin a su carrera como surfista profesional fue la decisión más difícil que tuvo que tomar Myers.
Sin embargo, las cosas pronto darían un vuelco para mejor.
«Todavía estaba tomando algunos cursos universitarios a tiempo parcial para seguir con mi formación y, simplemente, tuve suerte», cuenta sobre el comienzo de la siguiente etapa de su vida.
Myers tenía 25 años cuando el jefe de equipo de una famosa empresa de surf le ofreció el puesto de director de marketing y eventos del equipo. Durante 10 años, viajó por el mundo y compartió competiciones con superestrellas del surf como Mick Fanning, Gabriel Medina, Tom Curren y Bethany Hamilton.
Pero ese papel también le exigía pasar muchos días delante de la computadora, justo lo contrario de lo que adoraba hacer como surfista a tiempo completo.
Para dar rienda suelta a su lado creativo, Myers fue juez y organizador de competiciones de surf y, entre otras muchas cosas, hizo películas de surf con amigos. Al final, apenas había alguna tarea relacionada con el surf que no hubiera hecho.
Luego llegó la pandemia de la Covid-19 y eso se convirtió en un punto de inflexión para él.
«Amaba mi trabajo, pero llevaba haciéndolo casi diez años. Estaba listo para buscar nuevos horizontes y desafiarme a mí mismo», asegura.
«La pandemia realmente me permitió dar un paso atrás y respirar un poco… Me había acostumbrado tanto a mi horario y a viajar… Había estado tan ocupado que, ahora, con el tiempo libre, pensaba, en qué quería realmente».
Durante muchos años, Myers había observado y analizado a las estrellas de la élite del surf, identificando lo que los diferenciaba de otros surfistas. Y, alimentado en parte por la ausencia de entrenadores de surf en California cuando él era joven, albergaba el deseo silencioso de ayudar a grandes talentos a convertirse en surfistas de élite.
Durante una crisis existencial, el coach de vida Troy Eckert, que también colabora con muchos surfistas del equipo de Estados Unidos, le dio un consejo.
«Me miró a los ojos y me dijo: ‘Sabes, Matt, si no haces esto, le haces un flaco favor al mundo'», rememora Myers.
Combatiendo los nervios con pelotas de tenis y ‘varitas mágicas’
«Realmente estudié mucho a todos los mejores entrenadores del mundo y vi lo que cada uno de ellos hacía. Así, elegí un poco de cada uno y creé mi propio programa», cuenta Myers, recordando los primeros días de su programa de mentoría, con el que pretende aconsejar a los surfistas en tres áreas clave: rendimiento (habilidades físicas), orientación profesional (Liga Profesional) y desarrollo mental (metas, atención plena y claridad).
El estadounidense Nolan Rapoza fue uno de los primeros surfistas profesionales en participar en el programa. Durante una competición, cuando estaba remando, perdió de vista a Myers, que le hacía señas entre los centenares de personas que había en la playa.
«Él no podía verme; braceaba en el aire y me gritaba», relata Myers. «Por eso, hace unos dos años, cuando volví de Europa, le pedí a un amigo que me hiciera la gorra amarilla. Y así es como comenzó todo».
Además de su inconfundible gorra, Myers lleva sus palos de entrenamiento a cada competición. El palo más largo tiene una pelota de tenis en el extremo, mientras que el más corto está adornado con rayas azules y rojas como si fuera el de un espectáculo de magia.
Los palos de Myers se han convertido en un elemento imprescindible en sus entrenamientos. Extiende uno de ellos y el surfista debe intentar tocarlo lo más rápido posible con el pie. Es un excelente ejercicio para el equilibrio, ya que el deportista debe mantener su postura en una pierna durante todo el ejercicio.
Como parte de la rutina de calentamiento, al grito de ‘derecha’ o ‘izquierda’, también lanza pelotas de tenis que los surfistas deben intentar atrapar, según corresponda, mientras corren.
Myers descubrió estos ejercicios trabajando con fisioterapeutas para recuperar su propio equilibrio cuando estaba lesionado.
«Cuando haces estos ejercicios, estás tan concentrado que no puedes pensar en competidores, surf, nerviosismo ni en ningún otro miedo», cuenta.
Matt Myers y Alyssa Spencer, en un entrenamiento con pelotas de tenis
La mentalidad de la élite del surf
«Los mejores deportistas son, obviamente, aquellos que pueden rendir al máximo en los momentos más importantes, cuando es la hora crucial y todo está en juego», constata Myers.
«A estos niveles tan altos, obviamente todos tienen talento. Han invertido cientos y miles de horas en este deporte desde que eran niños. Saben cómo surfear», prosigue.
Más allá del entrenamiento físico y técnico en el agua, Myers busca acabar con los bloqueos mentales de sus surfistas.
«Creo que se trata, básicamente, de entablar un diálogo interno positivo, porque, una vez entras en una espiral de negatividad, el rendimiento también baja. Cuando un surfista está muy frustrado, la siguiente ola seguro que no será tan buena».
Según Myers, la confianza es uno de los factores más importantes para tener éxito.
Lo explica así: «Hay que tener confianza en uno mismo y creer de verdad que uno merece ese éxito, que merece estar ahí y que puede ganar».
Myers, además, asigna pequeñas tareas a sus surfistas fuera del agua. Los anima a definir sus objetivos y a escribir sus pensamientos y emociones en un papel.
«Realmente animo a mis atletas a escribirlo todo. Porque cuando lo pones en papel, lo asimilas mejor», apunta.
Ante situaciones desafiantes o frustrantes, recomienda a sus surfistas que repitan un mantra elegido por ellos mismos.
«Son, básicamente, algunas palabras para calmarte, volver a centrarte y traer algo de positividad al momento. Pueden ser dos o tres palabras, puede ser una frase. Algo tan simple como ‘respira y cree’. Sólo hay que recordar tomar una respiración nasal profunda y encontrar esa creencia en uno mismo», detalla Myers.
Crosby Colapinto, miembro del equipo de surf de Estados Unidos, también lleva un diario de sus experiencias. Habla con Olympics.com y no puede sino elogiar a Myers.
«Sin duda, está muy metido en esto. Se ve que trabaja muy duro para ser todo lo bueno que puede ser para los deportistas que lleva», cuenta.
«Los surfistas con los que trabaja se están clasificando [a París 2024]», destaca.
Sueños olímpicos hechos realidad
En los últimos tres años, Myers ha trabajado con tres surfistas: Hennessy, Dempfle-Olin y Fierro. Las tres han obtenido una cuota a París 2024 para su Comité Olímpico Nacional.
«Creo que los próximos Juegos van a ser muy buenos para el surf. Será genial para las chicas tener esa plataforma y la oportunidad de estar en ella», señala Myers.
«Teahupo’o tiene una de las mejores, más aterradoras y más grandes olas del mundo», advierte.
Pero la principal favorita de Myers para la medalla de oro olímpica es Vahine Fierro. Criada en Tahití, se ha entrenado más que ninguna otra surfista en las olas de Teahupo’o.
Y esa experiencia bien podría resultar crucial en una competición de surf que está lista para impresionar a espectadores y competidores por igual el próximo año, entre el 27 y el 30 de julio.
«Ya seas surfista, aficionado o alguien que no tiene idea de surf, cuando ves esa ola haciendo lo que tiene que hacer en el rango de 2, 6, 10 metros o más, es imposible no mirarla y que no se genere una tremenda energía», concluye Myers.
Via: olympics.com



