SANTO DOMINGO.- La representación de México se llevó el oro en femenino y masculino, con un sabor agridulce, en la modalidad de los sencillos del racquetbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, certamen que se celebra en la subsede Santo Domingo.
“Tuve que cambiar la estrategia, del dar y dar, por el de dejarla que atacara mis saques de globos”, sostuvo una eufórica Longoria, quien bañada en sudor, ponderaba lo muy titánico del partido a pesar del resultado (3-1), siendo la primera vez que iniciaba debajo una final centroamericana (0-1).
Tras el susto inicial (6-11), Longoria tomó la sartén por el mango, y lo definió con los parciales siguientes: 11-8, 11-5-11-4.
“Para este partido sabía que iba ante una dura rival, que tenía que apretar; esto muestra que cada vez hay mayor nivel en estas competencias”, acotó la monarca, quien participa ininterrumpidamente desde los Centroamericanos del 2006.

El mexicano Eduardo Portillo, medallista de oro en la modalidad individual masculino. Fuente Externa
En la rama masculina, la enseña mexicana tenía asegurado de antemano el título individual, en simbiosis de alegría y dolor de cabeza, ya que el oro se definió entre sus propios rivales (Eduardo Portillo y Rodrigo Montoya).
Portillo, que se llevó 3-0 a su compatriota, en una batalla de resultado mentiroso (7-11, 11-13, 13-15), porque Montoya demostró porqué es el campeón panamericano.
“La verdad que fue un rival muy duro, Montoya; tengo que darle todo el crédito por este gran partido que me dio”, reconoció Portillo, número cinco del mundo.
Indicó que no llegó con estrategias, que simplemente hizo lo aprendido devolviendo en el piso, “no sé ni cómo lo hacía”, cada latigazo de su paisano, que terminó subcampeón en la justa en la modalidad.



