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Opinión

Un millonario mexicano, casi excepcional

Pero, ¡bueno!, antes que nada, debo agradecer de ustedes su paciencia y su interés hacia lo que estoy haciendo.

 ARTHUR SODEN/ Fuente Externa

Por Cesáreo Suárez Naranjo

Capítulo 18 

PREFACIO. Al momento que arranqué en esta tercera semana de febrero, para continuar con este tema, me puse a ver cuán difícil ha sido ir hilando las cosas, para que den, a final de cuentas, un resultado coherente, bien construido. 

Y recordé, «sin querer queriendo», ese dicho – muy mexicano – que reza: «es que esto no es de enchílame estas gordas». 

De tal manera ha sido mi avance, poco a poco; y en ello (aún contra mis deseos) me llevo días, procurando que este trabajo salga lo mejor posible. Al menos, por ganas, no voy a parar. 

Pero, ¡bueno!, antes que nada, debo agradecer de ustedes su paciencia y su interés hacia lo que estoy haciendo. 

LA FAMOSA “CLÁUSULA DE RESERVA, Y, bien; ya, desde muchísimos años antes, me sonaba un nombre: el de ARTHUR SODEN (Y no estaba yo equivocado. Ello fue, estoy seguro, a mediados de los años setenta», cuando a través de las páginas de la revista «HIT», TOMMY MORALES llevó a cabo una recopilación histórica). Ya veremos qué papel jugó este señor SODEN en todo esto. 

HÉROES Y VILLANOS. Si bien, mi clasificación es arbitraria, la verdad es que hay muchos, de lado y lado: además del mismo SODEN, aparecen OLIVER WENDELL HOLMES, KENNESAW MOUNTAIN LANDIS, HAPPY CHANDLER, JOHN MONTGOMERY WARD, DANNY GARDELLA, FREDERIC AUGUSTUS JOHNSON, CLARK GRIFFITH, CURT FLOOD, BOWIE KHUN… A propósito, ¿debería entrar JORGE PASQUEL en alguna de estas categorías; o debo dejarlo fuera, en ambas? Ya veremos. 

En nuestro capítulo anterior dejamos a medias el asunto referente a DANNY GARDELLA; quedándonos, precisamente, donde ya el abogado le aconsejo meter demanda en contra del beisbol organizado. Y era una buena suma: $100,000 por salarios caídos, más $200,000 por daños y perjuicios. 

COMO SIEMPRE, LA INVESTIGACIÓN CUENTA MUCHO. Tratando de tener una visión más amplia en este aspecto tenemos que irnos atrás en el tiempo (por falta de material no vamos a parar); y, para reforzar nuestros puntos de vista, es que hemos consultado páginas de Internet, que nos llevan a conocer más sobre un tema que nunca estuvo “muy claro”, en cuanto a los manejos del beisbol organizado 

Y es que “éste” – el beisbol organizado de los Estados Unidos – estuvo viviendo, por mucho tiempo, una ficción legal, basada en una ardid, en una artimaña. 

JOHN MONTGOMERY WARD

Las altas esferas de este deporte siempre buscaron la manera de que el “entretenimiento” no fuese considerado como “monopolio”. Y se estuvieron “agarrando”, por mucho tiempo, “del pasado”. 

Ese «vivir del pasado», que le seguía dando “validez” a cosas que a simple vista ya habían cambiado o ya habían dejado de existir, al irse modernizando casi todo. 

Los aviones, los automóviles, los aparatos domésticos, la radio (la primera transmisión de un juego de beisbol, en agosto 5 de 1921, por HAROLD ARLIN y la KDKA), la televisión (cuyo primer ensayo, exitoso, ocurrió exactamente 18 años después cuando RED BARBER narro un partido en el EBBETS FIELD de BROOKLYN), la mejoría en todos los campos de la industria y del comercio, etc., todo eso era, ya, «una realidad»; ¡en fin!, que ya no se podían ver las cosas (si es que hemos de mencionar fechas), en 1922, como se veían antes de 1890. ¡Y, mucho menos si nos ubicamos en 1947!, como señala JOHN VIRTUE; (y que, como se requiere, veremos más adelante). 

Fue entonces, en ese año de 1890, cuando se expidió la Ley Anti-Monopolios Sherman (Sherman anti-trust Act). 

Bajo las «luces» de la Ley (transcribo de una página de Internet) «dos o más compañías sin afiliación en cualquier otro negocio interestatal tenían prohibido confabularse entre sí para establecer precios, itinerarios o tarifas. 

«Un reforzamiento a la ley alcanzó su momento culminante en 1910 cuando la Suprema Corte confirmó la orden del gobierno de disolver la corporación de la Standard Oil», que se dio al año siguiente. (Todo eso estaba muy bien). 

No obstante (??), se arguyo que «… para conservar la prosperidad del beisbol (por ese tiempo, y todavía durante buena parte de la década de los años veinte el único deporte profesional a gran escala), SE REQUERÍA CONCEDERLE INMUNIDAD ante la Ley Sherman, con vista de los mejores intereses de ese deporte y de la nación». 

Como podemos ver, a simple vista, aquí existía bastante favoritismo hacia el beisbol, por esas «ciertas razones». 

Diez años después, el 29 de mayo de 1922, se llevó a cabo una nueva audiencia, para poder determinar “cuáles eran los negocios, interestatales”, y “cuáles podían seguir siendo considerados como locales”. 

Esto, que traduzco, lo estoy tomando del artículo escrito por ANDREW GLASS, exactamente 96 años de haberse llevado a cabo la audiencia. 

Entre que los abogados, defensores de la postura del beisbol organizado, y la inclinación – favorable – que existía en los integrantes de la corte, encabezados por el Presidente del Tribunal Supremo, OLIVER WENDELL HOLMES, se siguió sosteniendo que: «…el negocio es dar exhibiciones de béisbol, que son asuntos puramente estatales”. Continuó HOLMES: “Es cierto que, para lograr estos exhibiciones por la gran popularidad que han alcanzado, se deben organizar contiendas entre clubes de diferentes ciudades y estados. Pero el hecho de que, para poder realizar las exhibiciones, las Ligas deban inducir a personas libres a cruzar las fronteras estatales y deban organizar y pagar por hacerlo no es razón suficiente para cambiar el carácter del negocio». 

DANNY GARDELLA

«De tal manera, la Suprema Corte sostuvo que «… el beisbol es una actividad de diversión; y que el organizar un programa de juegos entre equipos operados por propietarios independientes en varios estados; tomando parte en actividades de ello propias, NO CONSTITUÍA un «comercio interestatal»; y, por lo tanto, las leyes antimonopolios no aplicaban para esa actividad; que el viajar (algo indispensable en estas actividades de competencia entre los equipos) era simplemente «incidental, y no esencial («dorando, así, la píldora»); una regulación que, a la fecha, no ha sido invalidada, a pesar de los esfuerzos para hacerlo, (como en los casos de «TOOLSON vs. YANKEES de NUEVA YORK; o el de FLOOD vs. KUHN». GEORGE EARL TOOLSON, por cierto, fue un jugador de Ligas Menores, que se vio perjudicado por decisiones desde «la cúpula» del equipo neoyorquino en 1950). 

KENNESAW MOUNTAIN LANDIS, quien fuese el primer Alto Comisionado de la historia, gobernando con amplísimas facultades entre 1922 y fines de 1944 (y hasta se podría decir que «con mano de hierro»), tuvo – «también» – algo que ver, en la «defensa» de ciertos aspectos que sin lugar a dudas protegían el monopolio que tenían las Ligas Mayores. 

Él era, antes de asumir ese cargo, un Juez de reconocida influencia; y fue cuando le presentaron el «asunto» en que la Liga Federal (una «tercera liga mayor», creada en 1914) denunciaba el monopolio que ejercían las otras dos ligas. Pero LANDIS le dio «largas» al asunto…”por cierto”, la Liga Federal desapareció después de la temporada de 1915. 

Veamos la página de Internet que consulté: «En enero de 1915, los BALTIMORE TERRAPINS (TORTUGAS) de la Liga Federal demandaron a las ligas estadounidense y nacional, alegando que habían violado la ley, que está diseñada para prohibir a los monopolios participar en el comercio interestatal. 

«La liga eligió al Tribunal de Distrito de los EE. UU., presidido por el juez KENESAW MOUNTAIN LANDIS, un reputado «cazador de monopolios» (TRUSTS BUSTER), para escuchar su caso. Sin embargo, resultó que LANDIS era un ferviente fanático de los CACHORROS de CHICAGO que se resistía a hacer cualquier cosa que pudiera, a sus ojos, dañar su amado deporte nacional…”. 

«Mientras la Liga Federal luchaba por sobrevivir, LANDIS retrasó su avance. Por otro lado, la liga demostró ser incapaz de atraer a los jugadores estrella mientras sufría en la taquilla debido a la preocupación del público con la Primera Guerra Mundial. Al final de la temporada de 1915, después de menos de dos años de funcionamiento, la Liga Federal estaba “fuera de juego”. Mientras tanto, su demanda antimonopolio aún estaba pendiente..».  

No está por demás señalar – y lo digo con cierta ironía – que la Liga Federal era, en verdad, una liga «pirata», pues le robaba jugadores a las otras dos ligas…caso que se dio, casi de manera idéntica, 30 años después, por lo que hizo JORGE PASQUEL (aunque, él, se valió de muchos recursos retóricos, para tratar de justificar lo que hizo). ¿Ya van «agarrando el hilo»? 

Pero, mencionamos a ARTHUR SODEN. Este hombre era propietario de uno de los equipos de la Liga Nacional: «los Come frijoles de Boston» (BEANEATERS). 

Y enfrentando todos los equipos cierta problemática (concediendo que esa «problemática» era real), a cinco años de haberse fundado, buscó un mecanismo que les asegurara a los dueños de los equipos la conservación de sus jugadores. 

La página de Internet (traduzco lo más fiel posible) dice lo siguiente: «el comienzo de la cláusula de reserva ocurrió en 1879, cuando se propuso la aplicación de una regla, no oficial, conocida como «la regla de los cinco hombres» (o «jugadores», para el caso). 

“Ello permitiría a los equipos «reservarse» jugadores para cada temporada; a menos que un jugador decidiera no cumplir con su contrato, y dejase de jugar en la Liga (sic) durante un año. 

«La cláusula de reserva, en los deportes profesionales de Norteamérica, era parte (inherente) del contrato de un jugador, que establecía que el derecho sobre los jugadores podían ser retenidos por el equipo, a la expiración del mismo. 

«(En esas condiciones) los jugadores bajo contrato no eran libres de contratarse con otro equipo. Una vez firmado, los jugadores podían – a capricho del equipo – ser «reasignados, transferidos, vendidos, o dejados libres (sic)». No pocos jugadores estaban a disgusto ante la falta de libertad que tenían. 

Dio la «casualidad» de que “por ahí» – seis años después – surgió la Liga «AMERICAN ASSOCIATION»; y no pocos jugadores hicieron a un lado los contratos que tenían con los equipos del «viejo circuito». Pero no pasó mucho tiempo en que ambas ligas hicieran las paces. 

(Y hasta se dio el hecho de arreglar confrontaciones entre los dos equipos que quedaran campeones de cada uno de los circuitos, y realizar series tales como las que hoy vemos, y que llamamos «Series Mundiales»… pero, eso, ya es «otra historia»). 

Entonces, encabezados por un hombre con gran prestigio: JOHN MONTGOMERY WARD (a quien muchos recordarán más por haber sido el segundo pitcher en lograr un «juego perfecto»; y de quien se decía que «utilizaba uno de sus brazos, para lanzar, mientras en la otra mano sostenía un libro de leyes) se decidieron a establecer una asociación, a la que denominaron: «Hermandad de Jugadores Profesionales de Beisbol» (Brotherhood of Professional Baseball Players). Veamos parte de lo que aparece en la página: 

VERNON STEPHENS

«En los años ochenta del siglo XIX el beisbol profesional era una industria desalmada, manejada por unos dueños que operaban a sus equipos con mano de hierro. 

«En 1885 WARD, un hombre inteligente, con una mentalidad muy adelantada a su tiempo – y próximo a concluir su carrera de leyes – organizó «la Hermandad», una unión que fue formada con la finalidad de darle a los jugadores una determinada capacidad de defensa para contrarrestar el control (excesivo) de los propietarios; de la cual fue electo como su Presidente. 

«Como punto de partida en su batalla se enfocó en la cláusula de reserva, la cual de hecho ataba a los jugadores a un equipo «para siempre». En un extenso discurso público, y valiéndose de una metáfora, WARD dijo: «Semejante a la esclavitud aprobada, la cláusula de reserva les niega (a los jugadores) un refugio, o un medio decente de vida; y lo obliga a continuar, atado como con grilletes, al equipo del cual él ha intentado escapar…». 

«El resultado (de todo esto) es «servidumbre», lo cual le da a un conjunto de personas una condición de ser pertenencia de por vida, al servicio de otros».» La cláusula de reserva, afirmó WARD, contradice los principios de la Ley… etcétera etcétera». Con eso, algunas personas quisieron ver a MONTGOMERY WARD tal como «un San Jorge, luchando contra el Dragón». 

Pero tomaría (concluye el párrafo) casi un siglo para que se pudiera alcanzar debidamente la interpretación dada por WARD. Protegida por el excepcional status antimonopolios concedida al beisbol, la cláusula permaneció como una parte inherente en los contratos de los jugadores, hasta que fue echada abajo por un arbitraje, en 1975. 

Continuemos con MONTGOMERY WARD: «A fin de quebrantar el monopolio, WARD y «la HERMANDAD» formaron su propia liga, desafiando a los otros circuitos; llamada – apropiadamente – «LIGA de JUGADORES» (PLAYERS LEAGUE), justo a tiempo para dar inicio a la temporada de 1890, respaldada por algunos inversionistas; lo cual les causó un deterioro económico a las otras dos Ligas. 

Los propietarios de los equipos no cederían. «Voy a la guerra sin dar (ni pedir) cuartel», dijo el dueño del equipo de Chicago, Albert SPALDING, quien amenazó: «deseo pelear, hasta que una de las dos partes caiga muerta (sic)». 

«Aunque su existencia fue efímera, apenas después de un año dejó de operar, su creación sirvió para otorgar concesiones salariales de parte de SPALDING y el grupo de propietarios; y, así, los jugadores «revolucionarios» estaban de regreso para 1891. 

PERO LA LUCHA «CONTRA EL DRAGÓN» NO HABÍA TERMINADO. Regresemos, de nuevo, en 1947, con el caso de GARDELLA, del cual se hizo cargo el abogado FREDERIC AUGUSTUS JOHNSON. Éste se fue «duro y macizo» contra la cláusula, y presentó sus alegatos. 

Transcribo, de la página 189 del libro de Virtue: «… cuando el caso fue abierto el mes siguiente (esto es, en octubre de 1947) ante el juez JOHN BRIGHT en la Corte perteneciente al Distrito Federal Sureste de la ciudad de Nueva York, JOHNSON expuso que la carrera de GARDELLA había sido arruinada por la suspensión de cinco años, y que la cláusula de reserva representaba una conspiración, al ser una restricción para el comercio y otras operaciones de carácter mercantil». No podía ser más claro. Seguimos con VIRTUE: 

«El abogado (defensor) del beisbol organizado alegó que la cláusula de reserva era un asunto interno del deporte (sic), y que NO TENÍA NADA QUE VER con el comercio interestatal cubierto por la Ley Sherman». 

Como podemos ver, el BO se agarraba de «cualquier cosa», aunque – como señalamos – estaban viviendo dentro de una mentira.  

«No obstante (y aquí se deja ver «esa mentira»), los jerarcas del beisbol estaban inquietos, debido a que cuando la reglamentación fue expedida por la Suprema Corte en 1922, eximiendo al beisbol de las restricciones interestatales, las transmisiones comerciales de la radio y de la televisión aún no existían; en tanto que en la actualidad los equipos reciben ingresos por las transmisiones (de los partidos) que abarcan toda la nación». 

Desafortunadamente, el juez BRIGHT falleció en febrero de 1948, y su sustituto – mister GODDARD – no se quiso meter en líos (esto es de mi «cosecha») y se declaró incompetente para atreverse a darle un giro a la decisión de la Suprema Corte, por lo que optó por desechar el caso. «JOHNSON (no se quedó con los brazos cruzados) apeló el veredicto en el otoño de ese mismo año ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito». 

Para no hacer demasiado largo todo esto, la corte – formada por tres jueces – decidió a favor de GARDELLA dos votos contra uno, «…allanando el camino para la Suprema Corte a fin de forzarla a revisar la cláusula de reserva por primera vez en más de un cuarto de siglo. 

Dijo JEROME FRANK, uno de los dos jueces que dieron la decisión favorable: «Tenemos (frente a nosotros) un monopolio, el cual, al ejercerse sobre los jugadores de beisbol, como lo es en este caso el demandante, establece de manera espantosa características repugnantes para los principios morales, los que – cuando menos desde la guerra civil – han sido básicos en nuestro país, conforme la Treceava Enmienda a la Constitución, la cual condena la servidumbre forzada».  

Tanto FRANK como el otro juez, LEARNED HAND, emitieron la decisión en el sentido de que «la llegada de la radio y de la televisión habían convertido al beisbol en un negocio interestatal..». A GARDELLA, por lo tanto, le fue concedida la indemnización solicitada por su abogado; pero las Ligas Mayores apelaron la decisión”. 

Cita VIRTUE que el beisbol organizado estaba enormemente preocupado. Y que «el Alto Comisionado, HAPPY CHANDLER”, se decidió a emplear recursos «poco éticos», reuniéndose con MICKEY OWEN para sugerirle que entre él, FRED MARTÍN y MAX LANIER fueran a ver a GARDELLA para intentar disuadirlo para que retirara la demanda. 

Que «este último los recibió con toda amabilidad, pero se mantuvo firme, y no lograron convencerlo». Viendo lo anterior, por su lado, OWEN, MARTIN y LANIER decidieron iniciar juicio en contra del beisbol organizado, a fin de que los reinstalaran; «y buscando una indemnización por daños, de 2.5 millones»; esto en marzo de 1949 (In March 1949 Lanier and teammate Fred Martin filed lawsuits seeking $2.5 million in damages).  

Pero, ¿en dónde se imaginan que presentaron su caso? ¡Ante la misma Corte, la del Distrito Federal Sureste de la ciudad de Nueva York que se había declarado «incompetente» en el caso de GARDELLA! 

Y «el juez» – esta vez no fue GODDARD, sino mister EDWARD CONGER – simplemente se rehusó a darle vista a la demanda, en términos de que: «ellos dejaron, voluntariamente, a sus equipos para irse a jugar en México» (apegados, o no, a los «principios de la cláusula de reserva», esto sí era cierto). 

OWEN estuvo de acuerdo: «si nos fuimos, fue debido a ser débiles (sic)». 

En tanto GARDELLA, MARTIN y LANIER jugaban en una liga «no reconocida» (outlaw) de Canadá, CHANDLER impactó al mundo beisbolístico al anunciar que se les levantaba el castigo a todos los jugadores que habían dado el salto». 

Bueno, a todos, menos a GARDELLA. 

Recordemos que este había ganado el caso ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito; pero las Ligas Mayores habían apelado. 

La audiencia había sido señalada para llevarse a cabo en Noviembre de 1949. Pero conforme la fecha se aproximaba GARDELLA fue sometido a presión, por el beisbol organizado, para lograr un acuerdo fuera de la corte. 

El nuevo abogado del BO anticipó que todo esto podía provocar una situación caótica – la declaración, en masa, de la agencia libre – que ocurriría en caso de que la cláusula de reserva fuese declarada «ilegal», y sugirió un arreglo mediante una oferta, a GARDELLA; además que (manejado con astucia)…! bueno!, VIRTUE dice «to sweeten the pot» (para endulzarle el trago), los Cardenales de San Luis aceptaron comprarle su contrato a los Gigantes, para ofrecerle uno, para la temporada de 1950. 

Un mes antes de la audiencia, GARDELLA aceptó un arreglo, por $60,000, cantidad que dividió con su abogado. 

«Apaciguado, ya, y sin darse cuenta, GARDELLA ya estaba, otra vez, en las garras del beisbol organizado. Y estos le hicieron una buena jugarreta: únicamente tuvo una vez al bat con los Cardenales (entrando de emergente el 20 de abril, en un partido contra los PIRATAS DE PITTSBURGH); el dueño de los Cardenales, FRED SAIGH (siguiendo «uno de los principios de la cláusula de reserva», lo «reinstaló» enviándolo a las Ligas Menores… Cuando GARDELLA se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Al poco tiempo, dejó el beisbol profesional. 

Max Lanier/ Fuente Externa

Mientras tanto, veamos qué pasó con los otros jugadores. Nos referimos a OWEN, MARTIN y LANIER.. 

A OWEN, el Comisionado le dijo, simplemente, «que ya podía regresar con su equipo»; pero «éste ya no eran los DODGERS, pues había sido vendido a los Cachorros de Chicago. 

MARTÍN Y LANIER, al conocer de la amnistía, regresaron de inmediato a «su equipo»: los Cardenales. 

Aquí caben algunos comentarios más, antes de cerrar esta entrega. 

LOS MEJORES JUGADORES DE LIGAS MAYORES QUE TRAJO PASQUEL. Podríamos decir, de ellos, los «peces más gordos» que logró conseguir el magnate veracruzano. 

Ellos fueron, indiscutiblemente, VERNON STEPHENS y MAX LANIER. El primero, jugador de cuadro, perteneciente a los Cafés de San Luis, parte importante para que este equipo lograra el único banderín de su historia en 1944. El segundo, pitcher de los Cardenales de San Luis, quien ya había demostrado su categoría. Y es, de este último, que queremos hablar un poco más ampliamente. 

Porque MAX LANIER viene a ser un caso interesante, en este asunto. Comparado con BOB FELLER, por su velocidad… «Fue de los que dio «el brinco» a la Liga Mexicana, haciendo a un lado una carrera como un magnífico pitcher, en los años cuarenta. 

Al menos, era mucho mejor que GARDELLA. 

«LANIER», dice la página de Internet, «batalló constantemente acerca de su salario con Breadon» (SAM BREADON, dueño de los Cardenales de San Luis). Una fuerte disputa aumentó la tensión entre ellos. A principios de 1946, The Sporting News publicó acerca de que existía una gran probabilidad de que LANIER fuese cambiado de equipo. 

«Manifestándose descontento por el contrato ofrecido por los Cardenales, LANIER no se reportó cuando dieron comienzo los entrenamientos primaverales, sino hasta días más tarde. 

«El paro no pareció afectarle lo más mínimo, pues llegó en magníficas condiciones, arrancando con seis victorias consecutivas…Y lo impensado sucedió… en los mejores momentos de su carrera, abandonó el equipo para irse a la Liga Mexicana…» 

La historia ya la sabemos, en su mayor parte. «El 23 de mayo se dio la noticia de que LANIER, FRED SCHMIDT (nosotros sabemos que el apellido era: MARTÍN); y LOU KLEIN habían aceptado las ofertas de contrato de PASQUEL. 

«Allá puedo ganar más dinero, en solo dos años, que sí me paso toda la vida con San Luis», Supuestamente le dijo LANIER a su compañero de equipo, Red Schoendienst. 

«Reportes no confirmados (pero sí bastante cercanos a la verdad) circularon en el sentido de que PASQUEL le daba a LANIER un bono por $50,000 además de un contrato de cinco años, ganando $30,000 anualmente. 

«Por ese tiempo dice la página, «casi todos los jugadores de las Ligas Mayores firmaban contrato por un año; y lo que ganaba LANIER, entonces, eran $11,000…». 

(Aunque, en su libro, VIRTUE dice que «PASQUEL le daba a LANIER $25,000 en bono, y $20,000 anuales». Como decía la paisana: «¡saber!» Pero, aun así, era mucho más dinero). 

Esta es parte de la historia de LANIER. Pero no terminamos, ahí…. la actuación de LANIER no fue tan esplendorosa, como se podría haber esperado de un pitcher de su categoría. 

El fue asignado por PASQUEL para jugar con «sus» AZULES DEL VERACRUZ, recordándoles a ustedes que ya mencioné – en el artículo anterior – el «paquete» de jugadores que integró ese equipo. 

Para colmo de males, LANIER sufrió de bursitis en el codo de su brazo de lanzar (no sabemos si PASQUEL le pagó, de su bolsillo, la «curación», tal como lo hizo con el pitcher cubano TOMÁS DE LA CRUZ). En ese 1946 LANIER tuvo marca de 8-3, y al año siguiente tenía 2-2, cuando PASQUEL lo dejó ir. 

El mismo admitió que: «..su actuación (en la Liga Mexicana) no había sido lo bien que esperaba, a pesar de lo que se le recompensaba monetariamente; creí que las condiciones serían mejores», en referencia al terreno de juego en los campos donde se jugaba, y al alumbrado, y a la falta de profesionalismo..(?) ..Y medios de transporte…. 

JUNIO DE 1949. Al conocer de los amnistía, LANIER pudo regresar a su equipo; e hizo mención del «buen trato y las muestras de consideración que recibió de los Cardenales al aceptarlo nuevamente». Y se puso del lado del beisbol organizado, al declarar abiertamente que «el beisbol necesita tener la cláusula de reserva, porque preserva el orden y la competencia (???)». HASTA AQUÍ, DE MOMENTO. Nuestro próximo: PASQUEL TUVO UN SUEÑO. 

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