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Opinión

Siempre con la verdad: Tokio 2021: Una prioridad

Una vez juramentado, si la memoria no me falla, la primera medalla que ofreció el ministro de deportes al pueblo dominicano, fue combatir duramente al coronavirus desde esa posición. No se puede tapar el sol con un dedo. El deporte olímpico vive un estado de agitación y cuestionamiento.

Fuente Externa
Por. Ramón Rodríguez

Con altas y bajas, el Movimiento Deportivo Nacional, constituye una gran familia que debemos preservar a fuerza de críticas, autocríticas y sanciones ejemplarizadoras a quienes insistan en violar los códigos éticos establecidos. Aún recuerdo vívidamente la fecha del 31 de julio, cuando el presidente Luis Abinader hizo saber su decisión de poner la política deportiva del Estado en manos de Francisco Camacho.

Fue una verdadera fiesta. No hay duda de que Francisco Camacho era el predilecto de la familia deportiva.

Una vez juramentado, si la memoria no me falla, la primera medalla que ofreció el ministro de deportes al pueblo dominicano, fue combatir duramente al coronavirus desde esa posición. No se puede tapar el sol con un dedo. El deporte olímpico vive un estado de agitación y cuestionamiento.

Aunque sé que Camacho hace esfuerzo por llevar la armonía y detener todos estos ruidos ensordecedores, le reitero que no debe desfocalizarse en el cumplimiento de promesas como: fortalecimiento del deporte, continuación de los Juegos Nacionales, rescate de los clubes deportivos y culturales, independencia económica de las federaciones, apoyo a los atletas en el sentido amplio de la palabra y otros compromisos que ya se están realizando, como la reparación de algunas instalaciones deportivas.

El poder es una madeja muy difícil de lidiar, es un hilo tenebroso que a veces enreda a sus propios sustentadores.

En el deporte como en otras áreas de poder, el entorno de los ministros tiende a indisponer a sus jefes con quienes elevan críticas a sus gestiones, en tal sentido, me resultaron agradables las palabras de Francisco Camacho, cuando manifestó en una reunión con editores deportivos del país, que estaba abierto a las críticas y solicitó que siempre se le haga cualquier señalamiento, pues eso ayudaba a mejorar su gestión. Una gran lección. Ojalá y mantenga esa actitud.

Me animo a señalar pues, que el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisin Mejía y el ministro de Deportes, tienen que priorizar la participación de la República Dominicana, en los Juegos Olímpicos de Tokio, 2021.

Los dominicanos deben tener conciencia del nivel competitivo de unos juegos olímpicos. Hay que crear expectativas reales, para que no haya frustración. El país tiene que conocer el trabajo de nuestros federados, dirigentes, técnicos y, sobre todo, nuestros atletas. Sus orígenes, esfuerzos, esperanzas, sus metas, disciplinas que practican. Sus logros nacionales e internacionales.

En fin, sé que Francisco Camacho y Luisin Mejía tienen una agenda muy abultada, pero la prioridad son Los Juegos Olímpicos de Tokio, 2021.
Nuestra marca país, siempre tendrá al deporte como buque insignia. Urge trabajar con el presupuesto de los Juegos de Tokio.

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